Córdoba CF El problema de los abonos

Un grupo de aficionados renueva su abono en las oficinas de El Arcángel el pasado verano. Un grupo de aficionados renueva su abono en las oficinas de El Arcángel el pasado verano.

Un grupo de aficionados renueva su abono en las oficinas de El Arcángel el pasado verano. / Juan Ayala

Las consecuencias que dejará la crisis del coronavirus irán mucho más allá del drama sanitario actual. Los sectores económicos ya se preparan para un bache que muchos consideran que será notablemente superior al de 2008. Y el fútbol (el deporte en general), por mucho que ahora mismo parezca ajeno a todo esto mientras decide cómo finalizar las temporadas en curso, empieza a prepararse para intentar amortiguar el golpe de la mejor manera posible.

Lo peor va a venir después”, ha apuntado en más de una ocasión recientemente Javier González Calvo, consejero delegado de un Córdoba CF que hace unos días tomó su primera gran decisión económica presentando un ERTE a la mayor parte de sus empleados. Pero los problemas en un futuro a corto y medio plazo pueden ser más. Y las soluciones no parecen sencillas, a priori.

Ya hay uno que empieza a tomar protagonismo, viendo como está ya sobre la mesa la opción de dar por finalizada la temporada, en el mejor de los casos con la disputa de los partidos de un play off exprés. La consecuencia directa de eso es que El Arcángel no volverá a abrir sus puertas este curso... y ni siquiera en lo que resta de año, toda vez que las directrices del Gobierno pasan por estadios vacíos como pronto hasta 2021.

¿Qué pasa entonces con los abonos? La pregunta está en la calle, y con una vertiente presente y otra a futuro. De momento, al Córdoba le quedaban por jugar de local cinco partidos (Talavera, UCAM Murcia, Don Benito, Balompédica Linense y Recreativo de Huelva) del total de 19 que recoge el carné. Lo que viene a ser poco más de un 25%, que pasado a números supondría una cantidad superior a los 200.000 euros... si todos los socios decidieran reclamar esa partida.

González Calvo ya ha advertido que aún no ha contemplado esa posibilidad, entre otras cosas porque no hay oficialidad a la conclusión del campeonato. Pero sabe que está de trasfondo. Luego habría que ver en qué quedaría la cosa, llegado el caso, pero el problema de partida está ahí, y no es menor. Hay que recordar que el club blanquiverde cuenta con unos 11.000 abonados –según las cifras oficiales, septiembre se cerró con 11.176, a los que hay que sumar el poco más de un centenar hecho en enero–, lo que repercutió el pasado verano en unos 850.000 euros, que resultaron clave para, al menos, poder salir a competir.

Un dinero que ya se sabe que no será tal este año, lo que habrá que ver cómo repercute a la hora de cerrar el presupuesto para el nuevo curso (tan importante es eso como saber la categoría, casi). Se espera una reducción del precio, por dos motivos principales: la crisis económica que muchos pronostican y la imposibilidad de acudir a los estadios en la primera fase del campeonato, siempre que su desarrollo se mantenga como hasta ahora. Un problema al que desde Infinity tendrán que poner solución con el paso de los días.

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