Córdoba

Los dulces más típicos de Semana Santa para hacer en casa de forma fácil

Un plato de torrijas caseras. Un plato de torrijas caseras.

Un plato de torrijas caseras. / Manuel Aranda

La Semana Santa no solo se disfruta con la vista y el olfato, sino que la gastronomía trae por estas fechas dulces típicos para alegrar el paladar. Torrijas y pestiños son dos de los puntales de la repostería desde la Semana de Pasión y hasta el Domingo de Resurrección, si bien cada año los establecimientos alargan más la venta de estos productos.

Este año, con el decreto de estado de alarma por la expansión del coronavirus, no habrá procesiones y también será difícil conseguir unas buenas torrijas o pestiños en cualquier comercio. Sin embargo, la elaboración de estos postres está al alcance de todos debido a que sus ingredientes y modo de elaboración son accesibles casi para cualquier persona, aunque no sea un experto cocinero.

Torrijas, un dulce con pasado romano

El origen de las torrijas se remonta a la antigua Roma. Apicio, un gastrónomo romano del siglo I d. C, ya nombraba un plato similar en De re coquinaria (Sobre materia de cocina), un recetario en latín.

Para su elaboración es necesario tan solo una barra de pan (incluso en algunos supermercados hay panes ya cortados para cocinar este dulce), tres vasos de leche, 70 gramos de azúcar, dos huevos y canela en rama. También se puede hacer con vino o almíbar, aunque las de leche son las más tradicionales.

Una vez cortado el pan en rebanadas de unos dos centímetros de grosor, estas se colocan en una fuente honda. La leche se caliente con 30 gramos de azúcar y la canela en rama y se retira antes de que llegue a hervir. Seguidamente, se se vierte sobre las rebanadas y se deja reposar una hora para que se empapen bien. 

Tras esto, se baten los huevos y con ellos se rebozan las rebanadas de pan para después freírlas en abundante aceite caliente. Cuando estén por un lado, hay que darles la vuelta con una espátula o similar para que se hagan por el otro.

Cuando estén doradas, se escurren y se depositan sobre papel absorbente para quitar el exceso de aceite. Por último, se espolvorea el azúcar restante sobre ellas (otra forma de dar el toque final es rociarle miel por encima) y ya estarían llistas para servir templadas o frías.

Las reminiscencias andalusíes de los pestiños

Los pestiños son un dulce muy típico en Andalucía y están emparentados con la shebbakiyya marroquí, muy consumida especialmente en el mes del Ramadán por su alto contenido calórico. Esta unión hace pensar en un posible origen común andalusí.

La receta tradicional para elaborar unos pestiños cordobeses incluye 500 gramos de harina, 150 mililitros (ml) de vino blanco, 150 ml de aceite, media cucharadita de levadura en polvo, una cucharadita de ajonjolí, un trozo de piel de limón, media cucharadita de anís en grano, ralladura de limón y una pizca de sal; con todo esto se hará la masa. Para freír serán necesarios 200 ml de aceite de oliva sabor suave y para decorar 200 gramos de azúcar y media cucharadita de canela.

Un plato de pestiños. Un plato de pestiños.

Un plato de pestiños.

La preparación comienza añadiendo 50 ml de aceite en una sartén y calentándolo a fuego lento. A continuación se echa el ajonjolí, la piel de limón y el anís en grano hasta que se doren un poco (alrededor de un minuto). Con ello se consigue que las especias y el cítrico desprendan su aroma, que luego darán a los pestiños.

Por otra parte,  en otro recipiente se echa la harina con un poco de azúcar y la levadura; se añade el aceite que queda, los 125 ml de vino blanco y el ajonjolí y el anís ya dorado, mientras que la piel de limón se retira.

Toda esta mezcla se amasa hasta que quede homogénea. Una vez hecho, se puede seguir amasando fuera del recipiente unos minutos. Para facilitar este paso se puede extender aceite en las manos y así se manipulará mejor.

Con toda esta masa se hace una bola y se deja reposar diez minutos en un recipiente tapado. Pasado ese tiempo, se amasa con un rodillo sobre una superficie plana.

Cuando esté bien liso, con un cuchillo se cortan rectángulos de entre cinco y siete centímetros de largo y se doblan los extremos opuestos para dar forma a los pestiños.

Una vez hecho este proceso, se empiezan a freír. Para ello hay que añadir en una sartén 200 ml de aceite de oliva (debe ser abundante para que los pestiños puedan flotar). Lo ideal es echarlos por tandas y mantenerlos durante cuatro minutos en el aceite (se hacen rápido).

Para eliminar el exceso de aceite se pueden escurrir sobre un papel de cocina absorbente. Luego, se rebozan con el azúcar y la canela, que previamente se han mezclado en un recipiente. Una vez que estén bien cubiertos, estarán listos para servir.

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