Los días en Vermont (III)

La noticia de que Gustavo, promotor inmobiliario, ha comprado el bloque donde él y sus amigos pasaron los veranos de la infancia para construir pisos allí provoca sentimientos encontrados en los antiguos compañeros de pandilla. Uno de ellos, Ernesto, planea que se reencuentren un fin de semana para recorrer, 25 años después de que se reunieran por última vez, los escenarios de ese paraíso perdido. Los preparativos de esa cita recaen en Elisa, la única del grupo que residía en el pueblo, y a la que el encargo recordará la tensa relación que tenía con aquellos chavales de la ciudad.

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