Córdoba-Getafe | Copa del Rey

Un trago indigesto (1-2)

  • Un doblete de Mata, sobre la bocina de ambos periodos, tumba al Córdoba en la ida de los dieciseisavos de la Copa del Rey

  • Los azulones mostraron tras el descanso su mayor nivel

Un momento del partido Un momento del partido

Un momento del partido / Álex Gallegos

El idilio copero del Córdoba tocó a su fin esta temporada con un revés en El Arcángel que abre la puerta de salida del torneo salvo machada en un mes en el Coliseum. Dos tantos de Jaime Mata, el último pichichi de Segunda, sobre la bocina de ambos periodos, dejaron en nada la ventaja obtenida por los blanquiverdes con un autogol de Bruno, protagonista indirecto de la jugada que terminaría cambiando el sino del partido: el absurdo penalti de Valentín sobre su paisano que llevó el duelo al descanso con empate. Porque a partir de ese instante, el equilibrio que se había visto sobre el verde se transformó en un dominio visitante cada vez más incesante, incrementado con los futbolistas de refresco que entraron desde el banco, que acabó haciendo justicia justo al final, aunque bien podía haber sido antes.

Tal y como estaba previsto, Sandoval dibujó un once totalmente remozado, con la segunda unidad que debía reafirmarse en el torneo copero. Mantuvo el 4-1-4-1 y esa idea prometedora de acumular jugadores en la zona ancha para tener el dominio de la pelota. Pero al contrario que en las últimas citas, al CCF le costó entrar, entre otras cosas porque ese Getafe combativo que muchos quieren vender es un conjunto que también sabe qué hacer con el balón bajo su manto. Con Cristóforo omnipresente por la protección que por detrás otorga Maksimovic, los de Bordalás salieron con la pretención de marcar pronto distancias, de ganarse respeto por su condición de Primera. Avisaron con una internada sin rematador del medio uruguayo y un disparo sin dirección de Alejo antes de que el cuadro local se dejara ver por el área rival con una transición rápida que terminó con Erik en el suelo. Se pidió penalti, si bien no pareció que Bruno lo tocara. En la acción siguiente, Alejo cayó ante Quezada, también sin contacto, antes que Sergi Guardiola por fin apareciera, sin consecuencias.

Desde ese momento, al paso por el cuarto de hora, el Córdoba logró equilibrar la balanza, básicamente en el juego de contención. Blati aparecía por todos lados para ser un incordio constante, y hasta tuvo arrestos para pisar área contraria. Con ese empuje, la primera conexión con sentido en campo rival terminó en el 1-0, tras una combinación entre Quezada y Quim que Bruno rubricó hacia su portería. El guion no podía estar saliéndole de mejor manera a Sandoval. Porque ya con ventaja, los blanquiverdes empezaron también a hacer cosas con la posesión, a tenerla más, conectando con Quim y Alfaro por zonas interiores, aunque sin peligro real. Así, tras un intento que se fue fuera por poco de Cristóforo, el CCF tuvo la sentencia con un derechazo a la carrera de Blati tras dejada de Alfaro que atrapó en dos tiempos Chichizola. De ahí al descanso, el Getafe llegó más y mejor, primero con un disparo tras desmarque al espacio de Guardiola, luego con un cabezazo alto de Mata y finalmente con el penalti que el ariete materializó en el empate.

Ese golpe fue definitivo para la suerte del partido, pues tras el paso por los vestuarios sólo existió un equipo sobre el verde: el Getafe. Bordalás ordenó subir la línea de presión, lo que dejó sin capacidad para salir a los locales, que no encontraban tampoco auxilio en el juego de espaldas de Erik, siempre en desventaja con los centrales. El cansancio hizo el resto, y ahí empezó a notarse de verdad la diferencia de categoría entre ambos conjuntos, incrementada luego en los movimientos desde el banco.

Al Córdoba no le duraba nada el balón en los pies cuando robaba y el cuadro azulón, por contra, controlaba el encuentro desde la posesión, sin sobresaltos, y cada vez viendo con más claridad cómo disponer el asalto definitivo al portal de Lavín. El primer aviso claro llegó con una salida en falso del cancerbero tras un córner que Cabrera cabeceó en el segundo palo desviado y el segundo, poco después, tuvo como protagonista a Djene, que tras burlar la marca de Quim mandó arriba su testarazo desde la frontal del área pequeña. Roto y sin respuesta, ni siquiera la defensa de la estrategia mandaba buenos augurios para el tramo final.

Bordalás se percató y metió primero a Gaku para ganar rapidez en las acciones ofensivas y luego a Ángel para marcar distancias cerca del arco rival. Pero el peligro de verdad llegaba con cada aparición de Mata, al que el paso a la élite no le ha afectado nada. Primero dejó medio gol hecho a Rober Ibáñez, que no atinó, y ya en el minuto 90 apareció para, tras dejar sentado a Loureiro en el desmarque, mandar a la red el pase de Ángel. La fiesta copera acabó en indigestión.

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