Puerto del Calatraveño

Luis Moreno, el hombre que siempre estuvo ahí

  • El regreso de Luis Moreno a primera línea de la actualidad política genera un seísmo en Baena, donde el PSOE se verá las caras en las próximas municipales con quien fuera uno de sus nombres históricos

Moreno, entre Jesús Rojano y María Jesús Rojano, en 2011. Moreno, entre Jesús Rojano y María Jesús Rojano, en 2011.

Moreno, entre Jesús Rojano y María Jesús Rojano, en 2011. / S. Núñez

Vuelve a primera línea de la actualidad política, aunque lo cierto es que Luis Moreno, uno de esos alcaldes socialistas sempiternos de la provincia, siempre estuvo ahí. A la sombra desde que, en junio de 2011, fue obligado a marcharse por la puerta de atrás por su propio partido tras la amenaza de IU de respaldar una Alcaldía del PP si Moreno, enredado entonces en la polémica de las facturas falsas, no decía adiós. Y dijo adiós, más bien un hasta luego, pues esta misma semana difundía a través de las redes sociales y de los grupos de wasap un comunicado con su firma y su foto avisando de su regreso.

Una vuelta con redobles, que se augura por todo lo alto, loco por incordiar desde esos primeros párrafos de presentación de su nuevo partido, Independientes por Baena y Albendín (Indeba), que aglutina desde ya a “socialistas decepcionados, progresistas, centristas e independientes”, un poco de aquí y otro de allí que se une “para poner fin a esta situación que padecemos como consecuencia del incompetente y más que dudoso comportamiento del gobierno municipal y del silencio cómplice de una oposición complaciente”.

Las últimas fotos de su anterior etapa en la vida pública retratan a Luis Moreno en el centro, entre el actual alcalde baenense, Jesús Rojano, preparado ya para la reelección, y la exconsejera y exalcaldesa María Jesús Serrano. Retorna en el papel de padre pródigo, para repartir a derecha y a izquierda, contra unos y contra otros por igual.

“Creo firmemente que frenaremos la decadencia de Baena y acabaremos con las corruptelas políticas. Tomaremos medidas de choque que causarán beneficiosos efectos en la vida de los baenenses y que daremos a conocer. Nuestro objetivo es recuperar el progreso, la esperanza, la solidaridad y la dignidad de Baena, hoy vendida al mejor postor”, explica en alguna de las líneas más llamativas de su manifiesto fundacional, sin desperdicio, en el que recuerda episodios como “la entrega de Torreparedones a Castro del Río”.

“Baena está hundida y dejada en todos los sentidos. Sin horizonte para nuestros jóvenes que tienen que emigrar masivamente. Con gravísimos problemas para nuestros pequeños empresarios y autónomos. Con altísimas tasas de desempleo camufladas en periodos de aceitunas y en la diáspora por toda España y Europa. Nuestros convecinos más humildes y marginados están abandonados por el Ayuntamiento en toda la ciudad y especialmente en el centro histórico, que agoniza”, explica Moreno antes de pedir “colaboración económica” para sufragar los costes “modestos” de la campaña electoral y el arranque del proyecto.

Lo cierto es que, en los últimos años, Baena ha visto menguar su población hasta salirse de ese club de los grandes municipios de más de 20.000 habitantes. Y ha sido testigo de cómo algunas zonas del casco histórico, como el barrio de San Pedro, entraban en el listado de zonas deprimidas de la Junta de Andalucía, aquellas necesitadas de planes especiales de intervención por sus evidentes problemas sociales. Lo que no está tan claro es que esta situación sea responsabilidad exclusiva de quienes desde 2011 hasta ahora han gobernado la ciudad, como si el propio Moreno, regidor durante 16 años, no tuviera nada que ver.

Agazapado tras las sombras, con las torres de Baena a punto de caer, regresa Luis Moreno a la vida pública, aunque como decía antes nunca se terminó de ir. La compra de la marca Torreparedones y su posterior entrega al Ayuntamiento ya fue un golpe de efecto, y las habituales trifulcas a través de las redes sociales con miembros del equipo de gobierno, a quienes él mismo alimentó en la política, han sido su santo y seña en estos últimos tiempos.

El pasado mes de diciembre optó por pedir su baja del PSOE. Los tambores redoblaban desde entonces a la espera del movimiento que, al fin, desvelaba esta pasada semana. Su antiguo pupilo, ahora rival político, Jesús Rojano, que hace apenas una semana hacía pública su lista para las municipales, apenas ha acertado a decir que “habrá tiempo para debatir” con Moreno durante la campaña electoral y que “nunca se sabe” el efecto que puede tener el regreso del exregidor en el pueblo baenense. Quedan varios meses por delante de emociones fuertes.

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