JOSÉ CARLOS GÓMEZ VILLAMANDOS | PRESIDENTE DE LA CRUE "La potencialidad del sistema andaluz de universidades no ha terminado de explotar"

  • Doctor en Veterinaria, es el rector de los rectores de España desde hace un par de meses. Avanza que trabajan en definir la Universidad de 2030 o de 2040 y lamenta la parálisis del Gobierno central

El presidente de la CRUE, José Carlos Gómez Villamandos. El presidente de la CRUE, José Carlos Gómez Villamandos.

El presidente de la CRUE, José Carlos Gómez Villamandos. / Laura Martín

Lleva dos meses al frente de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE) y es rector de la Universidad de Córdoba (UCO) desde junio de 2014. José Carlos Gómez Villamandos (Córdoba, 1963), considera que en España no sobran universidades y que el hecho de que no haya Gobierno afecta también a las instituciones académicas.

–¿Por qué decidió presentar su candidatura a la CRUE?

–En la CRUE se produjo un giro en la forma de actuar desde el mandato del rector Manuel López. Los siguientes rectores, Segundo Piriz y Roberto Fernández, mantuvieron una línea que ha consolidado a la CRUE como un referente universitario, como un interlocutor necesario a nivel de las políticas universitarias a nivel estatal y, también dentro de las propias comunidades universitarias. La CRUE ha ido ganando peso muy importante. Ya era presidente de la sectorial de I+D+i y un grupo de rectores me dijeron que podría ser un buen continuador. Dí el paso, lo consulté con más rectores para ver si había consenso y, de esa forma, se gestó la candidatura.

–¿Cómo afecta a las universidades que no haya Gobierno?

–La parálisis del Gobierno y que no haya afecta a que las soluciones se puedan poner encima de la mesa. También necesitamos una ley de presupuestos y conseguir que se mejoren tanto el concepto de la tasa de reposición, como la financiación de investigación. La Ley de Universidades nos tiene que permitir marcar el futuro o llegar al futuro que queremos como Universidad. Lo primero para hacer una ley es saber dónde queremos ir. No tenemos que plantear la Ley de Universidades como una cosa urgente. Las universidades tenemos ahora mismo necesidades urgentes que se tienen que arreglar mediante reales decretos o mediante un marco legislativo adecuado. Son situaciones, como la contratación de equipamientos o servicios, de personal, las prácticas de los estudiantes… Hay una situación muy compleja que tenemos que resolver con urgencia.

–¿Hacia dónde tienen que ir las universidades?

–Estamos intentando elaborar y definir con las universidades, la sociedad, el sector empresarial y los estudiantes, la Universidad de 2030 o de 2040. Una vez que sepamos qué Universidad se quiere, hay que planteárselo al Gobierno y que éste, junto con el Parlamento, legisle. Tiene que ser una ley en la que las universidades se tienen que ver representadas y se vea recogida nuestra singularidad, porque de lo contrario genera disfunción.

"La Ley de Universidades tiene que ver recogida nuestra singularidad"

–A su juicio, ¿cómo va a ser la Universidad en ese plazo de tiempo que cita?

–Tiene que ser una Universidad más ágil en su gestión. Para ello, necesitamos una autonomía real, no lo que tenemos. Somos de los países con menos autonomía universitaria dentro de la OCDE. Necesitamos una financiación adecuada y plurianual que nos permita abordar estrategias, también políticas de captación de talento que realmente den solución a todo lo que necesitan las universidades. Necesitamos, junto a esa autonomía, un sistema de rendición de cuentas que sea adecuado a la actividad que se realiza. En definitiva, necesitamos un marco contextual que nos permita explotar todo el capital humano que tenemos.

El presidente de la CRUE durante la entrevista concedida al GrupoJoly. El presidente de la CRUE durante la entrevista concedida al GrupoJoly.

El presidente de la CRUE durante la entrevista concedida al GrupoJoly. / Laura Martín

–Con las necesidades que describe, ¿no funciona la Universidad como debiera?

–La Universidad está en muy buena situación a pesar de ese marco porque tenemos unas comunidades universitarias muy comprometidas que trabajan a pesar de ello. Pero si a esas comunidades universitarias les planteásemos una autopista en lugar de un camino de tierra, evidentemente llegaríamos más lejos, que es lo que nos falta. Estamos en un camino lleno de baches y hay que quitarlos y que alguien se tome de una vez en serio lo que es la universidad, la educación y la investigación.

–¿En qué situación se encuentran las universidades andaluzas?

–Somos un sistema muy potente y unido, que tiene una potencialidad que no hemos terminado de explotar porque la situación económicamente no ha sido la mejor. Esperamos lo mismo que a nivel nacional, que haya una financiación adecuada, y de carácter plurianual. Un sistema de financiación que tienda hacia la convergencia, que dé una igualdad de oportunidades a todas las comunidades universitarias y que nos permita ofrecer a todos sus miembros unos mismos servicios. Es un sistema en el que uno de los grandes retos es la internacionalización como sistema hacia Iberoamérica, hacia la Cuenca Mediterránea, que es donde hay lazos grandes. Tenemos que conseguir que la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) sea ese instrumento que consiga esa proyección.

–¿Considera que el reparto de fondos que se hace en Andalucía es injusto?

–Tenemos un sistema de distribución de fondos que ha sido tremendamente injusto para la UCO. A la Universidad de Córdoba, por ejemplo, cuando se le aplican los criterios de experimentalidad, es decir, por el tipo de carreras que tiene o el número de alumnos, nos encontramos que recibimos unos 500 euros menos por alumno. Somos una Universidad que capta más del 30% de sus fondos de fuera y, en ese sentido, somos tremendamente competitivos y no lo vemos reflejado en los presupuestos.

–En este caso, ¿qué sería necesario?

–Un plan plurianual que tienda hacia la convergencia y, luego una Ley de Universidades Andaluza que se haga escuchando a las universidades y donde se recoja ese sistema.

"España es el sistema más equitativo en distribución territorial de sus universidades"

–¿Cree que dan cobertura a la demanda que existe las universidades andaluzas?

–Hay mucho movimiento en toda España. Dan cobertura a las necesidades generales. Distinto es que no haya suficientes plazas en algunas titulaciones que nos gustaría tener. Pero no hay que olvidar que la oferta tiene que ser adecuada y no crear frustraciones a la larga.

–Y, en el caso de España, ¿considera que hay demasiadas universidades?

–España es el sistema más equitativo en distribución territorial de sus universidades. Cualquier ciudadano tiene a 50 kilómetros como mucho una Universidad de prestigio y reconocida. Eso es un valor que tiene España y que no debería perder. Igual que queremos tener hospitales cerca y de calidad, también debemos tener universidades de calidad; por suerte las tenemos, pero tenemos que cuidarlas.

–Entonces, no sobran

–No, no sobran.

–¿Es buena la convivencia entre las universidades públicas y privadas?

–Las universidades, sean públicas o privadas, sean centenarias o de nueva creación, politécnicas o generalistas, comparten un ideario común, que son los principios de la Universidad, por lo que es muy fácil entenderse con cualquiera, siempre y cuando ese cualquiera hable en ese idioma y mantenga y quiera mantener esos estándares de calidad. Las universidades privadas que están dentro de la CRUE cumplen unos estándares de calidad. El diálogo es el mismo y hablamos en el mismo idioma. E insisto, no es cuestión de más o de menos universidades, sino de universidades que realmente tengan esa calidad y que no se engañe al ciudadano con universidades en las que no se realiza actividad investigadora. Una universidad en la que no se realiza investigación no es una universidad, es otra cosa.

–¿Y tampoco hay demasiados títulos?

–No, lo que tenemos es que ir mejorando la adaptación de los propios contenidos. Por ejemplo, en una ingeniería hay unos principios conceptuales básicos que se tienen que saber, pero hay que incorporar asignaturas que estén más adaptadas a la nueva realidad del mercado. Pero ni siquiera las asignaturas, sino sus contenidos. Y en eso está el profesorado. Hoy no se explica lo mismo que nos explicaban a nosotros. El profesorado ha ido pegando un cambio sobre unos conceptos que el alumno tiene que conocer. Sobre eso, luego se evoluciona para presentar la realidad que hay.

–¿Eso significa que los títulos se tienen que adaptar a lo que demandan las empresas?

–No, a lo que demandan las empresas no, sino a lo que demanda la sociedad. Hay una serie de retos que no se tenían hace 20 años y, nuestros estudiantes tienen que estar preparados y salir preparados. No se puede olvidar que los egresados españoles son tremendamente valorados en el mercado internacional, pero aquí no porque tenemos una estructura económica y un mercado laboral que no es el adecuado para el siglo XXI. Eso es lo que hay que cambiar. No se puede decir a las universidades que somos los culpables de la baja empleabilidad de nuestros estudiantes, es que no hay puestos de trabajo para ellos. Luego, cuando preguntas a los empresarios sobre tus estudiantes te responden que se adaptan, esa es la realidad.

"No se puede decir a las universidades que somos los culpables de la baja empleabilidad"

–La CRUE reaccionó en enero contra el decreto ley del Ejecutivo que obliga a dar de alta a los estudiantes, ¿hay algún avance?

–Cuando se hace una ley es por perseguir un objetivo, no hacerla por hacerla. Se nos ha dicho que el objetivo de esa ley era un mayor control de las prácticas, que estamos de acuerdo. De hecho , cualquier tipo de práctica en la Universidad lleva un programa formativo detrás; se vigila y se controla. Cuando hay alguna situación no deseada en una empresa se toman medidas, esa es la realidad. Pero si lo que quería el Gobierno era más control, perfecto, pero que ese control sea coherente y lógico.

–La investigación es una de las grandes apuestas de los últimos años, pero ¿no se está procurando una excesiva competitividad entre el profesorado para lograr sexenios y publicaciones y se está dejando la docencia a un lado?

–Con el sistema de carrera profesional ya no compites con el de al lado, compites contigo mismo; la competencia y un deseo continuo de mejora es lo que te mueve. Esa competitividad no es tan fuerte, pero sí la hay porque los recursos económicos son escasos y, a la hora de los proyectos de investigación y de las convocatorias, hay una competitividad que es buena porque el nivel es muy alto. Eso crea algún que otro problema. Pero no podemos olvidar cuál es nuestra actividad, que es la docencia y la investigación fundamentalmente y, como derivada de la investigación, la transferencia. La docencia no se está minusvalorando. Toda la adaptación a Bolonia ha sido un cambio en la metodología docente. Estamos preocupados en adaptar nuestra oferta académica, la empleabilidad de nuestros estudiantes… Se ha planteado ya que para llegar a ser catedrático de Universidad se pueda llegar por varias vías, no sólo por la vía de la investigación. Es decir, que profesorado con una buena actividad académica y bien evaluado pudiera llegar sin tanta actividad investigadora, como hay en otros países, y todo sin perder calidad.

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