Córdoba CF - Yeclano | La crónica Un gatillazo inesperado (1-2)

  • El conjunto blanquiverde quiebra su buena racha liguera tras una mala actuación ante un rival al alza

  • Ni siquiera adelantarse pronto sirvió al CCF para crecer con el balón y dos fallos atrás lo condenaron

Willy, desesperado en el tramo final del partido. Willy, desesperado en el tramo final del partido.

Willy, desesperado en el tramo final del partido. / Juan Ayala

Si tenía que llegar, mejor ahora que hay margen para solucionar los problemas, tanto con los elementos que hay en la plantilla como con las oportunidades que pueda dejar el mercado en su última semana para dar el esperado salto de calidad. Un resorte, en forma de fichajes, que se antoja necesario, más allá del ventajismo que pueda suponer decir esto tras una derrota como la encajada ante un Yeclano que se repuso bien al gol local en el arranque y exprimió dos groseros fallos defensivos para proseguir su escalada. Es el primer revés en liga del Córdoba desde la llegada de Pablo Alfaro, que ya saboreó ese sabor, con menos acidez, en Copa.

Pero ni siquiera el esfuerzo de ese choque entre semana ante la Real es excusa, ni nadie la va a poner. El técnico refrescó el once, pero el problema, como ya empezó a desvelarse en los últimos partidos, tiene otro origen. ¿Más grave? Según se mire. Lo cierto es que el cuadro cordobesista sigue teniendo problemas para dominar los partidos, para ser el que marque el ritmo, porque a pesar de aunar calidad a arrobas, luego es incapaz de plasmarla en el verde. Y eso, ante cualquier rival que exponga trabajo y seriedad, se convierte en dificultad. No dio siquiera para empatar tras la remontada azulgrana, pues la reacción se quedó a medias, lo que no impide agarrar la tercera plaza del Subgrupo IV-B, ahora a tres puntos del nuevo líder, el Linares.

Y eso que el partido no pudo arrancar mejor para el conjunto blanquiverde. Con un puntito más de ganas e intensidad que en Lorca, el CCF acumuló dos llegadas y dos saques de esquina en los primeros tres minutos, y acabó encontrando el gol desde esa última pelota parada. De las Cuevas la puso desde la esquina y entre los azulgrana Pedro García y Álex Zambrano, y Alberto del Moral, se encargaron de rubricar la mala medición de Gianni en la salida para hacer el primer tanto del encuentro.

Sin necesidad de tener que exponer demasiado, solo con la inercia de jugar de local, el equipo cordobesista ya mandaba en el marcador. Y hasta en el choque, aunque sin dejar de lado ese déficit que sin que haya una razón aparentemente lógica, le persigue desde el inicio de la temporada: dominar desde la posesión. A pesar de tener en el verde jugadores de indudable calidad, todos mejores con la pelota en los pies que corriendo tras ella, al Córdoba le cuesta un mundo hacerse con el control. Sea cual sea la entidad del rival.

Tampoco lo consiguió ante un Yeclano al alza, que asentado en un 4-1-4-1 taponaba bien los espacios en la zona ancha, con un derroche de energía para minimizar el peligro sobre su arco. Neutralizado Mario Ortiz, siempre con un hombre a un metro, las apariciones entre líneas de Miguel de las Cuevas eran la única vía de escape, aunque para encontrar luego continuidad... La falta de desborde de los extremos, tendentes tanto Moutinho como Alain Oyarzun a buscar posiciones interiores al jugar a pierna cambiada, dificultaba todo un poco más y solo los desdoblamientos de Jesús Álvaro abrían el campo lo necesario.

Alberto del Moral salta entre defensores del Yeclano en la acción del gol blanquiverde. Alberto del Moral salta entre defensores del Yeclano en la acción del gol blanquiverde.

Alberto del Moral salta entre defensores del Yeclano en la acción del gol blanquiverde. / Juan Ayala

El canario, uno de los cinco cambios respecto al equipo que jugó ante la Real Sociedad en Copa -apenas uno sobre el que jugó una semana antes frente al colista en liga- firmó la siguiente llegada local, con un zurdazo desde la frontal sin dirección. Todo lo contrario que el cabezazo de Willy camino de la media hora de juego, para dar continuidad a la única aportación positiva de Alain en el primer acto; Gianni, atento, atajó en dos tiempos para evitar el segundo de un CCF que salía poco, pero siempre creando inquietud en los azulgrana.

Un equipo, muy alejado del que sorprendió a propios extraños el curso pasado colándose en el play off pese a ser un recién ascendido, que tras ir ganando terreno poco a poco en la medular, también comenzó a ver de cerca a Isaac Becerra. El meta, con todo, tuvo la colaboración excelsa de Bernardo Cruz para no sufrir ante la primera aproximación seria visitante, pues el central se tiró con todo para cortar un disparo a quemarropa de Álex Vaquero. Fue un aviso de lo que estaba por venir.

La estrategia, maldita condena

Porque ya camino del intermedio, y aprovechando un desajuste defensivo en la defensa de un córner, Luis Castillo puso la igualada ganando la partida en el primer palo a Jesús Álvaro, que no cortó el envío de Víctor Fenoll, y Willy, sin tiempo de reacción para corregir el fallo de su compañero. El tanto, el primero en contra en liga desde la llegada de Pablo Alfaro al banquillo, dejó la racha de imbatibilidad en 420 minutos, y abrió un nuevo escenario que tocó variar, sobre todo, tras el paso por los vestuarios.

Aunque de partida, el técnico optó por no mover nada, por confiar en los elegidos de principio para dar la vuelta a la situación del duelo. Pero no fue así. Tanto que el Yeclano, como una hormiguita, fue marcando el paso que más le convenía, serio atrás, primer paso para intentar confirmar la remontada, que llegó. Eso sí, lo hizo con la colaboración estrecha de Isaac Becerra, que midió pésimamente una salida para atajar el envío largo de Manu Castillo en un saque de banda, facilitando que la peinada de Cristian Perales se colara mansamente en su portería.

Con algo más de media hora por jugar, y Piovaccari y Javi Flores preparados desde un par de minutos antes en la banda, Pablo Alfaro agitó la pizarra y por primera vez juntó arriba al italiano con Willy, pasando a jugar con un 4-4-2 un tanto peculiar, pues tanto Flores como De las Cuevas tendieron siempre a jugar por dentro para dejar los carriles a los laterales, ya lanzados al ataque. Pero más allá del dibujo y la disposición táctica, el problema estaba en el origen del juego, lo que no impidió que una pelota filtrada por dentro estuviera a  punto de cazarla Pío, que fue con todo, hallando el cuerpo de un Gianni que llegó antes y quedó dolorido.

Moutinho pugna con Fortes en una acción por banda. Moutinho pugna con Fortes en una acción por banda.

Moutinho pugna con Fortes en una acción por banda. / Juan Ayala

El trabajo y los kilómetros consumidos por el Yeclano imposibilitaban la llegada limpia del Córdoba a su área, lo que empezó a poner a los futbolistas locales un pelín más nerviosos de lo deseado. De nada servían las voces desde el área técnica del técnico aragonés, marcando el tiempo que restaba para alcanzar el final. El equipo se presentaba bien hasta tres cuartos de campo, pero ahí se quedaba sin ideas: la acumulación de gente por dentro y la falta de precisión en los envíos laterales complicaba la generación de ocasiones.

Mientras el conjunto murciano amenazaba de nuevo con un disparo desde la frontal de Vaquero que recogió sin problemas Becerra, el peligro local quedaba reducido a la estrategia en saques de esquina. Xavi Molina no supo dirigir al arco un testarazo en posición forzada, suerte que corrió también Del Moral alto seguido. Y poco después de un intento de Mario Ortiz desviado, ya sobre el 90, por fin Piovaccari enjauló la pelota en el portal azulgrana para continuar una peinada de Molina. Pero el árbitro anuló la acción por fuera de juego posicional de Mario, que estaba en la trayectoria del balón, justo delante de Gianni.

Esa fue la última del CCF en un partido que se fue hasta el minuto 96, si bien los cambios y el buen hacer de un renacido Yeclano, que acumula tres jornadas sin perder, impidieron más sobresaltos. Es el primer borrón serio en el expediente de Pablo Alfaro desde su llegada a principios de diciembre. Un tropiezo que tiene que servir de toque de atención para la mejora futura, con lo que hay o lo que pueda venir en la última semana del mercado. Margen hay de sobra, tanto en el juego como en la clasificación, pero debe dejarse notar ya.

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