Badajoz - Córdoba CF | La Contracrónica La fiesta tiene que acabar camino del verano

  • El cordobesismo celebró eufórico la cuarta victoria a domicilio del curso, primera ante un igual

Los jugadores del Córdoba CF celebran el triunfo en Badajoz con su afición.

Los jugadores del Córdoba CF celebran el triunfo en Badajoz con su afición. / Fran Pérez

Un partido de seis puntos, y un alegrón de los que aguantan la sonrisa en el rostro varios días. Eso fue lo que se llevó el Córdoba CF y su gente de Badajoz, en una tarde redonda que comenzó torcida por las ocurrencias de algunos, y terminó con una fiesta que todo el mundo ya sabe cuándo quiere que termine: cuando las calores comiencen a apretar, camino ya del verano, entre mayo y junio. No hace falta decir nada más…

Pero hasta que eso ocurra, toca disfrutar del camino, torcido en muchas ocasiones, negro en otras, pero que ahora por fin empieza a teñirse de color. La cuarta victoria a domicilio de la temporada fue distinta a las anteriores. No por la forma, sino por el fondo. Porque por primera vez los blanquiverdes hicieron hincar la rodilla ante su gente a un rival directo, al que además ganó el goal average particular, como una semana antes frente al Yeclano.

Eso hizo que la comunión entre los casi 300 aficionados cordobesistas que se presentaron en tierras extremeñas y sus jugadores -por parte del consejo estuvieron Javier González Calvo, Adrián Fernández y Jesús Coca-, muchos de ellos mermados por el esfuerzo realizado y las lesiones que sobrevinieron durante la batalla, fuera como la de las grandes ocasiones. Esta vez la satisfacción fue plena. Los puntos, la imagen, el esfuerzo, el trabajo… a nada de eso se le podía poner un pero, que ya algunos se encargaron de hacer aparecer.

Porque la jornada comenzó con la metedura de pata de quien no entiende el fútbol como lo que debe ser. Algunos aficionados radicales blanquiverdes protagonizaron altercados a su llegada a la ciudad pacense, ante sus homólogos albinegros, que los estaban esperando preparados también para la fiesta que sólo ellos entienden. Al final, tras romper cristales de comercios y dañar un puñado de vehículos, el encuentro se saldó con cuatro detenidos y con los cordobesistas teniendo que ser escoltados por la Policía hasta el propio estadio.

Al menos allí todo quedó en un segundo plano, por mucho que los más descarados intentaron buscar las cosquillas a sus rivales con cánticos que no vienen a cuento. Pero todo quedó tapado con la enorme actuación del Córdoba CF, creciente, crecido, aunque todo el mundo es consciente de que esto sólo es el comienzo de un bonito caminar que tiene que tener un final feliz. Y que lo veamos.

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