Los Max premian la actualización de Pirandello de 'La función por hacer'
artes escénicas Córdoba congrega a los protagonistas del curso teatral
El mundo del teatro pone el foco sobre los ayuntamientos morosos · Carlos Hipólito y Vicky Peña, mejores intérpretes
La función por hacer de Kamikaze Producciones, una revisión de la célebre obra de Luigi Pirandello Seis personajes en busca de autor con enfoque contemporáneo, fue la triunfadora incontestable de la 14ª edición de los Premios Max de las Artes Escénicas, celebrada ayer en el Gran Teatro. Siete galardones (estaba presente con nueve candidaturas en ocho categorías) obtuvo una obra que propone una puesta en escena hiperrealista e intenta que el público se pregunte si lo que está viendo es real o no. En el lado negativo, el musical Blancanieves Boulevard no tuvo éxito en ninguno de los 11 apartados en que concurría.
Más larga de lo anunciado y concebida como un homenaje a los diversos oficios del teatro, la gala situó su foco de protesta sobre los ayuntamientos morosos, que están poniendo en dificultades a numerosas compañías. "Los ayuntamientos que no pagáis estáis acabando con el teatro", advirtió Miguel del Arco al recoger el premio al mejor director de escena por La función por hacer. La petición de más espacios para la danza en las programaciones de los teatros y de la consideración del estatus de autor para escenógrafos, figurinistas e iluminadores (así como la llamada realizada por Aitor Tejada, de Kamikaze Producciones, a que la red de espacios de la SGAE Arteria apoye más a los productores españoles) completó la cuota reivindicativa de una velada en la que la mayor defensa de la cultura teatral la hizo el Max de honor, José Monleón, que afirmó que gracias a este arte descubrió "el valor de la diferencia".
La gala impuso desde el primer momento un tono humorístico y un carácter metateatral a través de la presentación diseñada por su director, Juan Carlos Rubio. Ángel Ruiz interpretó el papel de responsable de la ceremonia, que en el ensayo general del día previo afronta diversos problemas con los actores, el decorado y un ayudante aspirante a estrella. Fernando Tejero, Natalia Millán, Toni Cantó y Chema Noci activaron sus variadas destrezas en un despliegue de canciones y situaciones cómicas en el que se intercalaban los premios.
La función por hacer se llevó las estatuillas en las categorías de dirección de escena, productor, diseño de iluminación, actor de reparto, actriz de reparto, adaptación de obra teatral y espectáculo de teatro. Cinco obras obtuvieron dos premios: Pegados (espectáculo de teatro musical y director musical), Glengarry Glen Ross (mejor actor para Carlos Hipólito y escenografía), Nubes (figurinista y espectáculo infantil), El ball (coreografía e intérprete femenina de danza, para Sol Picó) y La lucha libre vuelve al Price (intérprete masculino de danza, para Israel Galván, y composición musical para espectáculo escénico). Como mejor actriz fue elegida Vicky Peña (ausente en la gala) por Marbug, y como mejor autor teatral en castellano, Francisco Nieva por Tórtolas, crepúsculo y telón.
El trofeo al mejor espectáculo de danza fue para Wonderland, del Víctor Ullate Ballet; el de espectáculo revelación, para Dogville, de Rayuela Producciones Teatrales, y el de nuevas tendencias recayó en el Certamen Coreográfico de Madrid, una cita que celebra este año su 25º aniversario como plataforma de creación: muestra la actualidad de la danza contemporánea y da a conocer a jóvenes valores emergentes. El Festival del Sur-Encuentro Teatral Tres Continentes recibió el Max Iberoamericano y el Festival Don Quijote de París, el Max de la crítica.
Más allá del triunfo de La función por hacer, de la singular presentación ideada por Rubio (que puso de manifiesto aspectos en la preparación de una obra teatral que muchas veces quedan ocultos como la rivalidad entre los actores)y de las reivindicaciones apuntadas, la gala aportó diversos momentos simpáticos y emotivos. Uno de ellos fue la explicación que José María Pou hizo a Carmen Conesa sobre "las cinco etapas en la vida de un actor", desde la irrupción hasta el declive. Otro de ellos llegó cuando Ángel Ruiz exclamó: "Hombre, por fin llegan los figurantes. ¡Ah, no, si es el alcalde de Córdoba, don Andrés Ocaña!", que entregó el premio iberoamericano. Antonio Gala defendió a Córdoba como Capital Cultural de Europa con una fórmula poética ya ensayada otras veces: "Si después de esta noche no le dan a Córdoba la Capitalidad Cultural, yo le voy a cortar algo a alguien". Y en un momento de su kilométrica intervención, requerido para que abandonara el escenario, Monleón sentenció: "Yo no me voy de aquí hasta que no termine". Si tú no estás de Rosana, cantada por Ángel Ruiz, envolvió el homenaje a los ausentes.
No tuvo mucha sustancia el discurso del presidente ejecutivo de la SGAE, Eduardo Bautista, que se limitó a enumerar agradecimientos y destacar a Córdoba (de la que citó a algunos de sus hijos más ilustres) como una "grandísima ciudad de la inteligencia". La ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, compareció para acompañar a Monleón. Unas horas antes había firmado en Córdoba que el teatro español está "en un momento de oro" y que "los ciudadanos apuestan por la cultura a pesar de la crisis".
Pirandello reinventado en una obra sobre el desconcierto y la duda, una producción modesta en la que las emociones del espectador son parte activa del espectáculo, recibió ayer el reconocimiento de la profesión como el mejor trabajo del curso. Y las gentes del teatro vivieron una noche de encuentro para, al calor de las palabras de Monleón, reconocer el valor de la solidaridad, el encuentro entre diferentes y la pluralidad cultural.
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