Córdoba

La crónica de un cambio anunciado que genera dudas

  • Los vecinos de las 13 vías a las que por la Ley de Memoria Histórica se les ha modificado el nombre se preguntan cómo les afectará económicamente

Una joven pasa junto al rótulo de la calle José Cruz Conde. Una joven pasa junto al rótulo de la calle José Cruz Conde.

Una joven pasa junto al rótulo de la calle José Cruz Conde.

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"Y yo me pregunto, ¿también le van a cambiar el nombre a la línea 7 de Aucorsa? ¿le van a quitar lo de Cañero?", se interroga Teresa Muñoz, una vecina que lleva "más de 40 años" residiendo "en la zona de Cañero, vamos a dejarlo ahí, que mi marido ya habló cuando empezó a sonar esto del cambio de nombre y le cayeron por ello bastantes palos", apunta. Teresa dice que no entiende lo de los cambios de nombre. "Pero vamos, que en este asunto mejor estar tan callada como el busto de Fray Albino que preside la plaza de este barrio que siempre será conocido por ese nombre, le pongan el que le pongan", añade mientras apura la taza de café de su desayuno en una terraza de un bar.

Teresa y su amiga Ana Jiménez, que desayuna con ella, no entienden el por qué de "ponerle a la plaza de Cañero, plaza de los Derechos Humanos. Como tampoco entendemos por qué ha habido que cambiar el nombre de otras 13 calles y encima sin consenso político y prácticamente sin contar con lo que piensan muchos vecinos", refiere Ana. Muy cerca de ellas, también en momento desayuno, pero en otra terraza de otro bar, Manuel Luque insiste en que "esta plaza es Cañero de toda la vida y está en el barrio de Cañero, que es historia, una historia de 70 años, y no tenían por qué haberle cambiado el nombre por otro genérico". "Esta parte de la ciudad, insisto en que es historia, los que vivimos aquí estamos orgullosos de cómo se llama, entonces, sigamos orgullosos porque aunque le cambien el nombre siempre se llamará así", puntualiza. "Y ahora qué, ¿vamos a tener que hacernos un DNI nuevo, y eso nos los va a pagar el Ayuntamiento?", pregunta Carmen López a las puertas de la sede de la Asociación Vecinal Cañero Nuevo. Dentro, Eduardo Pérez insiste en que "veo una tontería lo del cambio; hay otras cosas más importantes que hacer desde el Ayuntamiento y que le importan más a los vecinos", sostiene. Eduardo se pregunta "¿van a cambiar ahora el nombre del barrio? Lo que está claro es que esta zona pasarán muchos años antes de que se le conozca por otro nombre, la prueba está en que nadie conoce a la iglesia por cómo realmente se llama, la iglesia de San Vicente Ferrer, la conocen como la iglesia de Cañero", puntualiza.

Juani [quien no quiere dar su apellido "por miedo a repreasalias", dice] cruza por la puerta de la sede con el carro de la compra. "Tengo 67 años y he visto de todo. Cañero puede que fuera un sinvergüenza, según cuentan unos, pero también hizo cosas buenas; los mismo que La Pasionaria puede que fuera una sinvergüenza, según cuentan otros, pero también hizo cosas buenas". Juani cruza la plaza hacia su domicilio y pasa por el Bar Carlos, regentado por Rafael Marcos. Rafael apunta que "por esa regla de tres, tenían que haber cambiado el nombre de la avenida Carlos III, que fue un rey que se pasaba el día cazando mientras tenía a Madrid muerto de hambre, y el de la avenida Reyes Católicos, que también hicieron lo suyo; o el de las calles Alfonso XII y Alfonso XIII...". "El cambio se debe a un tema político de la Guerra Civil y lo que está claro es que los dos bandos pegaron tiros y en las cunetas hay tanto republicanos como franquistas", defiende.

Como ocurre en Cañero, no todos los vecinos de la avenida Conde de Vallellano entienden que el Ayuntamiento le haya cambiado el nombre, en este caso, por la avenida del Flamenco. "Por lo menos se deberían preocupar en el Ayuntamiento por informar de qué va a pasar ahora administrativamente hablando y si ese nos va a costar algo por el papeleo que tengamos que hacer", sostiene Susana Muñiz, que vive "en otra de las calles afectadas por el cambio" y que acaba de salir de la cafetería Jessica, ubicada en una esquina de Vallellano. Dentro, Antonio Benítez comenta que "llevo más de 30 años viviendo en esta zona y me parece muy mal lo del cambio; pero bueno, ya puestos, que le hubieran puesto avenida de Puerta de Sevilla, que la tenemos aquí al lado, pero la avenida del Flamenco no pela ni con cola. Para mí es una estupidez, como lo es también que a Cruz Conde le hayan puesto Foro Romano". "Hay otras cosas mucho más importantes en la ciudad que cambiar el nombre de las calles. Esto le va a suponer además un gasto importante a los vecinos, a los comerciantes, a Correos, a Hacienda...", sentencia.

Muy cerca de allí, en Estampaciones Casado trabaja "desde hace dos años", Fran Castillo, quien destaca que "creo que con la Memoria Histórica no hay que meterse porque no molesta a nadie, salvo a la corriente que hay ahora de desenterrar y buscar a los familiares perdidos, de los que mi abuela tiene unos cuantos; en fin pienso que con lo de las calles han perdido el tiempo en algo en lo que no había que perderlo porque hay cosas mucho más importantes". "No creo que nos afecte a las ventas, pero ahora tendremos que avisar a todos nuestros proveedores, a empresas de transportes con las que trabajamos, tendremos que adecuarnos...", añade. "Pienso que han pedido en tiempo en algo que nadie ha salido a la calle a reclamar, cuando deberían de haberlo perdido en algo provechoso para la ciudad", concluye.

En otra de las vías afectadas, Cruz Conde, Elisa Muñoz insiste en que "es difícil que nos acostumbremos a llamar a esta calle Foro Romano y es difícil que nos acostumbremos a que ya no se llame Cruz Conde". Elisa pasa junto a la puerta de Calzados Salvador. El responsable de la misma, Rafael Luque, defiende que "personalmente no veo ni bien ni mal lo del cambio, yo respeto todos los pensamientos y la Memoria Histórica, pero pienso que es algo en lo que no debería de haber entrado el Ayuntamiento". "Hay otras prioridades, otras cosas que se necesitan más en Córdoba que el cambio del nombre de una calle que no se cuántos y cuántos años llevará llamándose así; yo tengo ya casi 50 años y no la conozco por otro nombre, vamos pienso lo mismo de Cañero", sostiene. "Pasarán generaciones hasta que la gente se haga con el nuevo nombre", apunta. Respecto a lo que puede suponer el cambio para comerciantes como él, insiste en que "no sabemos todavía si nos supondrá un cambio de titularidad de los nombres de los locales, alquileres, si nos subirán las rentas; estamos un poco en el aire porque tampoco nos hemos puesto a hablar con la propiedad, lo que está claro es que cuando pidamos nuevas bolsas, parece una tontería, pero los clichés los vamos a tener que sufragar nosotros".

También en Cruz Conde, Miguel Ángel Lacerda, que regenta la tienda Lui, defiende que "los cambios de los nombres de la calles es un absurdo, cuando en Córdoba hay problemas muchísimo más importantes". "No creo que tenga importancia ninguna que tengan esos nombres, además a esta le van a poner un nombre, Foro Romano, relacionado con esos malos malísimos que vinieron a España a explotarnos y a esclavizarnos. Si José Cruz Conde, según dicen y dice era de Franco o de derechas, cosa que yo ni soy de Franco ni comulgo con esas cosas, los romanos vinieron a esclavizarnos", apunta. E insiste en que a las empresas les va suponer un gasto importante "que debería asumir el Ayuntamiento".

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