Un encuentro familiar del teatro y la danza

La sala pequeña del Teatro Góngora se abre por primera vez tras la remodelación para acoger la entrega de los Maximinos, un acto que precede a los premios Max y reúne y distingue a todos los finalistas

Un encuentro familiar del teatro y la danza
Un encuentro familiar del teatro y la danza
Ángela Alba / Córdoba

10 de mayo 2011 - 05:00

Un encuentro en familia, una reunión de amigos, pero sobre todo una fiesta del teatro. Así concibe el mundo de las artes escénicas la gala de los premios Max, que ayer a mediodía tuvieron su antesala con la entrega de los Maximinos, un reconocimiento a todos los finalistas de esta edición. Y para este singular acontecimiento, productores, intérpretes y directores contaron con un especial lugar, la sala pequeña del Teatro Góngora, que por primera vez se abrió al público tras su remodelación (la sala principal no se inaugurará hasta la próxima temporada teatral).

Con un ambiente distendido, sin los nervios ni la rigidez de la gala que los esperaba por la noche, los finalistas de las distintas categorías fueron desfilando y recogiendo sus Maximinos de manos del alcalde de Córdoba, Andrés Ocaña; la delegada de Cultura del Ayuntamiento, Rafaela Valenzuela; el dramaturgo Joan Vives y el coordinador de los premios, Óscar Millares. El periodista Jesús Vigorra y la actriz María Morales fueron los encargados de presentar este acto y de leer la larga lista de nominados ante los aplausos de los asistentes, que lo presenciaron desde la tarima de la sala, ya que los asientos retráctiles con los que cuenta estaban recogidos.

Y tras esta simbólica ceremonia hubo tiempo para un aperitivo en el que el público compartió experiencias y charlas.

El bailarín Manuel Liñán, candidato a mejor intérprete masculino de danza por Tauro, explicó que "el simple hecho de estar nominado para mí es un premio", ya que "son los profesionales de las artes escénicas los que votan". El artista apuntó que en su especialidad, la danza, la crisis se está notando bastante ya que "parece que los espectáculos cada vez cuesta más trabajo moverlos y también entrar en los festivales pero aun así tenemos que seguir luchando, apostando por lo que nos gusta y estar al pie del cañón". Aunque esta situación ha hecho que las oportunidades para los jóvenes sean menores, Liñán manifestó que "la ilusión va por delante" ante los obstáculos y es "lo que nos hace luchar por lo que nos gusta".

Fanny Alcázar, candidata a mejor actriz de reparto por Blancanieves Boulevard. El Musical -la obra a la que más galardones aspiraba- expresó su alegría por asistir a esta "reunión familiar" en la que se otorgan los máximos premios de la escena española. "El teatro tiene algo que a todos los actores nos engancha, esa cosa artesanal, que se vive mucho. El Max es como el tope. Y sólo estar nominado es precioso", aseguró.

Para Alcázar el teatro "está ahora en auge" en parte debido a los musicales, que muestran "algo que no puedes ver ni en el cine ni en televisión, que es la música y actuaciones en directo, y por ello han hecho que mucha gente que no suele ir al teatro vaya". La consecuencia ha sido que mucha gente joven se ha animado a crear pequeñas producciones. "Hay mucha creatividad, iniciativa, muchos proyectos... Se ha animado todo y nos hemos animado todos", afirmó.

Ante el gran número de intérpretes jóvenes y menos conocidos que ayer se congregaron en la gala de los Max, el coordinador de estos premios, Óscar Millares, recordó que en el panorama teatral actual hay una coexistencia de generaciones debido en gran parte a que "la formación en artes escénicas cada vez es más sólida y más fuerte, por lo que los jóvenes se profesionalizan mucho antes".

A pesar de la crisis "estamos en un momento en el que coexiste desde gente muy joven hasta gente muy notable de la escena española, lo que es una buena noticia" Sin embargo, el lado negativo lo han traído los recortes, "lo que conlleva que las producciones que se hacen tengan menos presupuesto, algo que no resta calidad debido al imaginario del autor".

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