El Festival de la Guitarra de Córdoba reúne a 24.618 espectadores, un 22% menos que en 2018

Balance

El presidente del IMAE destaca el éxito del Programa Formativo, al que han asistido 212 alumnos de 18 países

Miguel Ríos, en el concierto de cierre del Festival de la Guitarra.
Miguel Ríos, en el concierto de cierre del Festival de la Guitarra. / Juan Ayala

La trigésimo novena edición del Festival de la Guitarra de Córdoba ha reunido a 24.618 espectadores en sus 25 conciertos, que se han celebrado entre el 4 y el 13 de julio. La cifra está en la media de público que la cita con las seis cuerdas ha mantenido desde el año 2011, aunque supone un 22,64% menos que en 2018.

El teniente de alcalde de Cultura y presidente del Instituto Municipal de Artes Escénicas (IMAE), Juan Miguel Moreno Calderón, ha realizado un balance del pasado festival -que organizó el anterior gobierno municipal- en el que ha recordado que en 2018 hubo más de 31.000 espectadores, pero hay que tener en cuenta que en esa edición la Plaza de Toros acogió un concierto de Kiss al que asistieron 10.000 personas. Este año no ha habido un mega concierto de esas características, ha apuntado.

Sin embargo, sí se ha superado la cifra de 2017, cuando se registraron más de 19.000 asistentes. En este sentido, ha manifestado que "los datos tienen el valor que tienen según queremos compararlos".

El 54% de los alumnos ya había participado anteriormente en el Programa Formativo

Pero cree que hay una perspectiva que señala el camino que lleva el festival. Esto es, entre 2011 y 2018 la media de espectadores ha sido de unos 23.500, por lo que "estamos dentro de la tónica general".

Para Moreno Calderón, "el dato fundamental que debe llevar a todos a la consideración es si el festival ha tenido calidad o no". Y, tanto por los conciertos a los que ha acudido (sobre todo de clásica) y las valoraciones de los críticos, "ha sido un festival con mucha calidad y con un espectro de público que entra dentro de los márgenes medios en los que se ha movido en los últimos años".

En su balance ha destacado el Programa Formativo: "si el festival tiene un carácter internacional no lo tiene tanto porque vengan grupos internacionales, sino porque hay gente que viene a Córdoba de muchos países para recibir las enseñanzas de maestros".

Este año ha habido 212 alumnos de 18 países. De ellos, el 37% son foráneos y el 54% ya han venido en años anteriores. "Esto da idea de que el Programa Formativo tiene potencia, tiene credibilidad y arrastra a que gente venga a Córdoba", ha indicado.

Moreno Calderón ha manifestado que casi todos los cursos han estado al 100%, pero ha habido cinco completos: Manuel Barrueco, David Russell, Leo Brouwer, Cañizares y Eva Yerbabuena. En esa línea, ha dicho que los cursos no solo permiten tomar una lección magistral, sino "contactar para una posible relación en el tiempo como maestro-discípulo".

En cuanto a los conciertos, los más exitosos en la Axerquía han sido Miguel Ríos, Marea, Rozalén y tras ellos Mercé y Tomatito. En el otro lado de la balanza están Lila Downs, Lucky Peterson, Saxon e Iván Ferreiro.

Entre los años 2011 y 2018 la media de asistentes a la cita ha sido de 23.500

El Góngora ha sido el teatro con una entrada más homogénea porque "el público de música clásica suele ser bastante fiel", ha añadido. La entrada ha sido buena y "han estado especialmente bien de público David Russell, como cada año; Gererdo Núñez y Niño de Pura".

Por su parte, el Gran Teatro ha tenido una media entrada superada en el espectáculo de Eva Yerbabuena y el concierto de Stanley Clarke Band. En el otro extremo se sitúa la también bailaora Mercedes Ruiz.

A esto hay que añadir los cinco conciertos gratuitos (con entrada con invitación y aforo limitado) celebrados en lugares patrimoniales (Patio de los Naranjos, Medina Azahara y Palacio de Viana), que se han llenado.

Las variables

El teniente de alcalde de Cultura ha explicado que “cada festival es único” y hay que analizar varios aspectos “que no se ven”. Así, ha indicado que la elaboración del programa de un festival no se hace con “una plantilla”, sino que hay “una serie de variables a tener en cuenta”.

La primera es el presupuesto: el de este año ha sido entre un 15% y 20% más bajo que en 2018. Otros puntos son la duración (este año ha tenido un día menos que el pasado), el número de conciertos y actividades o si ha habido conciertos multitudinarios (en otras ediciones han pasado Kiss, Sting, Alejandro Sanz...).

En su opinión, una de las labores que tiene un festival es “no ir a lo seguro, sino buscar gente buena en todos los estilos, como se está haciendo”. Por eso, ha insistido en que “cuando uno hace un balance de un festival tiene que quedarse con dos ideas”: por una parte, si ha tenido calidad, “y creo que la ha tenido”; y segundo, si ha sido fiel a sus señas de identidad.

Como aspectos positivos ha resaltado la diversificación de espacios, es decir, el Festival de la Guitarra ha salido de los teatros para ir a entornos patrimoniales, a las calles y bares; las actividades paralelas y la apuesta por realizar producciones propias, como han sido las del homenaje a Leo Brouwer y el concierto de la Orquesta con Cañizares y Gallardo del Rey.

El horizonte

Moreno Calderón ha manifestado que “de cara al futuro hay que hacer una reflexión” sobre el festival, que nació en 1981 con estrellas muy potentes en un contexto donde apenas había festivales. Ha tenido una evolución y “los que tenemos cierta edad sabemos que no ha estado nunca carente de ciertas tensiones estéticas” sobre si tiene que ser 100% de la guitarra o tiene que abrirse.

En su opinión, en la actualidad “más que nunca es importante que el festival de Córdoba preserve sus señas de identidad, por supuesto adaptándonos a los tiempos, como es lógico”.

Eso sí, “hay que ser honestos y hay necesidades que se tienen que dar” para que haya un crecimiento, como más presupuesto, más recursos humanos, más medios para promoción internacional, más apertura a la ciudad y poder trabajar con mayor antelación.

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