La no refundación de la izquierda

23 de febrero 2026 - 03:10

No se ha refundado nada. Al acto de supuesta refundación de la izquierda acudieron los partidos que ya formaban parte de Sumar, los hombres y mujeres que llevan tiempo siendo las figuras destacadas de ese equipo o agrupación de partidos. No se adhirió el partido que, en tiempos, fue principal aglutinador de la izquierda a la izquierda del PSOE: Podemos. El creado por Pablo Iglesias y media docena más de personas que crecieron políticamente en la Complutense, hace ya mucho que se desvinculó de Sumar, como previamente había hecho la práctica totalidad de sus fundadores por diferencias personales no superadas.

A la cita del sábado en Madrid acudieron Movimiento Sumar, Más Madrid, En Comú e Izquierda Unida. Antes de que se celebren elecciones generales puede que se les unan algunos de los que ya estaban adheridos que sin embargo no acudieron a la supuesta refundación, pero de momento están fuera.

Cualquiera que siga de cerca la política española sabe perfectamente que esa agrupación solo puede sobrevivir si mantiene en su seno a Izquierda Unida. Es el único partido con implantación nacional, el único con dirigentes que pueden presentar con cierta trayectoria política, el único con formación sólida de izquierda y, asunto importante, el único con sedes a lo largo y ancho del mapa español. Este proyecto de izquierda supuestamente refundado, solo tiene futuro si cuenta con IU. Si en un momento determinado su actual líder Antonio Maíllo, y quienes le acompañan decide despegarse de Sumar, y la propuesta es respaldada por las bases, el futuro del proyecto supuestamente refundado se queda en nada.

Ese proyecto de momento tiene que decidir si quieren a Yolanda Díaz como coordinadora, secretaria general, o presidenta, se llame como se llame quien ejerza el liderazgo. Y, visto el éxito de la actual vicepresidenta de Gobierno, ya deben buscar cuanto antes alguien con más peso y más capaz de trabajar a fondo en la creación de un conglomerado de izquierdas que agrupe distintas siglas.

Tienen que decidir también el nombre, asunto con más importancia de lo que se supone, porque saldrán a la luz las maniobras para que se visualice en ese nombre qué partido tiene la sartén por el mango.

Tras lo vivido en el Círculo de Bellas Artes, queda un poso de incertidumbre, porque no se ha producido nada nuevo, la percepción es que se ha diseñado un remake de un proyecto fracasado. Segundo, es inevitable ver ese proyecto como reacción a lo que pretendía Gabriel Rufrián cuando lanzó su propuesta de unidad de la izquierda independentista y nacionalista, que nació muerta porque desde el principio. Se negaron a esa unidad el BNG, ERC y Bildu, aunque Rufián, como resultas de su iniciativa ha conseguido hacerse un nombre en la España ajena a las peripecias de lo que se cuece en la Barcelona y el Madrid políticos. Lo que también tendrá que tener en cuenta la izquierda.

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