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Mensaje en la botella

La responsabilidad es de los cordobeses

No podemos permitirnos ahora el lujo de echar a perder el camino andado

Avanzamos, que no es poco. Córdoba llega a la tan ansiada fase 1 de la desescalada y lo hace en unas condiciones que, según los técnicos, son favorables para ello. Se trata de una decisión meditada, adoptada por quienes se supone que más saben de esto, y cuyo complemento son las que ya están adoptando el Ayuntamiento de la ciudad y los alcaldes de los municipios de la provincia, incluida la Diputación. Cada uno tiene su propio plan, con la mejor de las intenciones y el deseo de que salga bien.

Hasta aquí creo que coincidimos todos. La cuestión ahora es ver qué pasará, si el desconfinamiento trae buenos resultados o, por el contrario -como también vaticinan algunos-, hay riesgo de que se produzca un rebrote del temido coronavirus. No será un servidor el que lance un capote gratuito a nuestra nefasta clase política, pero en las actuales circunstancias, hay que reconocer que han hecho su trabajo, con más desaciertos que destreza, pero han obrado como consideran mejor.

Cierto es también que estamos empezando a cansarnos de las polémicas estériles, del estilo barriobajero de la mayoría de partidos políticos y de las sandeces que son capaces de decir nuestros dirigentes, ya sea en sede parlamentaria o través de sus redes sociales. Parece que siguen sin enterarse de la realidad de la calle, de las familias y de la economía en general.

Pero dicho esto, lo que no podemos olvidar es que todo cuanto está planteado para el lunes solo tiene un camino para alcanzar la meta, que no es otro que la responsabilidad personal de cada ciudadano. Córdoba y su provincia, como otras muchas, ha dado un ejemplo de civismo de forma mayoritaria, por lo que ahora sería muy triste echarlo todo por tierra por egoísmo. Ya no se trata de culpar a nuestros gobernantes sobre la idoneidad o no de una actuación concreta, de criticar si el presupuesto tiene que ser más o menos social o de si tal o cuál obra es necesaria para la ciudad. No. Ahora la pelota está en nuestro tejado, en el de cada hogar de Córdoba. Si actuamos con responsabilidad, tendremos posibilidades de seguir avanzando. Si caemos en la tentación de que sean otros los que cumplan, lo pagaremos caro.

En muchas ocasiones hemos escuchado el discurso demagógico de la participación ciudadana, de cómo unos partidos la interpretan de una manera, otros de otra y algunos ni siquiera la contemplan. Pues ahora es el momento de movilizarnos como sociedad. De nuestros actos va a depender el presente de Córdoba e incluso nuestro futuro. Tenemos una oportunidad histórica de corresponder, por un lado, con esos sanitarios que llevan ya dos meses dando su vida por nosotros y, además, dar un ejemplo a quienes desde su púlpito actúan con tanta desvergüenza. Podemos hacerlo. Necesitamos hacerlo. Córdoba se lo merece.

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