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Dos de cada diez andaluces consultan las redes sociales mientras conducen

  • Las actitudes peligrosas de los andaluces en el tráfico relacionadas con los 'smartphone' incrementan exponencialmente según el VI Informe de distracciones de BP, Castrol y RACE

Una de las prácticas más frecuentes es atender los mensajes de Whatsapp. Una de las prácticas más frecuentes es atender los mensajes de Whatsapp.

Una de las prácticas más frecuentes es atender los mensajes de Whatsapp. / M. G.

Un 20% de los conductores andaluces confiesa haber usado las redes sociales mientras conduce, y un 12% afirma hacerlo de manera habitual. Es una de las principales conclusiones que se extraen del VI Informe de distracciones desarrollado por BP, Castrol y el RACE.

Los que hace unos años eran niños y adolescentes son ahora conductores de entre 18 y 24 años, y con su llegada al volante han incrementado de forma exponencial nuevos usos peligrosos del smartphone mientras se conduce, sin que esto suponga un descenso en los peligros habituales, tales como hablar sin manos libres o el empleo del teléfono para chatear o mirar el correo electrónico. Además, las personas pertenecientes a otros rangos de edad también se encuentran mucho más familiarizadas con las nuevas tecnologías y las han integrado en su día a día.

El estudio, con el objetivo de arrojar nuevos datos respecto a la problemática de usar el teléfono móvil en el tráfico, ha preguntado a los andaluces sobre sus hábitos concretos de uso de los smartphones en situaciones relacionadas con la circulación, tanto como conductores como siendo peatones, ya que uno de los datos que más se ha disparado en los últimos años es el de atropello de viandantes en las ciudades.

El informe se ha publicado dentro de la campaña pionera Stop Distracciones, que desde hace seis años conciencia a los españoles acerca del peligro de las distracciones al volante. En esta ocasión, pretende concienciar sobre el mal uso de los teléfonos móviles por parte tanto de los conductores como de los peatones, arrojando resultados muy preocupantes sobre los nuevos usos de la telefonía móvil y su relación con la seguridad vial.

Según el informe, el 86% de andaluces confiesa haber visto a alguien hablando por el móvil mientras conduce (50% de forma habitual), y el 79% (el 46% muchas y bastantes veces) usando el móvil sin hablar (manipulándolo o mirándolo). Dentro de los propios conductores y las conductas que aceptan haber llevado a cabo, en primer lugar estarían las llamadas con manos libres (68%), seguidas de la manipulación del móvil como GPS (47%), escuchar música a través del smartphone (40%), la mensajería instantánea (39%), hacerse fotos y vídeos (23%), las llamadas sin manos libres (21%) y la lectura de correos electrónicos (20%).

La culpa también es del que llama

El 61% de los andaluces realiza llamadas a personas sabiendo que éstas van conduciendo y un 69% les hace llegar algún mensaje (Whatsapp, Telegram, SMS…). Este dato es todavía más preocupante si se le une el hecho de que 91% de las personas se han planteado que esa actitud puede provocar un accidente, además de que aproximadamente la mitad de la encuesta (52%) entiende que usar el móvil al volante puede suponer un riesgo alto de accidente.

El peatón tecnológico y los atropellos

El mal uso del teléfono móvil es un peligro al volante, pero también lo es para los peatones en situaciones de tráfico, siendo usado por un 77% de los andaluces encuestados. En algunos casos, los viandantes van completamente aislados de su entorno, especialmente cuando usan auriculares, algo que realiza el 48% de ellos, que a pesar de ser una cifra alta se encuentra por debajo del resto de regiones. Los usos más habituales que los andaluces dan a los auriculares son para escuchar música (46% de ellas muy a menudo, usando el móvil u otros dispositivos), o para hacer o recibir llamadas (29%).

Lo más preocupante de estos resultados es que un 94% de los peatones andaluces reconocen el riesgo en sus conductas con el smartphone y un 52% (por encima de la media nacional) de ellos afirman ser conscientes del alto riesgo que suponen estas conductas.

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