Crítica de Cine

Pornografía humanitaria

Charlize Theron y Javier Bardem, en una escena de la película. Charlize Theron y Javier Bardem, en una escena de la película.

Charlize Theron y Javier Bardem, en una escena de la película.

No exageraban las crónicas que afirmaban que Diré tu nombre, el quinto largometraje dirigido por Sean Penn, era la peor película de la competición oficial en el pasado Festival de Cannes. Es más, es posible que también lo fuera de todas las secciones paralelas y complementarias. Cargada de tantas e inútiles buenas intenciones como afectada por la peor versión de la estética malickiana, a saber, entre la denuncia política sobre los conflictos africanos (da lo mismo el sitio), el papel de Occidente, el romance de anuncio de colonia que protagonizan los médicos sin fronteras Bardem y Theron y un malsano gusto por lo explícito a la hora de mostrar heridas, cabezas reventadas y estómagos destripados, Diré tu nombre es pura pornografía humanitaria en su explotación indecente del dolor de telediario como reclamo para una aventura de ida y vuelta para el lucimiento de las poses y el vestuario de dos actores en el modo más afectado posible.

Penn y Barry Ackroyd, director de fotografía habitual de Ken Loach y Paul Greengrass, se dedican a deformar los planos, desenfocar sus bordes y tirar de teleobjetivo poético para dibujar un paisaje de horror y muerte caricaturizado (véase la pandilla de guerrilleros locos asesinos) entre miradas de impotencia, griterío y frases de manual de ONG para despertar conciencias occidentales. Que entre semejante panorama de opereta grotesca el asunto dramático central sea el amor diferido e imposible entre los personajes (sic) de Bardem y Theron, un romance, eso sí, libre de sida, demuestra que Penn no sólo es uno de los peores cineastas con ínfulas de autor del momento, sino un verdadero estafador de las causas justas.

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