Córdoba-Cádiz | La Crónica Un adiós súbito, un guion escrito (1-3)

  • El Córdoba acepta el fracaso del proyecto con la destitución de Sandoval tras otra derrota que lo mantiene en puestos de descenso

  • Mejor a pesar de los contratiempos, fue penalizado por su falta de dominio en las áreas

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Desde el mismo día que firmó su contrato con el Córdoba, José Ramón Sandoval aceptó que su aventura acabaría de manera abrupta. Un mes y medio antes, cuando había acumulado méritos, se quedó sin sitio en un club que echó mano de él para restañar la herida social abierta por una gestión con muchísimas lagunas. Este domingo, apenas cumplidos cien días de ese regreso a la carrera, fue fulminado unos minutos después de perder ante el Cádiz y cumplir ante la prensa. Todo seguía un guion escrito tiempo atrás, aunque difícilmente alguien podía esperar la crueldad del desenlace. Porque el conjunto blanquiverde, pese a los contratiempos acumulados en el primer cuarto de hora con las lesiones de Jaime y Jovanovic, fue mejor y seguramente mereció ganar. Pero volvió a verse penalizado por su falta de dominio de las áreas, un mal que le persigue desde el inicio liguero sin que desde el verde ni desde el banquillo se haya puesto solución. Y como cambiar el proyecto desde la plantel es sencillamente imposible, toca buscar un recambio para la dirección. En eso están Jesús León y Rafael Berges, que esperan anunciar hoy el nombre del nuevo técnico. Curro Torres es la opción favorita.

Ante un rival que tiene en la velocidad su principal virtud, Sandoval apostó por jugar con idénticas cartas, con Jovanovic arriba. Pero todo se torció muy pronto. El serbio se echó la mano a la pierna derecha en la primera jugada; cuatro minutos después Jaime repitió gesto, siendo el manchego el primero en tomar el camino de los vestuarios. Acto seguido le siguió el balcánico, si bien antes tuvo la primera gran ocasión del partido: Galán, ya de extremo, la puso al segundo palo, De las Cuevas cabeceó y Sasa, en la boca de gol, sólo pudo dirigir su remate al poste. El plan era ya diferente al planteado en la pizarra, pero aún así el Córdoba fue capaz de hacerse con el control. Con paciencia a la hora de mover el balón, los blanquiverdes se aprovecharon de la idea del Cádiz (repliegue intensivo para luego exprimir las contras) para sumar minutos en campo contrario, aunque sin remate, como otras tantas veces. Y eso que ya estaba Piovaccari dentro. Un latigazo de Aguado, un libre directo de Lara y otro zapatazo lejano de Quezada fue el pobre balance de un equipo que, con todo, era dominador de la situación.

Pero con el paso de los minutos, el cuadro de Cervera fue ganando presencia en el terreno de juego. Sin posibilidad de correr, con los extremos bien tapados, la primera llegada cadista fue embarullada tras una salida en falso de Abad, a lo que respondió el CCF con una contra en la que Galán eligió de nuevo mal. Garrido y Piovaccari tuvieron las últimas antes del intermedio tras sendos saques desde las esquinas, sin que los metas tuvieran que esforzarse demasiado para despejar el peligro. El pivote amarillo, auxiliado por José Mari, ya ganaba más duelos individuales y el Cádiz llegó más entonado al intermedio, lo que no era precisamente un buen augurio viendo los precedentes de este curso.

De hecho, a pesar del intento local por pasar a controlar la situación otra vez en la reanudación, fue el equipo cadista el que se adelantó. Una mala salida de la pelota desde atrás, un intento fallido de Loureiro por anticiparse a Manu Vallejo y el apoyo de Lekic permitieron al joven canterano batir a Carlos Abad. Jarro de agua fría. Quedaba por ver cómo respondería el Córdoba, sin capacidad para reaccionar con movimientos desde el banquillo al tener limitados los cambios. Pero el golpe fue de inmediato. De las Cuevas enganchó un balón en la frontal y sacó la escuadra y el cartabón para conducirlo directamente a la red de Cifuentes. Era volver a empezar pero con 40 minutos por jugar.

El Arcángel quiso participar y elevar el ánimo de los suyos, protestando incluso una caída de Galán en el área ante Sergio Sánchez que Pérez Pallas obvió de la misma manera que podía no haberlo hecho. Hubo contacto, pero quizás no el suficiente para pitar penalti. Para frenar ese empuje local, el Cádiz empezó a jugar ese otro fútbol que tan bien controla, al tiempo que Cervera modificó su idea de juego con Álex Fernández para controlar el medio y jugar sin una referencia clara. Parecía que a los visitantes el resultado no les venía del todo mal, que firmaban el armisticio. Sobre todo después de que De las Cuevas hiciera temblar el larguero de un Cifuentes que había hecho la estatua con un libre directo. El cabezazo posterior de Quintanilla quedó anulado por un claro fuera de juego.

El Córdoba se envalentonó. Sandoval, consciente de que todo lo que fuera ganar podía dificultar su continuidad, metió a Erik Expósito para jugar con dos nueves, para tener mayor presencia en el área. Pero de ahí al final, más de 15 minutos, el Córdoba apenas si colgó un balón sobre el arco amarillo. Y el Cádiz, casi sin buscarlo, aprovechó su mayor frescura en los minutos finales para dar un paso al frente, liderado por Aketxe, el último en entrar y el encargado de ajusticiar a los locales. Primero puso un córner para que Marcos Mauro ganara la batalla a Quintanilla y Erik para hacer el 1-2. Y ya en el descuento empujó un balón llovido, con el CCF roto, para firmar la sentencia no sólo de Sandoval, sino de un proyecto viciado desde el inicio de curso que necesita con urgencia ser reactivado. ¿Lo conseguirá Curro Torres? Su nombre es el favorito para tomar las riendas del equipo, pero quizás no todo el problema esté en el banco. Ojalá no haga falta tocar más teclas, pues pensar en otro milagro hasta cansa...

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