Crónica Levantisca

J. M. Marqués Perales

jmmarques@diariodecadiz.com

El otro miedo

Los dirigentes políticos están controlados, pero nerviosos como una jauría enjaulada; cuando el virus baje, saldrán

Temo más a la otra crisis, a la económica, que a esta sanitaria. La pandemia, aunque sea terriblemente dura, pasará pronto, así es como se comportan las oleadas de infección de este tipo de virus, ésa es su base biológica, dejará muchos muertos, pero la económica también mata, provoca depresión social, abandona a gente a las cunetas y destroza a los países. Esta crisis es determinista, sabemos qué ocurrirá y si seguimos los consejos de los médicos y las prohibiciones de los gobiernos, sus efectos perniciosos serán menores.

Para la siguiente, sin embargo, tendremos que escuchar de nuevo el incesante parloteo de los economistas, esos tipos que se creen científicos, sociólogos y políticos a la vez.

Bastó que el Gobierno aprobase el segundo paquete de medidas para paliar la hibernación productiva, para que dos docenas de economistas explicasen al minuto qué ocurriría. Ninguno de ellos coincidía con el otro y, si hablaban más de 30 segundo por televisión, cada cual entraba en sus propias contradicciones. Ya pasamos en la Gran Recesión, la de 2008, por este tipo de martirio, no conocen la mesura ni la cautela. Ni comprenden la proyección social de sus declaraciones y, en contra de lo que ellos mismos presumen, van borrachos de ideología.

No hay ningún sector tan politizado como el de los economistas: o son unos intervencionistas o unos desreguladores, no hay concesiones al enemigo. Y no tienen piedad: a quienes acusaron en 2008 fueron a las cientos de miles de familias que habían vivido "por encima de sus posibilidades", aunque los rescatados fueron los que inundaron de anfetaminas a los particulares y a las empresas.

Las crisis económicas son terribles. La anterior desató la locura independentista de Cataluña -Artur Mas fue el primero en sumarse a los recortes- y creó un nuevo arco parlamentario que se ha traducido en que, desde las segundas elecciones que ganó Mariano Rajoy, no ha habido un Gobierno efectivo en España. Tenemos un Presupuesto de Montoro, que a su vez también tuvo que prorrogar varias veces.

Y hay algo peor que los economistas: los líderes de los partidos, los cargos secundarios y hasta los menores. Están controlados, pero nerviosos como una jauría de perros enjaulada. En cuanto el coronavirus baje su actividad, irán saliendo del encierro para desatar un Apocalipsis de acusaciones cruzadas, se ve venir, va a ser terrible y, además de ello, una pesadez.

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