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Saber estar

De un sistema educativo que no imparte enseñanzas relativas al… "saber estar" sólo podemos esperar un aparatoso fracaso

El diccionario oficial de la Lengua Española atribuye al verbo "saber" una larga lista de acepciones, que no reproducimos. No ocurre igual con la expresión "saber estar alguien", con la que iniciamos esta… "opinión": El dicho registro le atribuye una significación muy concreta: "saber comportarse adecuadamente en un determinado ambiente".

Observamos que la "formación profesional" viene siendo objeto de una excepcional -y justificada- importancia. Hasta el punto de que el… desempleo, que tanto abunda en la naturaleza, parece deberse única y exclusivamente a la falta de "formación". Dicho en otros términos, a no… "saber hacer". O sea: a la carencia de un "conjunto de conocimientos y técnicas acumulados por una persona o una empresa", en el decir del Diccionario de la Lengua Española.

Del análisis del contenido de nuestro sistema educativo podemos concluir, sin necesidad de estrujarse la mollera, que la finalidad del dicho… "sistema" no es otra que la obtención de una adecuada "formación" de nuestros… pupilos. Como si el futuro de los mismos fuese función únicamente de dicha… "formación". Obviamente, resulta incuestionable la importancia de la misma en el porvenir del alumnado. Pero, a nuestro juicio, de un sistema educativo que, como en el nuestro, no se imparten enseñanzas relativas al… "saber estar" solo podemos esperar un aparatoso fracaso. Porque, el no saber comportarse adecuadamente (que es igual que saber estar) produce rechazo… en todo. Tanto que, un relato de hechos expresivos del no "saber estar" (allí donde quiera que estemos) precisaría de un espacio del que, obviamente, no disponemos. Pero ejemplos no nos faltan:

Sucedió hace tan solo unos días. Una señora con un niño en brazos acedía a un autobús público. Pudimos comprobar que, en un alarde de falta de educación, de "saber estar" y hasta de galantería, ni uno solo de los jóvenes allí presentes se dignó ceder el asiento a la dicha señora. (Solo lo hizo un señor mayor).

Seguramente, a la hora de subirse a un coche particular o sentarse a una mesa, estos jóvenes serían los primeros en ocupar un asiento, sin tener en cuenta la presencia de señoras y personas mayores de las que, en todo caso, deberían preocuparse. Estas -y otras muchas- carencias de "saber estar" (de cortesía, educación y de una miaja de galantería) se pagan. A veces, carísimas.

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