Córdoba se despide del Carnaval 2026 entre fuego, música, coplas y un río humano
El Gran Desfile inunda la ciudad desde el Paseo de la Victoria hasta la Corredera y culmina con la quema del Dios Momo, símbolo del fin de la fiesta y la renovación colectiva
El punto y final al Carnaval de Córdoba 2026, en imágenes
El Carnaval de Córdoba 2026 echó el cierre este domingo con un Gran Desfile multitudinario que convirtió la ciudad en un auténtico río humano. Desde el Paseo de la Victoria hasta la emblemática Plaza de la Corredera, miles de personas se agolparon para vivir la cita con Don Carnal entre papelillos y serpentinas, confirmando que la fiesta no solo mantiene su pulso, sino que lo acelera año tras año.
La afluencia de público fue constante durante todo el recorrido. Familias enteras, pandillas de amigos, niños disfrazados y veteranos carnavaleros caminaron al compás de la batukada, cuyo retumbar marcó el ritmo festivo de la jornada. En distintos puntos del itinerario, algunas agrupaciones participantes en el XLIII Concurso de Agrupaciones Carnavalescas de Córdoba (COAC) detuvieron el paso para improvisar cantes y coplas. El público respondió con palmas y vítores, creando un ambiente en el que la frontera entre escenario y calle desaparecía. El teatro se hizo barrio y el barrio, comparsa.
Uno de los momentos más coreados llegó cuando sonaron los acordes de A quién le importa, el himno generacional de Alaska y Dinarama, que fue cantado a pleno pulmón por una multitud entregada. La música, la sátira y el ingenio se entrelazaron en un mediodía que tuvo mucho de celebración compartida.
Los disfraces volvieron a ser un espectáculo en sí mismos. Entre tipos clásicos y guiños a la actualidad, no faltó algún Spiderman escapado del multiverso, personajes de fantasía ni recreaciones humorísticas de la vida política y social. Especialmente celebrado fue el troncomóvil de Los Picapiedra, con varios concejales caracterizados para la ocasión: Juan Urbano como Pedro Picapiedra; Eva Contador como Vilma Picapiedra; Miguel Ruiz Madruga como Pablo Mármol y Cintia Bustos como Betty Mármol. La escena, tan prehistórica como festiva, provocó sonrisas y fotografías a su paso.
En la Corredera, la carpa de la Asociación Carnavalesca de Córdoba fue punto de encuentro obligado. El riego de cerveza corría a dos euros y los bocadillos se servían a 4,50 euros, manteniendo el ambiente distendido hasta bien entrada la tarde. Allí, el presidente de la Asociación Carnavalesca de Córdoba, Alfonso González, vestido con un traje de maestro de ceremonias acorde con el espíritu del día, hacía balance de una edición que considera especialmente satisfactoria.
Un carnaval que crece
González reconoció que como presidente le corresponde mostrar satisfacción, pero insistió en que los hechos hablan por sí solos: plazas llenas, agrupaciones numerosas -de mayores y de niños- y una ciudad volcada en cada acto. Subrayó que desde hace tres años perciben un incremento sostenido de público en todas las actividades del Carnaval, incluidas las infantiles, que este año agotaron entradas con semanas de antelación. Para la organización, esa respuesta ciudadana demuestra que el Carnaval crece y que se consolida como una de las grandes fiestas del calendario cordobés.
El presidente también incidió en que el Carnaval es mucho más que vestirse un día. "Apenas concluye una edición, la maquinaria comienza a rodar de nuevo. Tras un breve paréntesis, antes del verano ya se planifica la siguiente. Las agrupaciones mantienen el contacto durante todo el año y, a partir de septiembre, intensifican ensayos, letras, músicas y confección de tipos. Es un trabajo constante que convierte febrero en la culminación de meses de dedicación y convivencia", dijo.
Esta edición, sin embargo, ha estado marcada por la responsabilidad y el respeto. La organización decidió suspender la tradicional Salmorejá tras el accidente ferroviario del 18 de enero en Adamuz, que costó la vida a 46 personas. González explicó que, pese a tener el organigrama cerrado, entendieron que no era momento de celebración desenfadada. La intención es retomar la cita en abril, una vez pasada la Semana Santa, para que las agrupaciones puedan compartir su repertorio, según explicó.
Asimismo, durante la final del concurso se guardó un minuto de silencio por las víctimas de las inundaciones provocadas por el tren de tormentas en las parcelaciones de Córdoba, que dejaron imágenes de viviendas anegadas y familias afectadas. La decisión de mantener una actitud sobria en determinados actos respondió al convencimiento de que la fiesta no puede vivir ajena a la realidad de la ciudad.
En cuanto al palmarés, el XLIII COAC dejó nombres propios. La comparsa Hijos de Nadie se alzó con el primer premio en su modalidad, mientras que en chirigotas destacó Las que llevan mucho tiempo por salir. El coro La Mariquilla obtuvo el máximo galardón en su categoría. Durante el desfile, varias de las formaciones prticipantes en el XLII certamen devolvieron al público fragmentos de su repertorio, en entre otros lugares, la plaza de las Tendillas, demostrando que el talento del concurso encuentra su hábitat natural también en la calle.
La Quema del Dios Momo
El broche final llegó con la tradicional Quema del Dios Momo en la Corredera. Este año, la figura estaba inspirada en un personaje de Avatar, con estética fantástica y tonos azulados que evocaban el universo de Pandora. La quema del Dios Momo es uno de los rituales más simbólicos del Carnaval: representa la despedida de los excesos, la purificación colectiva y el cierre de un tiempo en el que la sátira, la máscara y la inversión de roles sociales toman protagonismo. Al arder la figura, el fuego actúa como elemento renovador, consumiendo lo vivido para dar paso a un nuevo ciclo. Es el adiós a la irreverencia festiva, pero también la promesa de que volverá.
Entre aplausos, vítores y miradas emocionadas, las llamas pusieron fin a días de música y desenfreno medido. Córdoba cierra así un Carnaval más participativo, más multitudinario y más arraigado. Mientras las cenizas de Momo se enfrían en la Corredera, los carnavaleros ya saben, como el presidente de la Asociación Carnavalesca insistió, que "el próximo febrero comienza hoy mismo". "Porque en esta ciudad el Carnaval no se apaga: se transforma, se planifica y se sueña durante todo el año", defendió.
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