Vía Augusta
Alberto Grimaldi
¡No a la tregua!
CURIOSO el pacifismo del Gobierno de España. Un día desempolva la pancarta vintage del “¡No a la guerra!” y al siguiente anuncia el envío de la fragata Cristóbal Colón (no se sabe qué pensará de esto Claudia Sheinbaum) para defender Chipre de los ataques de Irán. ¿Qué creerá Sánchez que es estar en guerra?
El pacifismo de Sánchez no cuela. Lo ha demostrado con su muy acertado apoyo a Ucrania, ayudando a la nación agredida por Rusia con material, instrucción de tropas y decidido apoyo diplomático. En este caso nos ahorraron las pancartas y los cómicos. Tampoco es propio de un nuevo Mahatma Gandhi el importante aumento de gasto en defensa impulsado por el presidente, por mucho que este no satisfaga la glotonería armamentística de Trump. ¿Hay que recordar que el pasado 2025 el gobierno aprobó una inversión adicional de 10.471 millones de euros para alcanzar el objetivo de destinar el 2% del PIB español a los perejiles bélicos? Y todavía hay algún iluso que le compra a Sánchez el discurso del “no a la guerra”.
El presidente hace muy bien en enviar una fragata a Chipre, un país aliado y socio de la Unión Europea que merece nuestro máximo apoyo moral y militar en estos momentos en que se ha convertido en un objetivo de Irán. Pero surgen las preguntas: ¿no resulta extraño que al día siguiente de que el Gobierno español desmintiese a EEUU por decir que España, finalmente, iba a apoyar militarmente la campaña contra Irán se envíe un buque de guerra para hacer precisamente eso? Sánchez, o al menos Margarita Robles, debería saber que las maniobras defensivas pertenecen a la guerra con el mismo estatus que las ofensivas.
Hay medios dispuestos a comprar las milongas de Sánchez hasta el final, tanto que lo identifican con la patria misma y todo aquel que se opone a su enfrentamiento irresponsable y cínico con Trump es considerado un vendepatrias y un servil. Y lo dicen los mismos que se han arrodillado ante el sátrapa de Marruecos para vender el Sáhara, que bendicen la colonia de Gibraltar pese a los dictámenes de la ONU, que pactan con los que quieren volar la nación española... Ya saben: Sánchez es la encarnación de la patria misma, el padrecito de España. A ver si van a tener razón aquellos que, con Samuel Johnson , dicen que el patriotismo es el último refugio de los canallas. Yo más bien diría de los listillos.
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