Educación

Más de una veintena de centros se suman al proyecto de recreos inclusivos

  • Los colegios e institutos llevan a cabo un programa experimental para que ningún alumno se sienta excluido durante las horas de ocio

Alumnos del colegio Torre Malmuerta durante un recreo Alumnos del colegio Torre Malmuerta durante un recreo

Alumnos del colegio Torre Malmuerta durante un recreo / Juan Ayala

Los recreos pueden llegar a convertirse en lugares de exclusión por parte de algunos alumnos. Situaciones que, cuando se producen pueden dejar graves secuelas en los chavales y que pueden condicionar muchos aspectos de su vida. Esa casi media hora de descanso entre clase y clase puede convertirse para algunos en un verdadero quebradero de cabeza y querer que se pase cuanto antes por temor a encontrarse con algún compañero o, simplemente por no contar con las herramientas necesarias para disfrutar de este tiempo de ocio.

Para evitar que este tipo de hechos se desarrollen en los centros educativos, la Consejería de Educación ha puesto en marcha este curso, con carácter experimental, el programa de recreos inclusivos, al que se han sumado 21 colegios e institutos, tanto de la capital, como de la provincia de Córdoba. De todos ellos y, según los datos facilitada por la Delegación de Educación, 14 son colegios de Infantil y Primaria y, los siete restantes institutos de Secundaria.

Para el desarrollo de esta iniciativa, la Consejería de Educación parte de la siguiente premisa: el tiempo de recreo, dentro de la actividad lectiva, se convierte en un espacio de especial relevancia para el establecimiento de interacciones sociales constructivas y para el desarrollo de las competencias claves desde una óptica que complementa la práctica cotidiana del aula.

Tras ello, considera también que un recreo inclusivo se concibe como "un espacio de socialización y de disfrute compartido en el que se potencia el conocimiento, el respeto y la valoración de la diversidad, mediante el desarrollo de actividades organizadas desde el enfoque del diseño universal del aprendizaje, en las que se tengan en cuenta las necesidades de todo el alumnado y en las que se potencia el establecimiento de interacciones positivas y constructivas entre el alumnado".

El proyecto concibe el recreo como "un espacio de socialización y de disfrute compartido en el que se potencia el conocimiento"

Las instrucciones también incluyen varios objetivos a cumplir en el desarrollo de este programa: promover la participación plena de todo el alumnado en las actividades que se desarrollan durante el recreo, tanto en el patio como en otros espacios que se pudiesen habilitar para su uso en este periodo o fomentar el establecimiento de interacciones sociales positivas a través del impulso de la interculturalidad, la igualdad de género y el respeto y valoración de las diversas capacidades personales del alumnado.

A ambos retos se suman el de contribuir a un clima de convivencia adecuado, mediante la promoción de que los conflictos se resuelvan de manera pacífica, así como prevenir posibles casos de acoso escolar, además de ofrecer alternativas de juego y uso del tiempo de ocio que "abunden en la diversidad y en el conocimiento de múltiples opciones encaminadas al desarrollo de diferentes capacidades en el alumnado".

El centro que desarrolle el proyecto de recreo inclusivo, además, tiene que tener espacios habilitados para que se lleven a cabo juegos organizados, lectura o actividades artísticas.

Dos ejemplos en la capital

El colegio Enríquez Barrios es uno de los 21 de Córdoba que cuenta este curso con el programa de recreo inclusivo. Su directora, Lola Luna, explica que al conocer la iniciativa "vimos que era interesante para evitar conflictos y dar un oportunidad para tener un recreo más agradable".

El proyecto, detalla, "no se limita al patio y, por ello, también abrimos la biblioteca". La directora avanza que tienen en proyecto, junto a la asociación de padres y madres del centro, mejorar este proyecto con el diseño, por ejemplo, de tableros de ajedrez. Uno de los fines de este programa, continua, es evitar que los chavales lleguen al recreo y "no pasen el rato esperando a que pase".

Otro de los retos es que "los niños con más problemas se integren" en los juegos y que éstos "no sean ni violentos, ni sexistas", indica Luna.

Otro de los colegios que se ha adherido a este programa es el Torre Malmuerta, del que se encarga la tutora del aula de trastorno de espectro autista (TEA), Verónica García, quien explica que se lleva a cabo "por necesidad porque, en este caso, estos niños aunque tienen ganas de jugar, no tienen habilidad para ello".

Otro grupo de alumnos del centro durante el recreo Otro grupo de alumnos del centro durante el recreo

Otro grupo de alumnos del centro durante el recreo / Juan Ayala

Y es que, este programa tiene que velar "en todo momento por la participación en las actividades del alumnado que presente necesidades específicas de apoyo educativo y, especialmente, del que presenta necesidades educativas especiales", según reza la instrucción de la Junta, que añade que, para ello, "las actividades responderán al principio de diseño universal de aprendizaje, velando por la accesibilidad de la información para todo el alumnado, con especial atención con el resto de alumnos" de cada centro educativo.

En el caso del colegio Torre Malmuerta, apunta García, se trata de "dinamizar el recreo para que todo los niños puedan participar en él". Para ello, cuentan también con alumnos voluntarios, que se encargan de dinamizar las actividades. No en vano, el proyecto incluye la opción de establecer sistema de mentorías en los que los compañeros ejerzan como enlace con el resto de alumnos.

El programa también ofrece la posibilidad de establecer sistemas rotación que posibiliten que todo el alumnado del centro participe a lo largo de la semana en los espacios disponibles.

Por todo ello, se aprovecharán los recreos, el tiempo de descanso, para que los menores adquieran valores de convivencia. En concreto, se trata de actividades en las que se pone en práctica la tolerancia de los alumnos, en las que todos, siendo conscientes de sus diferencias, sepan aceptarse y no excluir a ninguno.

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