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Un día en la vida

Manuel Barea

mbarea@diariodesevilla.es

El tufo de 2020

El año desprende el mismo aire futurista -y tiene el mismo futuro- que un rollo de papel higiénico

Si asumimos -y a los ilusos que aún no lo hacen ya no les queda otra- que un político es alguien que piensa una cosa, asegura otra y -quién sabe si por sí solo o debido a un asesor- no hace ninguna de las dos, no debería extrañarnos ya lo que ha pasado, está pasando y va a pasar en España. De lo que sueñan, mejor no decir nada. Puede ser nuestra pesadilla más atroz: Freddie Krueger es la Madre Teresa de Calcuta en comparación.

Está además todo ese protagonismo que se le da a Sánchez. En serio, ¿todo esto es sólo cosa suya? No me lo creo. Cierto que el gachó no quiere mudarse de la Moncloa, es un buen sitio para vivir: todo ese jardín, seguro que salen ahí unas barbacoas tremendas… Juega aquí desde luego un papel fundamental su ansia de poder (ansia ya empieza a parecerme una palabra insuficiente para definir lo que siente el tipo). Con toda la cachaza que ha gastado el nota -en esto nada de en funciones, en esto lo ha sido a hierro-, ahora le entran unas prisas del carajo y hay que aprovechar hasta el fin de semana. Y no un fin de semana cualquiera: el de la víspera de Reyes. Menudo regalo. ¿Tan mal nos hemos portado? ¿Carbón nos traen, como nos decían de niños? No son pocos los que avisan de que llegan cargados de cubos de mierda para todos.

No, los Reyes Magos no existen. Y si existen son unos cabronías… O unos pringados, como tantos otros. No les va a tocar la derogación de la reforma laboral que han anunciado Sánchez e Iglesias. ¿Y su pensión de jubilados? ¡Quia! Antes hacen un ERE de pajes. Alguno saldrá respondón: "Te va a cuidar el camello tu santa madre, Melchor". Y así, igual que los Reyes nos dejaban en nuestra infancia lo que nos dejaban sin dar explicaciones, nos viene Sánchez con lo de ERC: no cuenta nada, no revela nada, no informa de nada. La cuestión se zanja con un "esto es lo que hay". Y él se queda en la Moncloa y nosotros con nuestro alquiler de unos pocos metros cuadrados escuchando el sonsonete de que así es como se consigue parar a la (ultra)derecha. Pero, joder, si hasta Baltasar se ha afiliado a Vox.

En fin, lo mejor es estar preparados, aunque hace tiempo que dejé de preocuparme por saber en qué consiste eso. Nos dicen que no tiremos de pesimismo. Y me esfuerzo en no darle la razón a Cánovas en eso de que soy lo que soy porque no puedo ser otra cosa. Pero acaba de empezar el año y me huelo que este 2020, en España, desprende el mismo aire futurista -y tiene el mismo futuro- que un rollo de papel higiénico. Y no parece de los de doble capa ni de los suaves.

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