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Un día en la vida

Manuel Barea

mbarea@diariodesevilla.es

Grace Kelly

No ha muerto. Tiene 25 años y es bellísima, y la estoy viendo otra vez en 'La ventana indiscreta'

Grace Kelly es bellísima. Digo es y no era porque no ha muerto y tiene 25 años (es miércoles por la noche y la estoy viendo otra vez en La ventana indiscreta). La que murió en un accidente fue Gracia de Mónaco. Si viviera, la princesa habría cumplido el martes 90 años. Grace Kelly es una pija preciosa y elegantísima, que es lo raro en una estadounidense, pues a los estadounidenses se les etiqueta de catetos y bastos y gente sin gusto, pero ella fue la que llevó el glamour a la familia de Mónaco (o al menos esa era la percepción que yo tenía ojeando los ¡Hola! de mi madre), porque a alguien como Raniero te lo puedes encontrar en la recova de Carrefour cortando filetes de pollo mientras tararea Viva Las Vegas. No hay más que ver las fotos que ha publicado la edición digital de este periódico de cuando la pareja vino a la Feria de Abril en 1966. Ella se vistió de flamenca, pero si él llega a enfundarse el traje corto lo suben a un pescante confundiéndolo con el acompañante del cochero. Hay que exceptuar a su hija Carolina. Carolina fue un mito sexual de mi adolescencia, gracias o por culpa de esos ¡Hola! maternos. Pero la hermana no, con esa androginia, que lo mismo podría haberse llamado Estefano, o Esteban -de haber nacido en Chiclana-; y el hermano, el tal Alberto... Eran más horteras que un llavero de huevo duro. Sí, yo quiero a Grace Kelly. Gracia de Mónaco no me era muy simpática, ahí, en todas esas páginas que la revista dedicaba a la realeza, mezclada con la mujer del siniestro Sha y con toda la patulea de los Franco.

La ventana indiscreta es magnífica. Lo que me gustaría a mí estar postrado con la pierna rota como el personaje de James Stewart y que viniera mi hermosa novia pija con ese pedazo de cena con la que llega Grace Kelly al apartamento. Iba a estar pendiente de lo que pasa en las otras ventanas del edificio Rita. Iban a ser los demás los que no quitaran ojo de mi apartamento, porque lo más probable es que se me olvidara bajar la persiana.

Es el mismo olvido gozoso que tengo de lo que pasa a mi alrededor mientras veo esa película. Le pueden ir dando por el saco a todo, al Gobierno de coalición o como se llame y a toda esa oposición que ya afila los dientes dispuesta a la escabechina. Gracias Mr. Hitchcock, gracias Mr. Stewart, y gracias también a quien programó La ventana indiscreta en La 2, pero sobre todo gracias a ti, Grace Kelly, por hacer que me olvidara durante casi un par de horas de todo eso tan aburrido y oneroso que llaman actualidad.

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