La búsqueda de la felicidad | Crítica Madre y esposa a la fuga

Mujer en crisis ante el espejo: Gemma Arterton en 'La búsqueda de la felicidad'. Mujer en crisis ante el espejo: Gemma Arterton en 'La búsqueda de la felicidad'.

Mujer en crisis ante el espejo: Gemma Arterton en 'La búsqueda de la felicidad'.

Con el engañoso y cursi título español de La búsqueda de la felicidad, la cinta británica The escape se suma a ese cine de tibia vocación feminista y target de clase media para retratar la profunda crisis de una mujer (Gemma Arterton) del mismo espectro social que se siente atrapada y profundamente insatisfecha en su particular cárcel de bienestar residencial con un marido asertivo y un par de hijos rubiales.

Se trata, cómo no, de ahondar en ese “indescifrable” sentimiento íntimo de malestar y rechazo (incluso de la propia maternidad), alejado de la realización material, que acecha cuando, por lo visto, se han hecho muchas renuncias (de eso nada sabremos) en favor de una vida convencional vivida y sentida como una penitencia insoportable.

Dominic Savage nos subraya la desazón y el dilema “interior” con músicas en primer plano, alguna cámara lenta y a través de la mirada perdida de una Arterton desmaquillada, irritante y sufriente, también, cómo no, a través de algunos accesos de violencia más o menos explícita que hacen ver que ese marido ideal es también un poco machirulo a pesar de ser buen padre y mejor proveedor de confort burgués.

Así las cosas, sólo queda la opción, apuntada desde el primer minuto, de escapar, de huir, aunque no muy lejos, a París, ciudad una vez más idealizada y sublimada hasta el cliché por el contacto revelador con el arte, la posibilidad del romance furtivo y la solidaridad terapéutica femenina que libere la toma de decisiones definitivas.