Los Pedroches

El Guijo celebra la Virgen de las Cruces, la primera romería confinada de Córdoba

Los concejales llevan el vino a los vecinos de El Guijo. Los concejales llevan el vino a los vecinos de El Guijo.

Los concejales llevan el vino a los vecinos de El Guijo. / El Día

En este tu santo día / todo El Guijo acude a Ti. / Virgen Santa de las Cruces / haz que tu pueblo sea feliz. Es un extracto de la poesía que el guijeño Antonio Luque dedica a su patrona, la Virgen de las Cruces, la advocación que abre la temporada de las romerías de primavera en Los Pedroches y que los vecinos se niegan a suspender. La de El Guijo se recordará, de hecho, como la primera romería confinada de la historia, una fiesta de puertas para adentro que saldrá a los balcones y los quicios de granito de las casas durante la jornada de este domingo, porque la devoción, pese a todas las dificultades, se niega a quedarse encerrada.

Hace unos días, el Ayuntamiento se afanaba en repartir mascarillas para proteger a sus 355 vecinos –El Guijo es el segundo municipio más pequeño de Córdoba, apenas una familia más que en Fuente La Lancha-. Y este sábado, para calentar el ambiente, ha repartido cartones de vino fino puerta a puerta, hasta más de un centenar. “Es una tradición muy antigua. Antes se compraba un barril, se ponía a la puerta de la casa consistorial y los vecinos se lo llevaban a granel”, explica el alcalde, Jesús Fernández Aperador.

La plaza de la Constitución lleva semanas desierta, sin más vida que la de los tractores de los agricultores locales que, periódicamente, fumigan las calles para evitar que el virus SARS-Cov-2 irrumpa en la localidad, y hasta ahora lo han conseguido. Es un tema sensible en este enclave de la provincia, teniendo en cuenta que El Guijo no es solo el segundo municipio más pequeño de Córdoba, sino el segundo más envejecido, tras Santa Eufemia. El Instituto de Estadística de Andalucía aporta el dato exacto: el 35% de los guijeños ya ha cumplido los 65 años. Los trabajadores de la residencia municipal de Santa Ana, que la semana pasada festejó su 12 aniversario, viven encerrados con los mayores sin más contacto con el exterior que las nuevas tecnologías. Gracias a esta realidad virtual podrán seguir la romería. 

Poesía de Antonio Luque Pérez. Poesía de Antonio Luque Pérez.

Poesía de Antonio Luque Pérez. / El Día

“El confinamiento se está llevando a rajatabla y los vecinos no se quejan, pero la Virgen de las Cruces es algo muy importante para todos y hemos querido que la ilusión se mantenga”, explica el alcalde. Dos concejales, Mario Garnateo y Vicente Belmonte, se han encargado personalmente de repartir el vino, que lo mismo servirá para guisar que para brindar por el balcón con el vecino de al lado. A los 35 niños del pueblo, además, se les ha entregado una bolsa de chucherías. La distribución se ha hecho “con todas las medidas de seguridad pertinentes”, insiste el alcalde. Y este domingo a mediodía el Ayuntamiento retransmitirá en directo la misa en honor a la patrona, oficiada desde la iglesia de Santa Ana.

La tradición manda que, cada Domingo de Resurrección, los guijeños recorran la senda de seis kilómetros hasta la ermita, a orillas del arroyo de Santa María, donde la primavera bulle en estos días sin que nadie, más allá de las cigüeñas que pueblan la zona, tenga la oportunidad de disfrutarlo. Tras la eucaristía, a la patrona se la saca en procesión por los alrededores, un momento que este año será recordado por los disparos al aire de los cazadores guijeños, a las 12:00, desde el patio de las viviendas.

A las 13:00, el Ayuntamiento ha invitado a salir a los balcones o a las puertas de las casas a cantar el himno de la Virgen, que todo el vecindario conoce y que recuerda a momentos de la historia en que las plagas y las epidemias, como ahora, hacían estragos: Virgen Santa de las Cruces / nuestra patrona serás / todo El Guijo, a ti te aclama / protectora celestial. Para acompañar la letra, en el perfil de Facebook del Consistorio se ha subido la música, que la hermandad anima a reproducir a los guijeños presentes y a quienes viven confinados por otros puntos de España.

Llega por último el momento de la comida, porque las devociones alimentan el alma pero no el estómago. Los vecinos suelen llevarse al campo –este año en casa, insiste el alcalde, pues la Guardia Civil estará al acecho- tortillas, morcillas y embutidos de la matanza, que por algo ésta es tierra de buen ganado. Y, para acompañar las viandas, el vino fino, aunque esto es a quien le quede.

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