La realidad silenciosa de la polimedicación: casi la mitad de los mayores de Córdoba consume más de cinco fármacos crónicos al día

La provincia es la quinta de España en la que más población mayor de 65 años usa medicamentos al menos seis meses al año con 180 dosis dispensadas

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Estantería llena de medicamentos en una farmacia.
Estantería llena de medicamentos en una farmacia. / EUROPA PRESS

La caída de la natalidad, el retraso de la maternidad, la pérdida de población y el aumento de la esperanza de vida dibujan una Córdoba cada vez más envejecida. De hecho, la edad media en la provincia supera ya los 44 años, cuando hace sólo una década era diez menos, lo que la convierte en una de las que tiene mayor índice de envejecimiento tanto de Andalucía como de España, con una pirámide invertida en la que la población de más de 65 años supera, cada vez más, a los niños.

Y en este contexto irrumpe con fuerza un fenómeno de riesgo que se cuela en miles de hogares: la polimedicación. Esta realidad silenciosa que puebla los botiquines define a aquella persona que consume cinco o más fármacos crónicos, es decir, durante al menos seis meses en un año, con al menos 180 dosis dispensadas, según el Ministerio de Sanidad, cuyo último informe deja a Córdoba en una situación delicada. Porque en función del análisis que ofrece la Base de Datos Clínicos de Atención Primaria (Bdcap), casi la mitad de los cordobeses mayores de 65 años cumple este patrón.

En concreto, el porcentaje alcanza el 44,6%, lo que deja a la provincia cordobesa entre las cinco de toda España con más población anciana polimedicada. La Región de Murcia ocupa el primer puesto en esta particular clasificación con el 47,7%, seguida de Huelva (46,9%) y Cádiz (45,4%). En cuarto lugar aparece Ciudad Real (44,7%), con apenas una décima más que Jaén, que comparte registro con Córdoba. Sólo otras seis superan el 40% en todo el país: Albacete (44,2%), Badajoz (44,0%), Las Palmas (43,9%), Guadalajara (42,7%), Santa Cruz de Tenerife (42,5%) y Toledo (42,0%).

Estos datos, por cierto, señalan una particularidad y es que las tasas de polimedicación más altas se concentran en la mitad sur de España, dejando fuera de esta nómina a Asturias, que pasa por ser la comunidad autónoma más envejecida del país. Y abren un debate clave para la salud pública ante el elevado número de personas mayores que toman múltiples fármacos de manera continuada: cuánto, cómo y por qué se prescriben tantos medicamentos.

A más edad, más consumo de fármacos crónicos

Porque aunque no es un fenómeno exclusivo de ese rango de edad, sí es clara la tendencia alcista conforme la persona envejece. Así, el informe destaca que el grupo de 85 a 94 años es el que marca el máximo, con un 44,7%, seguido por el grupo de 75 a 84 años (36,8%), el de más de 95 años (30,8%) y el de 65 a 74 años, que se queda en el 20,5%.

En total, eso sí, la polimedicación sólo afecta al 8,2% de la población española -dentro de ese grupo, cerca del 10% son polimedicados severos, al consumir 10 o más fármacos crónicos a la vez-, en contraste con el 27,4% de ciudadanos sin medicación alguna. Por cierto, como detalle, las mujeres representan una tasa ligeramente superior a la de los hombres en el grupo de más de 65 años (30,9% por el 28,3%). En las mujeres prevalece el uso de fármacos relacionados con la patología ósea, tiroides, psicofármacos y analgésicos; en los hombres predominan los urológicos, cardiovasculares, antidiabéticos y broncodilatadores.

El informe del Ministerio de Sanidad también detalla qué medicamentos son los más utilizados en personas mayores polimedicadas, pues el mismo se centra principalmente en los grupos de edad a partir de 65 años. Y hay tres grandes bloques que consumen de forma crónica al menos la mitad de esta población: los fármacos antiúlcera péptica (más del 70%), los destinados a reducir la presión arterial y tratar enfermedades cardiovasculares o renales (del 55% al 70%, según decenio), y los que corrigen el exceso de colesterol y triglicéridos (excepto en el grupo etario de más de 95 años, donde los diuréticos alcanzan una prevalencia del 50%).

Un anciano pide un medicamento en una farmacia.
Un anciano pide un medicamento en una farmacia. / Carlos Castro / E. P.

Del mismo modo, presentan consumos superiores al 40%, los antidiabéticos orales entre los 65 y los 74 años, la vitamina D a partir de 85 años, y los antiagregantes y analgésicos a partir de 95 años. Y en un escalón ligeramente inferior destaca también el grupo de fármacos antidepresivos y ansiolíticos/hipnóticos, en torno al 30% de prevalencia y con una estabilidad reseñable en todos los grupos. Por el contrario, el uso de medicamentos antidemencia aumenta considerablemente con la edad, especialmente a partir de los 75 años.

A modo de resumen, Sanidad también hace referencia a que un conjunto de fármacos presentan una tasa de utilización superior a la prevalencia real de los problemas de salud relacionados con su indicación, tales como los antiúlcera péptica, los hipolipemiantes, la vitamina D, los analgésicos, los antidepresivos y ansiolíticos.

Una relación directa entre polimedicación y problemas de salud

Por el contrario, otros fármacos como los utilizados contra la demencia, la terapia tiroidea, el tratamiento antiosteoporosis, los suplementos del calcio o los AINEs (antiinflamatorios, antipiréticos y analgésicos) presentan un uso inferior al esperado según su prevalencia. En una escala adecuada entre uso y prevalencia están los fármacos antianémicos, antiglaucoma, contra la diabetes, contra la hipertrofia prostática y antivertiginosos. En el caso de los medicamentos de la esfera cardiovascular es difícil la interpretación de su uso, pues en muchas ocasiones llega de forma preventiva, dada la variabilidad de sus indicaciones.

Ya por último, el informe confirma la relación directa existente entre polimedicación y problemas de salud, pues aquellas personas que toman múltiples fármacos crónicos presentan enfermedades con mayor frecuencia. De esta manera, destacan la insuficiencia cardíaca, que aparece hasta siete veces más entre los polimedicados; la cardiopatía isquémica, que lo hace casi cinco veces más, la enfermedad cerebrovascular y la insuficiencia renal crónica, con una frecuencia casi cuatro veces superior, y la diabetes mellitus, que multiplica su prevalencia por tres.

Con todo, el documento recoge dos excepciones en relación con la morbilidad. De un lado, la prevalencia de la demencia es similar en el decenio 85-94 años, y superior en los no polimedicados a partir de 95 años; y de otro lado, los trastornos del sueño, que presentan la misma prevalencia en el grupo etario de 85 a 94 años.

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