Un saldo migratorio insuficiente y pueblos "abandonados": ¿Por qué Córdoba es la provincia de España que pierde más población?

Demografía

El envejecimiento, la baja natalidad y la falta de servicios en los municipios aumentan la despoblación en un territorio que va a contracorriente del país

Córdoba es la provincia de España que pierde más habitantes en el último año

Dos vecinos en una plaza de Santa Eufemia.
Dos vecinos en una plaza de Santa Eufemia. / El Día

Los últimos los datos de la Estadística Continua de Población publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE) dejan a la demografía cordobesa en mal lugar. En el último año, Córdoba fue la provincia que más habitantes perdió de toda España. De hecho, a nivel nacional, en el 2025 solo vieron decrecer su población tres provincias: Zamora, que pasa de 165.564 habitantes a 165.444 (menos 120, un 0,07% menos); Melilla, que pasa de 87.067 a 86.971 (menos 96, un 0,11% menos) y Córdoba.

La provincia cordobesa ha pasado de 773.163 habitantes a 770.508 en solo un año. Es decir, ha perdido exactamente a 2.655 vecinos, un 0,34%. Y no se trata de algo puntual, ya que en los últimos 20 años el descenso de la población ha sido de más de 5.000 habitantes en la provincia cordobesa. En el 2005, el INE registraba un censo de 775.835 personas, lo que marca un descenso de 5.327 habitantes menos.

Desde aquel 2005, la población cordobesa fue aumentando exponencialmente hasta llegar a su tope en el 2012, año en el que se alcanzaron los 802.717 habitantes. Es decir, desde entonces se han perdido más de 32.000 vecinos. En concreto, los 770.508 habitantes con los que terminó el 2025 suponen el peor dato para la provincia desde 2003, cuando a 1 de enero se anotaron 766.005 vecinos.

La realidad es que la provincia de Córdoba se está despoblando poco a poco. "Estamos recogiendo lo que hemos sembrado tras tantos años de población estancada. Las causas siguen siendo las mismas, solo que ahora los factores se están acentuando", señala Ricardo Manuel Luque Revuelto, profesor de Análisis Geográfico Regional en el departamento de Geografía y Ciencias del Territorio de la Universidad de Córdoba (UCO).

Y esas causas son muy evidentes a la hora de analizar los datos demográficos de Córdoba: una población cada vez más envejecida, cuya edad media ha superado los 44 años (diez años más que hace cuatro décadas), y su correspondiente aumento de la mortalidad en casi un 8% en los últimos diez años; y un descenso del 24% de los nacimientos en la provincia en la última década. Estos valores producen un saldo vegetativo negativo que, como argumenta Ricardo Luque, no se está viendo sostenido por la llegada de migrantes como sí ocurre en otras provincias españolas con características similares a la cordobesa.

Una edad media cada vez más alta, el aumento de la mortalidad y el descenso de los nacimientos son realidades que está experimentado demográficamente España en términos generales. Pese a ello, el país aumentó en 81.520 personas durante el cuarto trimestre de 2025 y se sitúa en 49.570.725 habitantes a 1 de enero de 2026. El motivo principal se debe a la inmigración, ya que España ha superado por primera vez los 10 millones de habitantes nacidos en el extranjero.

El saldo migratorio de la provincia de Córdoba con el exterior (la diferencia entre inmigraciones y emigraciones) resultó positivo en el último recuento del INE con 1.718 personas. Aunque son datos positivos, la población migrante en la provincia, sin embargo, es de solo el 4%, mientras que la media nacional por provincia es cercana al 10% e, incluso, las grandes ciudades y muchas del este y noreste del país superan hasta el 20%.

"El saldo migratorio de Córdoba es positivo, pero por muy poco. Teniendo en cuenta que la natalidad es baja y que la mortalidad aumenta por el envejecimiento, debería ser mayor", explica el profesor de Análisis Geográfico de la UCO sobre una Córdoba que "se está quedando atrás". De hecho, hace apenas unos meses, Almería superó a Córdoba en número de habitantes (casi 1.500 más), lo que coloca a la provincia cordobesa como la tercera con menor población de Andalucía.

Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística, la provincia más poblada de Andalucía es Sevilla, con 1.994.601 habitantes; seguida de Málaga, con 1.805.105; y Cádiz, con 1.266.061 vecinos. Almería es la que mayor crecimiento ha experimentado, después van Granada (0,93%), Sevilla (0,86%), Málaga (0,78%), Huelva (0,56%), Cádiz (0,37%) y Jaén (0,12%). Por contra, Córdoba decreció un 0,34%, siendo la única con cifras negativas. Algo que es llamativo teniendo en cuenta que, por ejemplo, tiene características similares en cuanto a ubicación que Jaén.

La diferencia, como indica Ricardo Luque, está en sus pueblos, pues "Jaén parte de un dinamismo importante con la agroindustria y otros sectores que son potentes en los municipios más allá de la capital". Y es que, como resalta el experto, a la espera todavía de que el INE actualice los datos poblacionales de todos los municipios de Córdoba, "por la capital no se da el descenso de población, pero sí por los pueblos". En esa sangría de la Córdoba rural se encuentra la principal brecha demográfica de una provincia que va a contracorriente de sus territorios vecinos y de todo el país.

La sangría rural: entre la falta de servicios y el cambio cultural

Ver la pirámide poblacional de muchos municipios cordobeses como Pedroche, El Guijo o Torrecampo "da miedo". Así lo asegura el profesor de Análisis Geográfico Regional en el departamento de Geografía y Ciencias del Territorio de la Universidad de Córdoba (UCO), quien advierte que "Los Pedroches y la Subbética están perdiendo mucha población". No tanto la Campiña, que gracias a los datos de la capital mantiene su censo.

La principal sangría poblacional de Córdoba parte, por tanto, de sus zonas rurales, que sufren una gran "falta de dinamismo". Como lamenta Ricardo Luque, la falta de servicios en los municipios cordobeses obliga a sus vecinos más jóvenes a buscarse la vida en otras ciudades. Problemas básicos que señala el experto como peor acceso a la banca, menor atención en centros de salud y hospitales, peor comunicación terrestre, infraestructuras más antiguas, etcétera.

/ Juan Ayala

"Vivir por ejemplo en Villaralto está muy bien y la vivienda es barata, pero necesitas más servicios básicos. Son muchos servicios los que faltan y que provocan que la población no se fije en estos pueblos. No solo con el turismo se soluciona esto por mucho que se promocione el patrimonio histórico y gastronómico. Lo importante es mejorar los servicios que le corresponden a la inversión pública y la privada, pues, si los jóvenes tuviesen trabajo y los servicios que necesita cualquier ciudadano, se quedarían en su pueblo", argumenta Luque, quien apunta a la necesidad de "hacer atractiva la vida en los pueblos" para que cese la sangría demográfica y Córdoba deje de perder población.

En la capital cordobesa, con la futura puesta en marcha de la Base Logística del Ejército de Tierra (proyectada para 2029) se espera un crecimiento industrial importante que atraerá a más habitantes a Córdoba. Eso le dará "un tirón urbanístico a la ciudad". Sin embargo, como advierte el experto de la UCO, "donde hay que mirar es al norte y al sur de la provincia", pues no solo sus vecinos no encuentran comodidades para habitar en sus localidades, sino que las nuevas generaciones están perdiendo esa identidad que los une con su tierra.

"En los pueblos, los hijos de los emigrantes de primera generación, los de los años 60, han mantenido vínculos con sus pueblos. Han mantenido durante décadas sus viviendas y han acudido a sus fiestas populares. En los últimos años, nos estamos percatando que los nietos han perdido ese vínculo afectivo con su pueblo y ya no vuelven a él. Están vendiendo sus casas y se está descomponiendo el tejido social de esas zonas, lo que es muy preocupante", explica Ricardo Luque, quien apunta a una sangría de jóvenes cordobeses (por lo general, cercanos a los 30 años tanto hombres como mujeres) que se marchan principalmente a ciudades con más oferta laboral como Madrid y Málaga o incluso al extranjero.

La solución contra el despoblamiento y la Córdoba vaciada pasa por el compromiso de las administraciones en mejorar la calidad de vida en los pueblos. Un ejemplo es la experiencia piloto que se ha puesto en marcha en muchos municipios de España y que en Córdoba replica Pedroche. En esta localidad de Los Pedroches funciona desde mediados de 2025 (durante 15 meses) y a través de una subvención estatal un programa que habilita el fácil acceso a la vivienda, a la educación de los hijos y al empleo (en este caso al sector agroganadero principalmente) a las familias.

Facilidades que se otorgan a núcleos familiares con el objetivo de que cada vez más personas se instalen en la localidad y encuentren en ella comodidades que no son fáciles de conseguir en las grandes ciudades, donde el precio de la vivienda está por las nubes y el nivel de vida es cada vez más alto. Un acompañamiento desde las administraciones que facilita la llegada de nuevos vecinos a estos pequeños municipios que, como Pedroche (de solo 1.456 habitantes), están en riesgo alto de despoblación.

Situación de la despoblación en todos los municipios de Córdoba.
Situación de la despoblación en todos los municipios de Córdoba. / Junta de Andalucía

El reto demográfico

Las instituciones se están viendo obligadas a aplicar medidas que impidan que la sangría demográfica continúe y que provincias como Córdoba pierdan cada vez más habitantes a causa de la marcha de centenares de jóvenes de sus pueblos. Desde el Estado, con su Estrategia Nacional frente al Reto Demográfico, se impulsan acciones que promocionan la vida en los municipios de la España rural.

Más de 130 medidas que buscan la diversificación económica de las zonas más desfavorecidas; el impulso de la innovación; la plena conectividad digital; el reforzamiento de los vínculos rurales y urbanos; la puesta en valor del territorio y de sus posibilidades endógenas de crecimiento; la adecuada prestación de los servicios básicos, o la incorporación de la perspectiva demográfica en el proceso de toma de decisiones del Gobierno.

Uno de los objetivos más a largo plazo es del de alcanzar el Plan de acción estatal, País de 30 Minutos, cuyo fin es mejorar la funcionalidad de los territorios, garantizando que todos tengan acceso a una serie de servicios básicos y esenciales en un radio de 30 minutos, mejorando la calidad de vida en todo el territorio.

Desde el ámbito andaluz, la Junta impulsa también más de 32 líneas estratégicas dentro de su plan frente al Desafío Demográfico recién aprobado el año pasado basado en cuatro ejes: uno transversal a todas las consejerías de políticas públicas y tres ejes para la cohesión, social, económica y territorial.

Y en el aspecto regional, la Diputación de Córdoba lleva varios años atendiendo las necesidades de los ayuntamientos de la provincia con respecto a la despoblación. Un ejemplo es el Plan de Aldeas 2024-2027, que financia con ocho millones de euros más de 120 proyectos en los pequeños núcleos de la provincia con el fin de que ofrezcan servicios e infraestructuras de calidad en las aldeas para que sean localidades atractivas y la sangría poblacional cese. Acciones que necesitan un largo desarrollo para tener efecto en una censo de población cordobés que, por el momento, cae en picado.

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