Patrimonio del paro

Si eres mujer y tienes más de 45 años, casi olvídate de encontrar empleo salvo que te toque la lotería.

TragarVi. Hola

M se pasa la mañana entera en la oficina del INEM y entretanto piensa en su compromiso con la comida y en que este se manifiesta sobre todo cuando se siente prescindible, que es casi siempre. M está comprometido con Comilones Anónimos, su grupo de apoyo para adictos a la comida, con su propósito de vivir para comer y de morir comiendo, con los bufés libres de alitas de pollo picantes, con enfrentarse a los imbéciles que no le permiten cumplir por completo con este último compromiso, con Arturo Pérez-Reverte y con obtener una respuesta por parte del doctor Relimpio."¿Qué hago, doctor? ¿Me acerco al contenedor? ¿Rebusco dentro? ¿Me llevo de vuelta a casa esta fiambrera con lo que parecen sobras de arroz tres delicias o me las como aquí mismo?.

Tragar: V. None (II)

M se aburre. Se pregunta por qué el doctor no responde a sus correos. Cuando sale a la calle solo siente odio por el aspecto de su barrio y por quienes lo han convertido en una cloaca. M siente especial odio por los mendigos, se pregunta por qué los vecinos demuestran tanta tolerancia hacia ellos. También se pregunta si esta es la razón de que los mendigos utilicen el barrio como su parque de atracciones particular. Hasta que aparece El Ratoncito, un individuo que deja trozos de queso por las aceras para que los perros y los mendigos los devoren y mueran envenenados.

Tragar: IV. None

M ha tenido que mudarse a la antigua casa de su madre, y muy a su pesar: los vecinos son una galería de personajes a cual más despreciable. La palma se la lleva la señora que vive debajo de M y que lo invita a una barbacoa en la azotea. M termina acudiendo porque no soporta el olor que baja hasta su casa. Está convencido de que, por culpa de gente así, acabará siendo uno de esos tipos de los que se dice en las noticias que "era un vecino muy normal". Finalmente, M huye de la barbacoa preguntándose si el orden natural de las cosas incluye que existan vidas miserables.

Tragar: III. Vecinos

M está en paro y por tanto tiene mucho tiempo libre para regodearse en su autodesprecio y también para descubrir la razón de que el doctor Relimpio no pueda seguir tratándolo: sus servicios están monopolizados por un joven concejal del Grupo Ciudadanos en el Ayuntamiento de Sevilla con TOC. Ahora M es consciente de que al doctor Relimpio le motiva más este nuevo paciente que los otros, y comprende que hay cosas más importantes que él mismo. Que la gente común es desechable. Sin embargo, no deja de haber excepciones, como Dodi, con quien M ya comparte sus laxantes.