Fútbol | Tercera División

El 9 de noviembre, la fecha clave en el futuro del fútbol modesto

  • La RFAF insta a los clubes a la próxima semana para analizar la continuidad de las competiciones en Andalucía

  • La postura de la Junta, que podría endurecer las restricciones, será clave para el desenlace

Javi Dela, portero del Pozoblanco, despeja un balón en el partido ante el Coria. Javi Dela, portero del Pozoblanco, despeja un balón en el partido ante el Coria.

Javi Dela, portero del Pozoblanco, despeja un balón en el partido ante el Coria. / Sánchez Ruiz

La continuidad de la competición en el fútbol modesto vuelve a estar en el aire por culpa de los malos datos sanitarios que Andalucía acumula en las últimas semanas. El endurecimiento de las restricciones en algunos municipios y el cierre de los campos está provocando un serio agravio económico en los clubes, que empiezan a alzar la voz pidiendo una paralización de la competición a la espera de una mejor coyuntura sanitaria.

Los primeros en pronunciarse fueron los clubes de Tercera División de Jaén, que firmaron una carta conjunta en la que defendían tal postura ante la Real Federación Andaluza de Fútbol. Un organismo que este pasado lunes reunió de manera telemática a los clubes que forman parte de la comisión de Segunda B y Tercera. En la cita, el presidente Pablo Lozano ofreció las directrices federativas a los clubes y los emplazó a la próxima semana para tomar alguna decisión al respecto.

Una comunicación que garantiza la celebración de los partidos programados en Tercera División y categorías inferiores como la División de Honor Juvenil este fin de semana pero que podría conllevar una paralización de cara a la siguiente jornada. La Segunda División B, de momento, quedaría fuera de cualquier consideración respecto a su continuidad, que parece garantizada.

La última palabra en este sentido la tendrá la Junta de Andalucía. La Federación Andaluza tiene la intención de esperar al 9 de noviembre, fecha en la que el gobierno andaluz deberá revisar las medidas restrictivas impuestas la pasada semana por un plazo de 10 días y que han supuesto que algunos equipos tengan que jugar a puerta cerrada esta última jornada, caso del Ciudad de Lucena y el Salerm Puente Genil en la provincia de Córdoba.

Otros, como el Pozoblanco y el Córdoba B, aún pueden dar cabida a un número reducido de aficionados, en base a la evolución de la pandemia en sus distritos sanitarios. Y es que la Junta estableció hace unos días distintos niveles de alerta sanitaria. El Sur de la provincia de Córdoba se encuentra en el máximo, el 4, y los datos que presenta tanto la capital como otros municipios del Norte invitan a pensar que pronto puedan estar a ese mismo nivel restrictivo.

En otras provincias andaluzas, caso de Sevilla, Jaén o Granada, la situación es incluso peor y todos los clubes se están viendo obligados a jugar a puerta cerrada, con el importante perjuicio económico que eso supone para sus arcas, pues la taquilla es el principal sustento de la inmensa mayoría de estos equipos.

Por eso, parece claro que la postura de los clubes y de la propia RFAF dependerá en buena parte de lo que el gobierno de la Junta de Andalucía acuerde el próximo 9 de noviembre, fecha en la que el ejecutivo revisará los datos de la pandemia en el territorio y las medidas a tomar. Los cuatro clubes cordobeses de Tercera División abogan por esperar con cautela, sin apoyar de momento esa petición de que se detenga la competición, conscientes de que una prolongación del calendario previsto también representaría un problema para sus modestos presupuestos.

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