Homenaje a Leo Brouwer | Crítica ¡Feliz cumpleaños, Leo!

El Coro Brouwer y su director, Javier Sáenz-López, en su estreno en el Gran Teatro. El Coro Brouwer y su director, Javier Sáenz-López, en su estreno en el Gran Teatro.

El Coro Brouwer y su director, Javier Sáenz-López, en su estreno en el Gran Teatro. / Juan Ayala

Hace 80 años que nació el maestro cubano Leo Brouwer. Este hecho requería una celebración especial y más que merecida hacia el que fue el primer director de la Orquesta de Córdoba.

El concierto homenaje ya lo anunciaba la organización del Festival de la Guitarra como uno de los platos fuertes de la programación, pues era todo un acontecimiento para la ciudad que tanto le debe al maestro.

Comenzó con el debut del Coro Brouwer, bautizado con el nombre del protagonista (no en vano ha sido creado con motivo de este homenaje). Se fueron sucediendo obras de carácter juguetón e incluso infantil, pues ya eran advertidas en el título: Pablito clavó un clavito, Duérmete niño... que mostraron el sentido del humor del compositor.

La complicidad y frescura de los miembros del coro, vestidos de blanco, dio lugar a una calurosa respuesta por parte de los asistentes. El director, Javier Sáenz-López, le dedicó unas cariñosas palabras al maestro, generando una estruendosa ovación que se magnificó cuando Leo Brouwer le agradeció la felicitación desde el público. A ritmo de claves, el coro bailó Son Mercedes con desenfado y soltura, mostrando el dinamismo que un son cubano requiere.

Se cerró la primera parte con la brillante ejecución del Cuarteto de Cuerdas de La Habana junto al guitarrista Javier Riba. La obra Baladas del Decamerón Negro mostró, sin perder el sello artístico, otro registro compositivo claramente idiomático para guitarra.

La calidez del sonido de Javier Riba, unida a la exquisita ambientación del Cuarteto de Cuerdas de La Habana, formó un discurso musical de gran coherencia y magnetismo.

Tras el descanso, la Orquesta de Córdoba y de nuevo el guitarrista Javier Riba, bajo la dirección de Carlos Domíngez-Nieto, encandilaron al público con el Homenaje a Falla de Tansman, orquestado por Angelo Gilardino.

Aún siendo la única obra del concierto que no pertenecía al maestro, se justifica en el sentido de que Falla ha sido uno de los faros que lo ha guiado siempre. Por otra parte, es una pieza de recuperación de patrimonio, extraída del Archivo Segovia y estreno en España, por lo tanto, es un homenaje a Brouwer como programador cuando era director de la orquesta de la ciudad, pues siempre apostó por proponer nuevas obras, estrenos y huir de las elecciones obvias.

La majestuosidad hipnótica de Javier Riba fue arropada por una orquesta comunicativa y con suma conciencia tímbrica, consiguiendo unos resultados excepcionales.

Para finalizar, el Coro Brouwer junto a su director, Javier Sáenz-López, volvieron al escenario uniéndose a la Orquesta de Córdoba para poner el broche de oro a un concierto mágico con el solemne Aleluya por Córdoba. La emoción de los interminables aplausos declararon un claro mensaje de agradecimiento: ¡Feliz cumpleaños, maestro!

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