Córdoba CF

El 'híbrido' de tinte electoralista de Rubiales

Luis Rubiales, durante la presentación de la Copa de España de fútbol sala de Málaga. Luis Rubiales, durante la presentación de la Copa de España de fútbol sala de Málaga.

Luis Rubiales, durante la presentación de la Copa de España de fútbol sala de Málaga. / Jorge Zapata / Efe

De un día para otro, a Luis Rubiales le entraron las prisas. El pasado martes, por sorpresa, la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) pasó a las territoriales una propuesta para dar por acabada la temporada en el fútbol no profesional (y el fútbol femenino y el fútbol sala en categorías de ámbito nacional) con el objeto de tomar una decisión en el plazo de una semana... que se cumplirá en unos días.

Hasta ahí, viendo la compleja situación sanitaria del país por culpa del coronavirus, todo podría considerarse dentro de la normalidad. Entre otras cosas porque la noticia llegó tras un encuentro del presidente con el Consejo Superior de Deportes (CSD), de lo que se desliza que la directriz sería buscar una solución al mundo del deporte en un corto plazo.

De ahí que pasar del mensaje conservador, sin poner fecha de finalización, utilizado hasta ese momento por la RFEF, a querer fijar un modelo para concluir los campeonatos se pueda llegar a entender por casi todos los actores de este serial. Lo que de ninguna manera es comprensible es que la apuesta de la Federación pase por quedarse a medio camino entre la continuidad y la anulación de la temporada.

Porque eso es lo que propone con su idea de eliminar los descensos y mantener los ascensos, a saber con qué fórmula, pues ni siquiera en el máximo organismo parecen tenerlas todas consigo. Saben que se juegan mucho, en el presente y el futuro más cercano, marcado por unas elecciones con Iker Casillas como aspirante. Casi nada, que dirá Luis.

Y evitar cualquier penalización deportiva puede garantizar votos, además de otras cosas. Porque sobre la mesa, sin indagar más allá, el dolo por perder lo que uno tiene (la plaza en la categoría, se entiende) ya daría pie a interponer una reclamación judicial, algo que costaría ver más ante la privación de poder luchar por dar un salto de división. Pero no es tan que así. Porque el reglamento recoge que, en caso de excepcionalidad, se podrá anular la temporada, se podrá suspender llegado el caso... pero con todas las consecuencias.

Es decir, que los caminos para evitar más embrollos de los que la propia RFEF ha decidido coger son dos: dejar sin efecto los meses ya disputados del curso 19-20 o, en el caso de que se pueda volver a jugar -que eso es otra que no depende del organismo, sino del CSD y el Gobierno-, que se establezcan tanto ascensos como descensos, sea como sea, por mucho que en la consulta a las territoriales haya quedado claro que nadie quiere bajar y que el problema está en cómo realizar el play off. Todo lo que no sea así será una chapuza descomunal que solo puede esconder un tinte electoralista.

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