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Cuchillo sin filo

Francisco Correal

fcorreal@diariodesevilla.es

La Condomina

El Murcia-Cartagena de ayer era como una metáfora de este cantonalismo posmoderno

Ni Luis Enrique ni Robert Moreno; ni Hierro ni Lopetegui. El seleccionador español debería ser Arturo Pérez-Reverte. Y no porque su tridente ofensivo formado a salto de siglos por Rodrigo Díaz de Vivar, Alatriste y Falcó encarne la quintaesencia de lo español con sus virtudes y defectos. Su sobrino Arturo, hijo de una hermana del novelista, volvió a marcar con el Atlético Baleares, equipo que lidera el grupo primero de la Segunda B, donde milita mi añorado Pontevedra, "ay que roelo". El portero del Cartagena, la ciudad natal del escritor, era hasta ayer, junto al del Compostela, de la Tercera División, el menos goleado del fútbol nacional. Como si en lugar del autobús de Maguregui hubieran colocado en su portería el submarino del cartagenero Isaac Peral, el mismo que atravesó en un gigantesco tráiler la A-92 para ser la estrella del pabellón de Murcia en la Expo.

Ayer se disputó en La Condomina un partido que parece una metáfora de la historia de España. Este Murcia-Cartagena que empezó a las seis de la tarde le hubiera gustado verlo a Ramón J. Sender, que en su novela Mr. Wytt en el Cantón cuenta una historia de cuernos diplomáticos en pleno cantonalismo, cuando Cartagena solicitó incorporarse como uno más de los Estados Unidos de América. Castelar, que nos mira desde los Jardines Cristina con el bigote que le esculpió Echegoyán, se haría monárquico con la porrusalda política que ha salido en el Congreso de los Diputados. El día de la Inmaculada de 1980, hace casi cuatro décadas, me cogió en tierras murcianas. Me enteré en el autobús que me llevaba a la jura de bandera de mi hermano con los paracaidistas en la base aérea de Alcantarilla del asesinato de John Lennon. El tuno póstumo de esta festividad.

Es la fiebre del fútbol, que salta décadas con la ligereza del gamo. Estoy en una sala repleta del mejor arte moderno español, entre un cuadro de Fernando Zóbel titulado La Plazoleta y otro de Antonio Saura. El fundador del Museo de Arte Abstracto residió en Cuenca, la ciudad donde falleció el pintor y hermano del cineasta. Cuenca al cuadrado. Ciudad con la que hago una abstracción que me lleva a que el Calvo Sotelo, el equipo de mi pueblo, goleó al Conquense el último domingo.

El Cid, Alatriste y Falcó. Mauri, Maguregui y el submarino de Isaac Peral. Kárate a muerte en Bangkok, duelo al sol en La Condomina.

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