cómics

Explorando los límites

Explorando los límites Explorando los límites

Explorando los límites

Dice Juan Díaz Canales en su introducción a Homónimos, la última virguería de Antonio Navarro: "Siguiendo la máxima del maestro Alberto Breccia, que defendía que cada historia necesitaba ser contada de manera diferente y apropiada a la narración, Antonio (Navarro) ha llevado al límite sus grandes capacidades creativas, forjadas en años de experiencia en el cómic y la animación, para deleitarnos con un catálogo de estilos gráficos y narrativos que van desde la línea clara hasta la técnica del stop-motion, pasando por el expresionismo más descarnado. Siempre con maestría, siempre con belleza, siempre con pertinencia". Y es que Homónimos es un verdadero alarde en lo que al apartado gráfico se refiere, pues Navarro nos ofrece aquí un conjunto de historias cortas (con un marco narrativo que las unifica y distintos motivos recurrentes para aportar un mayor grado de coherencia, como el uso obsesivo del nombre del autor en los distintos protagonistas o las citas que preceden a cada sección) ejecutadas cada una con técnicas distintas, hasta el punto de que se diría que están realizadas por diferentes artistas. Como indica Navarro en el "Post scriptum" del libro editado por Norma: "Este tebeo tiene la apariencia de una compilación de historietas cortas, pero les animo a buscar las claves, los recovecos, que hacen de él algo totalmente unitario".

El dibujante es también un escritor de raza, y los guiones son igualmente sobresalientes e igualmente variados en temas y ambientaciones. Este álbum fascinante nos recuerda que "homónimo" se aplica tanto a la persona o cosa "que, con respecto a otra, tiene el mismo nombre" como a la palabra "que se pronuncia como otra, pero tiene diferente origen o significado muy distante", y esos son los dos polos del libro: la coincidencia y la distancia. Y, en última instancia, consigue que arraigue en el lector la idea de la importancia de la narración y la imaginación como manera de afrontar y comprender nuestra vida. De la belleza del viejo arte de contar historias.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios