Cruz Conde, 12

El caramelo del empleo

  • El Ayuntamiento se escuda en que no tiene competencias en empleo cuando los datos son negativos, pero sí los resalta cuando el paro baja. Sí se pueden tomar medidas desde lo local

El caramelo del empleo El caramelo del empleo

El caramelo del empleo / El Día

El empleo, o la falta de uno, es la principal preocupación para la inmensa mayoría de los cordobeses y las medidas en la lucha contra el paro han sido siempre el gran quebradero de cabeza para los políticos. La administración no crea puestos de trabajo –salvo los que necesita para su funcionamiento– sino que son los empresarios, pero sí que es la política la que puede generar las condiciones favorables o adversas para el desarrollo económico y la creación de empleo.

En el caso del Ayuntamiento, sus competencias en directas en materia de empleo son nulas, aunque sí se puede, como ya se ha dicho, mejorar la tramitación de licencias de apertura de negocios o de construcción de viviendas, además de reducir impuestos y bonificar la creación de empleo, por ejemplo. Sin embargo, la relación del Consistorio con el empleo ha sido algo bipolar. Se defienden y se saca pecho de los datos cuando el paro baja, pero se recuerda que la competencia es de otros cuando el paro sube.

Por no hablar de la promesa que nunca debió hacer el exalcalde José Antonio Nieto, quien aseguró que no se volvería a presentar en las elecciones si al término del mandato había un parado más que al comienzo. Las carambolas en la lectura y explicación de los resultados que ofreció para justificar su reelección fueron memorables.

Pero no es Nieto el único que se ha dejado deducir por el canto de sirenas de mejorar los datos del paro. Esta semana se ha conocido el dato oficial de desempleo que publica el Ministerio de Trabajo y los datos son buenos. El mes de diciembre ha concluido con un descenso del 4,8% del número de parados, de manera que la cifra total de desempleados en Córdoba es de 66.470, según los datos publicados por el Servicio de Empleo Público Estatal (SEPE).

Se trata del mejor dato de desempleo en diciembre de la última década, pues hay que remontarse hasta diciembre de 2008 para encontrar una cifra mejor: 65.140. Estos diez años, además, han sido lo que han marcado la progresión de la crisis económica y la supuesta salida, a partir precisamente del pasado ejercicio. En este tiempo se han sufrido datos insoportables como los 96.293 desempleados del año 2012.

En el caso concreto de la capital, los resultados también son positivos. En el mes de diciembre salieron de las listas del paro un total de 971 cordobeses, dejando la cifra de desempleados en 33.379. Con respecto al último año, además, la caída es de 1.541 desempleados menos. El drama de estos números es que se trata de familias que arrastran una situación precaria desde hace demasiado tiempo.

La alcaldesa, Isabel Ambrosio, no tardó en reivindicar estos datos y aseguró que desde el inicio de su mandato hay unos 10.000 parados cordobeses menos a pesar que durante todo este tiempo se ha mantenido la reforma laboral de Mariano Rajoy, que Pedro Sánchez aún no ha cambiado. El caramelo de la bajada del desempleo es demasiado goloso.

Pero la realidad es que el mercado laboral de Córdoba sigue siendo frágil y dependiente en exclusiva de sectores como la agricultura y los servicios. La evolución del empleo la marcan las campañas agrícolas, las citas turísticas o los periodos de compras. La industria, sin embargo, sigue en un plano alejado y nadie se acuerda de ella, a pesar de que es el único sector que genera empleo estable y, además, fija la población, otro de los grandes problemas de Córdoba después de que se haya sabido que la provincia sigue perdiendo habitantes y ha alcanzado el nivel más bajo de la última década.

Claro que se pueden tomar medidas desde el Ayuntamiento. La primera, no obstaculizar el crecimiento con una burocracia mastodóntica y unos trámites interminables en la Gerencia Municipal de Urbanismo, la segunda puede ser dejar de perdernos en estudios y comisiones y tomar decisiones para hacer de Córdoba, de verdad, un punto de atracción de inversiones. La tercera, y en eso sí lleva razón la alcaldesa, exigir inversiones a la Junta de Andalucía y al Estado, pero de manera intensa y sin importar el color político, algo que no se estila mucho en Capitulares. Pero es no es nuevo.

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