Córdoba CF

La reconstrucción del gran pilar del Córdoba CF: la cantera

  • David Ortega y Rafa Herrerías lideran el trabajo de transformación de la base para convertir al club en una referencia en la formación de jugadores

David Ortega y Rafa Herrerías observan uno de sus ordenadores de trabajo. David Ortega y Rafa Herrerías observan uno de sus ordenadores de trabajo.

David Ortega y Rafa Herrerías observan uno de sus ordenadores de trabajo. / El Día

El Córdoba CF del futuro, ese que se afana en levantar Infinity, tiene como base principal el fútbol formativo. Un proyecto “difícil e ilusionante” puesto en marcha por la nueva estructura deportiva del club desde su llegada el pasado mes de enero, que ya tiene muchísimo trabajo adelantado y que debe empezar a dar sus frutos ya desde la temporada 20-21. Con Miguel Valenzuela al frente de todo, dos no menos apasionados del fútbol base como David Ortega y Rafa Herrerías son los directores de cantera de una entidad que tiene como objetivo en el medio-largo plazo ser una referencia en la creación de jugadores. Sin duda, un reto ambicioso, pero que esta vez sí cuenta con los mimbres y el respaldo de la sociedad para no quedar en un simple capricho, en un mensaje de cara a la galería al que estuvo ya destinado en el pasado.

Desde enero hasta hoy, en distintos foros, Valenzuela no ha dudado en repetir que “el proyecto de Infinity pasa por crear una gran cantera”. El respaldo a ese mensaje ha llegado con un empujón en la partida presupuestaria destinada al fútbol formativo, con todo lo que engloba, que nadie en la dirección del club ha dudado en quitar al presupuesto del primer equipo. Queda claro por dónde va la linde, aunque luego esa mayor inversión tiene que traducirse en trabajo y resultados, la mayoría de las veces dos factores interrelacionados. Lo primero ni se puede discutir viendo la remodelación global en metodología, estructura e infraestructura que está construyendo el nuevo Córdoba; para lo segundo habrá que esperar a que el balón vuelva a rodar... y entre, pues es el único juez encargado del caso.

“El proyecto es difícil, pero muy ilusionante. En enero estaba todo abandonado con menos de cero medios, sin estructura alguna, y nuestra idea es que, razonablemente, sin despilfarrar porque estamos en Segunda B, montar una estructura que compita con las mejores de España, profesional”, apunta Ortega en mitad de una extensa conversación de la mano de Herrerías, su partenaire en toda la historia, que recuerda que la pata principal del banco es que “el primer equipo ascienda, también eso será mejor para nosotros”.

“Estamos poniendo los cimientos del edificio y luego hay que crecer. El objetivo es tener una estructura profesional seria y que nuestros equipos mejoren a nivel competitivo respecto a la temporada anterior. La idea de que la cantera sea de las mejores del Sur de España requiere de mucho tiempo, no se hace en un año”, insiste el sevillano, que halla la apostilla de su infatigable compañero, que viene de sufrir un infierno que estuvo a punto de llevarse por delante la joya de la corona cordobesista y por eso insiste en más de una ocasión que “la imagen externa hay que cambiarla, la losa del pasado es muy grande; tienes que vender que ahora hay gente responsable y seria, y eso es difícil”.

David Ortega. David Ortega.

David Ortega. / El Día

David Ortega, la mano derecha de Valenzuela desde que hace tiempo coincidieron en el Betis, está recién aterrizado en un club peculiar que desde el primer momento se marcó el objetivo de reconstruir. El camino que había tomado era insostenible, y precisamente todo lo contrario es lo que se ha marcado como reto la nueva propiedad, no solo para la cantera, sino para la sociedad en general: sostenibilidad entre los gastos y los ingresos. Un plan que saca una sonrisa a Herrerías, que ha pasado de “dormir en una choza vieja a hacerlo en el Ritz de Madrid”. El símil no puede ser más certero, porque si la gestión anterior había empujado a todo lo que se sitúa por debajo del primer equipo… y también a éste, cómo no, la actual está dispuesta a levantarlo sobre los pilares más sólidos en su base.

El ambicioso plan

Con 13 equipos para el curso siguiente –seis de fútbol 7 (dos prebenjamines, dos benjamines y dos alevines) y siete de fútbol 11 (dos infantiles, dos cadetes, dos juveniles y el filial)– bajo su estricto control, los retos que tienen por delante son muchos, pero van encaminados a crear una estructura que provoque una mejora competitiva y termine por colocar a la cantera blanquiverde entre las mejores del país. “Si estás en una cantera como la del Córdoba, una academia de alto rendimiento, tienes que formar deportistas de élite, que es complementario con formar personas. Formar ganadores, con exigencia acorde a la edad, pero tienes que inculcarles que el fútbol es para ganar, y a partir de cadetes, ya es una obligación. En canteras como ésta tienes que poner un gen ganador desde que entras; si el concepto es de jugar todos, para eso están las escuelas deportivas y otros conceptos”, indica Ortega, al que complementa Herrerías, consciente de que “el niño tiene que competir, sino se va a dormir”.

Rafa Herrerías. Rafa Herrerías.

Rafa Herrerías. / El Día

Por si queda alguna duda, su planificación tiene como meta en el terreno meramente deportivo, a corto plazo, conducir a las primeras categorías a todos los equipos posibles, con el fin de elevar la competitividad; ¿a medio plazo? Que el filial sea mayoritariamente de la casa, evitando situaciones como la que obliga este verano, que traerá a no pocos fichajes también al Córdoba B, con el ahorro sustancial que eso conlleva y la identificación que da al proyecto. Y eso tiene como fin que la presencia de canteranos, en el amplio sentido de la palabra, en el primer equipo no sea testimonial. Invertir ahora para no tener que hacerlo luego viene a ser el plan.

“Nos tenemos que surtir de toda Córdoba y provincia, nutrirnos de lo mejor que haya. Lo más bonito sería que todos los buenos jugadores de la provincia estuvieran en el Córdoba, desde primera hora, no cuando vienen de vuelta”, sentencia en un momento de la conversación Rafa Herrerías, con el proyecto de Infinity más que presente. No en vano, éste pasa por “tener los mejores de Córdoba mínimo y luego competir con el resto de clubes de Andalucía Occidental, recortando la distancia que ahora existe con Sevilla y Betis”, como señala Ortega, que sabe bien cómo trabajan en ese sentido en su tierra.

Para que eso sea posible, y gracias al enorme trabajo realizado en plena pandemia del covid-19, la planificación puesta en marcha parece un sueño atendiendo a lo que había. Por ahora, la entidad ya ha incorporado a diez ojeadores para su área de captación, ahora mismo centrada en Andalucía Occidental, pero con el reto de ampliar la zona de rastreo a toda la zona Sur de España –el proyecto recoge una ampliación internacional si el Córdoba alcanza la élite–, para lo que es vital que el primer equipo salga del pozo de la Segunda B y regrese al fútbol profesional. Además, el Córdoba cuenta ya con un área de metodología que servirá para marcar las directrices entre los diferentes técnicos; un área de scouting centrada en el B y el juvenil División de Honor; un área de tecnificación para mejorar el rendimiento individual de los jugadores de prebenjamín a cadete (contarán con la visita de los profesionales del primer equipo), o un área de preparación física.

Se está poniendo todo para que el que venga sea futbolista. Es el primer año y el proyecto no se puede vender en un año; esto necesita tiempo y tranquilidad, sabiendo que la exigencia es máxima. Hay muchísima cantidad para sacar calidad, y todo va a empezar a sumar”, argumenta Herrerías recalcando que el primer paso antes de ir a por un futbolista es hablar con su club y que ya trabaja en cerrar un convenio tipo para presentar a las distintas escuelas y clubes de la capital y algunas de la provincia.

Mejoras estructurales

El sevillano y el cordobés observan uno de los programas de gestión que manejan. El sevillano y el cordobés observan uno de los programas de gestión que manejan.

El sevillano y el cordobés observan uno de los programas de gestión que manejan. / El Día

Pero la implementación no queda ni puede quedar en el factor humano, también afecta al lugar y el entorno de trabajo. La mejora de las instalaciones, aún inconclusa y que no terminará de ser perfecta mientras la ciudad deportiva sea poco menos que prestada; el trampolín cada vez más cercano con el primer equipo, y un proyecto para atar con ficha profesional a aquellos futbolistas de mayor progresión (deben ser mayores de 16 años) –esta temporada la firmarán ocho juveniles y la práctica totalidad de futbolistas del filial– para evitar fugas en el culmen de la etapa formativa son alicientes para que los mejores jugadores cordobeses empiecen a querer jugar en el primer club de la provincia.

Un planteamiento que parte ya desde las propias oficinas de El Arcángel y que invita a creer en este proyecto en el que la cantera es el gran pilar. De hecho, la implementación ya ha comenzado. Desde este curso habrá bonificación económica para los jugadores que tienen que desplazarse desde los distintos municipios para entrenar y jugar los partidos, a los que todos los equipos llegarán en bus siempre que la distancia sea superior a los 30 kilómetros. Y todos perfectamente equipados con la ropa oficial de la entidad, también bajo la firma Givova y teniendo también el asesoramiento en temas médicos del área de salud y alto rendimiento que encabeza Víctor Salas.

Esa labor, directamente dirigida a los futbolistas, se completa también con otra que pone en el punto de mira a la propia sociedad. Al acuerdo ya anunciado en su día con la Universidad de Córdoba para contar con estudiantes de último curso para sus prácticas extracurriculares, del que se beneficiarán de forma especial las áreas de psicología, pedagogía o nutrición, se ha sumado otro convenio con la CEU San Pablo de Sevilla que permitirá contar para la preparación física con alumnos de INEF. Por último y no menos importante, el Córdoba pretende que durante la estancia del jugador bajo su disciplina no solo acabe por formarse a deportistas, sino también a personas, por lo que viene aconsejando, sobre todo a los chavales que ya están fuera de la enseñanza obligatoria, a seguir formándose en otras materias para que su estancia en la ciudad no quede limitada a las dos horas diarias de entrenamiento.

Los directores de cantera del club blanquiverde, en un momento de la conversación con 'el Día'. Los directores de cantera del club blanquiverde, en un momento de la conversación con 'el Día'.

Los directores de cantera del club blanquiverde, en un momento de la conversación con 'el Día'. / El Día

“Hay que vender el proyecto”, deja caer Rafa Herrerías, que como David Ortega vive con pasión lo que el nuevo Córdoba se trae entre manos, y así cuesta menos exprimir las horas al día para terminar un análisis, diseñar un plan de negocio o preparar un vídeo. “La exigencia es máxima. En el fútbol y en la vida tienes que convivir con la presión, si te acomodas... Prefiero esa presión a que ni te escuchen, como le pasaba a Rafa”, sostiene el sevillano, que recuerda que el proyecto de Infinity no pasa por crear cantera para “vender, sino formar, crecer, hacer, tener buenos equipos, que haya gente de Córdoba en el primer equipo... y todo eso hay que empezarlo desde abajo”.

La reconstrucción necesaria del fútbol formativo blanquiverde está en el camino correcto. De partida, estos dos apasionados del fútbol formativo tienen entre manos la transformación, ojalá definitiva, del pilar que debe sostener a la institución en el futuro. Hacer de la academia cordobesista una factoría de grandes jugadores, con un notable gen ganador, y mejores personas es su meta, y en ello están.

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