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Mensaje en la botella

La sanidad: una corona sin brillo

Me quedo con la propuesta de un gran pacto parlamentario para afrontar el futuro

El sistema sanitario andaluz sigue siendo la joya de la corona, pero "está oxidada y hay que darle brochazos de brillo". No se trata de una frase al uso dicha por cualquiera, sino por el propio consejero de Salud y Familias de la Junta de Andalucía, el cordobés -y además médico- Jesús Aguirre, durante el foro organizado pos esta casa -Grupo Joly- hace apenas unos días. El dirigente no tuvo pelos en la lengua a la hora de radiografiar cuál es la situación actual de la sanidad y fue muy contundente en sus mensajes, algunos de ellos con cierta autocrítica. Por citar solo unos cuantos, Aguirre se despachó a gusto a la hora de afirmar que diez meses no son suficientes para dar la vuelta a un sistema sanitario que en Andalucía ha sufrido los recortes de una década de crisis y que arrastra graves problemas de "atomización" y de "ineficiencia". Otra: el sistema andaluz de salud está en una situación "crítica" que no puede seguir funcionando con "planes de choque" como los que se han tenido que aplicar a las abultadas listas de espera que se han encontrado en los hospitales y que exige la aprobación parlamentaria de un "Pacto por la Sanidad" que no supedite el SAS a los "vaivenes de la guerra política". Una más: hay que hacer una apuesta seria por la "atención primaria" y un avance para cambiar un modelo sanitario para "humanizarlo" y situar en el centro el "paciente crónico", además de evitar la fuga de "batas blancas" a otros territorios.

Podría seguir, pero con este diagnóstico está claro que hay una realidad preocupante en la atención a los ciudadanos en un campo, como el sanitario, considerado el pilar fundamente del llamado estado del bienestar. Cierto es que muchas veces es más cómodo evaluar un problema que aplicar soluciones, sobre todo cuando en gran medida todo depende de la disponibilidad económica de la administración, pero es evidente que algo hay que hacer, más pronto que tarde, para sacar al sistema de la situación en la que se encuentra. Desde mi desconocimiento, me quedo con la propuesta -que siempre es más fácil de formular cuando se gobierna que estando en la oposición- de lograr un gran acuerdo parlamentario con el que afrontar el futuro de la sanidad andaluza, un pacto en el que deben estar la mayoría de los partidos y que tiene que cerrar la puerta al oportunismo político.

Y ahí está el problema. Aguirre y su equipo están viviendo en sus propias carnes el azote que ellos mismo aplicaron a los anteriores gestores, con lo que bucle no hace más que agrandarse. Y visto lo visto, los partidos -ninguno- no están ahora mismo en condiciones de ceder lo más mínimo ante el adversario y ni quieren apelar a la llamada visión de estado para mejorar lo público. Es como el trabalenguas de Rajoy: "Cuanto peor, mejor para todos y cuanto peor para todos mejor...". Y es que más que sacarle brillo a la oxidada sanidad andaluza, lo que necesitamos son políticos brillantes. Difícil, ¿verdad?

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