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Veredas livianas

Noelia Santos

nsgemez@eldiadecordoba.com

Matemáticas a primera hora

¿Habré pegado yo el estirón y no me he dado cuenta? Creo que me habría dado cuenta

No se puede tener nostalgia siendo tan joven. A lo mejor no eres tan joven y por eso tienes nostalgia. La falda plisada cuelga de la silla del escritorio, bien doblada, preparada para la nueva aventura. El polo a estrenar está encima. A los pies de la silla, los zapatos y dentro, también aún sin usar, los calcetines. Acuérdate de esa falda, larga, larguísima, para que dure hasta que tenga que durar. Súbetela todo lo que puedas, te queda por debajo de las rodillas, lo vas a agradecer en invierno.

La mochila es la del año pasado. Ha salido buena. Dentro los libros, todos, vaya a ser que el primer día el profesor de turno tenga ganas de adelantar materia. Qué bien huelen esos libros, con esas páginas satinadas y ese forro del demonio (esto lo ha dicho mi madre). Algunos no desprenden el aroma a nuevo, los has heredado de tu prima, te ha ahorrado el subrayar, por ahora parece que son todo ventajas.

Me han dado un papel con el material que hay que comprar. Este año ya nos dejan escribir con boli, que tiene que ser BIC, y las ceras Plastidecor (estoy esperando la broma con el uso del color blanco), y los cuadernos de un gramaje y un tamaño en la cuadrícula bastante determinados porque de otra forma va a estar complicado aprender a hacer las raíces cuadradas y mejorar ese horror de letra que tienes.

No veas el estirón que ha pegado ese en tres meses que dura el verano. ¿Habré pegado yo el estirón y no me he dado cuenta? Creo que me habría dado cuenta, pero la falda sigue estando por debajo de las rodillas. Todo parece seguir igual que cuando me fui, a excepción del moreno de piel que tiene aquella que se nota que tiene piscina en su casa y casa en la playa. No sé si ella habrá crecido en este estío gracias a los largos que se ha hecho en su piscina, pero la falda no le sobrepasa las rodillas.

Hoy es el primer día y mañana parecerá que llevamos aquí diez años. Pero bueno, no importa. El hecho de que haya Matemáticas a primera hora un par de días a la semana se ve recompensado con esa última hora de Gimnasia, que se llama Educación Física, de Gimnasia, de los viernes. La recompensa va a ser llegar y quitarte el uniforme, que lo manchas, y que en la mesa haya filetes empanados y mayonesa casera. No se puede tener nostalgia siendo tan joven.

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