Tribuna

Alejandro Aguilar

Fray Ricardo de Córdoba: el legado del capuchino en la Córdoba cofrade

Una imagen de archivo de fray Ricardo de Córdoba
Una imagen de archivo de fray Ricardo de Córdoba / E.D.C.

Córdoba, 08 de marzo 2026 - 05:59

Hablar de la evolución de la Semana Santa de Córdoba en los últimos años del siglo XX es, necesariamente, hablar de fray Ricardo de Córdoba (1946-2019). Poco puede entenderse de la transformación del mundo cofrade cordobés -e incluso de otras ciudades andaluzas- sin tener en cuenta la impronta de este fraile capuchino, cuya influencia se dejó sentir durante décadas en los ámbitos espiritual, artístico e intelectual de nuestras hermandades.

Desde muy joven, con poco más de veinte años, supo rodearse de los principales artistas del momento y acompañar a cuantos se acercaban a él con un proyecto, una inquietud o una ilusión. Ya en los primeros años de la década de 1970, fray Ricardo percibió con lucidez que la Semana Santa cordobesa atravesaba un momento decisivo: las hermandades estaban cambiando, la sociedad también, y el modo de vivir la religiosidad popular necesitaba ser repensado desde la autenticidad, el criterio y la fidelidad al mensaje cristiano.

Sacerdote, guía espiritual, asesor artístico, vestidor, diseñador y predicador son algunas de las facetas que definen la personalidad poliédrica de este fraile. Gracias a su visión, Córdoba vivió un profundo proceso de renovación estética, y cientos de diseños surgidos de su ingenio —palios, mantos y enseres para hermandades— se reparten hoy por toda la geografía andaluza.

Entre sus aportaciones más significativas destaca la fundación de la hermandad del Císter, que este año cumple su cincuenta aniversario, o la de los Dolores de la barriada de Alcolea, cuya Dolorosa fue la última imagen tallada por el imaginero Francisco Buiza. Su impronta se dejó notar también, de manera decisiva, en el sello de la hermandad de la Paz durante décadas y en otras muchas cofradías de la ciudad.

Especial mención merece su estrecha amistad con el insigne imaginero Luis Álvarez Duarte, que propició la llegada a Córdoba de varias Dolorosas fundamentales para entender la estética mariana contemporánea de la ciudad: Nuestra Señora del Rosario en sus Misterios Dolorosos, Soledad, Desconsuelo, Encarnación o la Virgen de los Ángeles son claros ejemplos de ello. Fue igualmente decisiva su intervención en la llegada del Señor del Silencio de la hermandad del Amor. Su influencia se dejó sentir tanto en hermandades ya consolidadas como en otras que iniciaban entonces su andadura.

El estilo barroco en su lenguaje

Otro de los ámbitos en los que dejó una huella imborrable fue el de la reflexión escrita. Sus artículos en revistas y boletines cofrades constituyen hoy una auténtica crónica intelectual de varias décadas de vida cofrade en Córdoba. En ellos no solo analizaba hechos concretos, sino que ofrecía claves de lectura, criterios de discernimiento y constantes llamadas a la responsabilidad de los cofrades como cristianos y como miembros activos de la Iglesia. Su sección Letanía Mariana y cofrade de nuestras Vírgenes, en la revista Córdoba Cofrade, constituye hoy una fuente de primera magnitud para entender su contexto y clarificar su pensamiento en torno a las principales advocaciones de la ciudad.

Pregonero de la Semana Santa de Córdoba en 1983, una década después, en 1993, fue distinguido como Cofrade Ejemplar por la Agrupación de Hermandades y Cofradías. Hermano de 52 corporaciones andaluzas, pronunció más de 40 pregones por toda la geografía andaluza, llevando su palabra a ciudades como Cádiz, Jerez de la Frontera, Sanlúcar de Barrameda, Almería o Sevilla. En la capital hispalense destacan especialmente sus predicaciones en hermandades como Montesión, Negritos, Macarena, Esperanza de Triana, Baratillo, Panaderos, Silencio o la Lanzada, entre otras muchas. Su último pregón lo pronunció en 2009 en el teatro Lope de Vega, con motivo del 450 aniversario fundacional de la hermandad de Montesión.

Una vida entregada a las cofradías

Falleció de manera repentina en mayo de 2019 y, gracias a la apuesta de la editorial cordobesa Almuzara, tras varios años de investigación, este mes de marzo verá la luz un libro que recoge cuarenta voces coetáneas a su tiempo, procedentes de distintos puntos de Andalucía.

La obra, prologada por Juan José Primo Jurado, director del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, incluye además un valioso conjunto de anexos documentales con artículos íntegros del sacerdote desde 1972 hasta sus últimos días, así como un compendio de sus principales obras artísticas. Fray Ricardo de Córdoba (Almuzara, 2026) servirá para dar a conocer su legado a las nuevas generaciones de cofrades. El capuchino fue, ante todo, un servidor de las hermandades, y su trayectoria sigue marcando a quienes lo conocieron y a quienes hoy lo descubren.

La figura de fray Ricardo pertenece ya, con pleno derecho, a la historia contemporánea de la ciudad. Su pensamiento sigue siendo hoy una referencia válida para afrontar los retos del presente y del futuro inmediato de nuestras cofradías.

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