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Crónica Personal

La pregunta

La respuesta a la pregunta sobre cuánto durará este Gobierno es, hoy por hoy, que tiene cuerda para rato

Si a un español nadie le pregunta en dos o tres días cuánto va a durar el Gobierno, o vive en otro país o, residiendo en España, está en otro mundo.

Es imposible hacer un pronóstico que se sustente en cierta base, y mucho menos acertar con la respuesta. Hasta hace unos años se podía hacer ese ejercicio de adivinación; los dirigentes políticos tenían principios, les importaba España y cuando se veían obligados a desviarse de sus proyectos, al menos, hacían el esfuerzo de justificar el porqué del desvío. Si ha habido un Gobierno absolutamente falto de principios en los últimos 45 años es éste, así que cualquier especulación sobre su futuro es eso, especulación.

Es imposible ponerse en la piel de quien miente sistemáticamente, engaña incluso a sus más cercanos colaboradores, le importan poco o nada el prestigio de las instituciones y no tiene más objetivo que mantenerse en la Presidencia del Gobierno. Si encima su vicepresidente coaligado miente menos, pero deja de defender lo que defendía, pretende elaborar una nueva Constitución que recorte el poder de las instituciones y promueva la abolición de la Monarquía y sabe que nunca, jamás, en ninguna otra situación se encontrará como ahora, con él y su mujer en el Ejecutivo y unos ingresos que no soñó ni en sus mejores sueños, los que auguran que la coalición no se mantiene durante un año más tienen todas las papeletas para equivocarse. Ni siquiera Calviño, candidata oficial a la Presidencia de la Eurozona, podría provocar la ruptura. Y eso que Calviño, si logra la presidencia, sería lo mejor que podría pasar a los españoles y lo peor para Iglesias, pues convertida en mujer de negro sería la más interesada en obligar al Gobierno a cumplir los compromisos que exigirá Bruselas para que nos concedan las docenas de miles de millones a los que aspiramos y que necesitamos desesperadamente.

Iglesias aguantará carros y carretas. Si hay que apostar por la coherencia política y la vicepresidencia, tiene muy claro cuál es la mejor opción, así que tenemos coalición para rato por mucho que haya socialistas que aún piensan que habría que intentar un Gobierno del PSOE con Ciudadanos y PNV, apoyado desde fuera por el PP.

Pablo Iglesias tiene dos opciones ante sí: la griega o aguantar firme y romper la coalición pocos meses antes de las elecciones argumentando un repentino ataque de dignidad que le permita recuperar a los miles de votantes que le han retirado la confianza. Su vía griega sería el modelo Tsipras: pasar del populismo de extrema izquierda a la socialdemocracia. Y todos contentos. Gobernando.

La respuesta a la pregunta sobre cuánto durará este Gobierno es, hoy por hoy, que tiene cuerda para rato.

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