El arte de hacer una buena torrija: estas son algunas de las mejores de Córdoba

El Horno de la Cruz, San Rafael y Sabor Moreno desvelan algunos de los secretos de la elaboración de este dulce típico de Cuaresma

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Torrijas en el Horno de la Cruz.
Torrijas en el Horno de la Cruz. / Luis Navarro

Tras el Miércoles de Ceniza, los preparativos para la Cuaresma ya se han hecho tangibles. Los restaurantes de la ciudad han preparado sus cartas acorde a la tradición, las pastelerías están elaborando sus dulces más representativos y las torrijas se han convertido en una gran excusa para que los familiares se reúnan, entre otras muchas cosas.

La torrija es ese postre o merienda que siempre está presente en esta etapa del año. Mayormente en su versión más tradicional y siendo protagonista de las sobremesas más familiares. De esto saben mucho en el Horno de la Cruz, un establecimiento ubicado en la plaza de San Miguel con mucha historia a sus espaldas. Desde su nacimiento en 1880, se ha ido convirtiendo en un lugar de paso para locales y turistas que quieran degustar los sabores más tradicionales.

En su obrador propio se encargan de realizar las propuestas más atemporales tanto dulces como saladas. A través de su coqueto escaparate de cristal, las bandejas de torrijas lucen desde los últimos días de febrero.

Mari Carmen Muñoz, dependienta del establecimiento, ya está notando las preferencias de los clientes que poco a poco se acercan al lugar: "Ya hemos empezado la temporada. Como este año ha empezado antes la Cuaresma, la gente va calentando. Están empezando a llevarse poco a poco, esperemos que como el año pasado que se vendan muchas también. Además, han aprovechado este muy buen tiempo y parece que ahora se juntan con la familia y se está notando bastante", describe Muñoz.

En la actualidad, los clientes optan por una o dos piezas que acompañar con el café, aunque mientras que van avanzando los días las bandejas de hasta una docena se vuelven indispensables en las sobremesas, un público que se caracteriza por su fidelidad año tras años, una tradición que llega también a vecinos de otros barrios que han conocido el negocio y vuelven a repetir.

Una merienda que traspasa generaciones

Aunque el consumo de las torrijas también puede concentrarse en los postres, es en la hora de la meriendas donde más nota la afluencia de los clientes. "Normalmente es en la merienda, cuando abro a las 17:00 vienen muchas personas que se las llevan para esa hora de la tarde e incluso se lo van tomando por el camino", señala Muñoz.

Durante ese tramo horario son los vecinos más veteranos los que optan por esta manjar tan típico, cuya costumbre trasciende a los más pequeños de la casa. "Los niños vienen con sus abuelas, se las envuelvo en un papelito y se las van comiendo por el camino. Además, escuchas muchas anécdotas", añade la dependienta mientras enumera simpáticos recuerdos que le dejan estas fiestas.

Torrija Pedro Ximénez en San Rafael
Torrija Pedro Ximénez en San Rafael / Cedida por Esperanza Romero

Una tradición atemporal que se saborea en San Rafael

Desde hace más de cien años los sabores de la pastelería San Rafael han traspasado generaciones. Sus recetas tradicionales siguen cautivando a un público que demanda la torrija incluso en verano. "Nosotros estamos haciendo torrijas esta temporada desde el Miércoles de Ceniza, aunque estamos durante todo el año haciéndolas en algún fin de semana suelto, como en Navidad o para el puente de los Santos", señala su gerente, Esperanza Romero. En sus establecimientos, tanto de la zona del Brillante como de la Calle Concepción, se pueden saborear estas recetas artesanas.

"Tenemos las torrijas clásicas de San Rafael de siempre y las de Pedro Ximénez. La clásica lleva el pan elaborado por nosotros, con dos planchas de pan que pegamos con nuestra crema de toda la vida. Las dejamos 24 horas, las cortamos, las calamos y ya las freímos. Las tradicionales no las calamos en leche, sino en un almíbar que hacemos de siempre con una receta de más de cien años. Las terminamos con azúcar, miel o chocolate. Las de Pedro Ximénez no van pegadas, sino que forman un lingote de pan que va calado en vino dulce y terminado con crema y crocanti", describe con esmero la gerente.

Torrija en Sabor Moreno
Torrija en Sabor Moreno / Luis Navarro

Torrija personalizada en Sabor Moreno

En el obrador de Sabor Moreno ya han puesto manos a la obra en la elaboración de las torrijas, ya que como destacan en un día de alta demanda pueden llegar a vender unas 950 torrijas.

El establecimiento trabaja tanto para sus tiendas como para clientes de otra zonas. "Preparamos a diario las torrijas tradicionales, que están disponibles tanto para nuestras tiendas como para clientes externos. Además, bajo pedido, elaboramos torrijas personalizadas según las preferencias de nuestros clientes, como las variantes sin relleno, entre otras", describen. Entre sus variedades se puede encontrar: la versión tradicional, rellena de crema y bañada en miel o espolvoreada con azúcar y canela. Además, también cuenta con la torrija de pedro ximénez o la variante de chocolate.

Como cuenta, en su elaboración respetan la receta clásica que define la tradición: "Utilizamos un esponjoso pan brioche relleno de una crema pastelera casera, que complementamos con un almíbar de anís, aplicado generosamente. Posteriormente, el bollo se emborriza con huevo y se fríe hasta obtener un acabado dorado. Finalmente, se adereza con un toque de miel o se espolvorea con azúcar y canela para un toque final inconfundible", narran desde el obrador.

Aunque no es una tarea fácil: "Es un proceso complejo que incluye la preparación de la masa del bollo, su fermentación, cocción, el relleno, la fritura y el toque final previamente mencionado de miel o azúcar con canela. Este proceso tiene una duración aproximada de tres horas", finalizan.

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