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La colmena

Magdalena Trillo

mtrillo@grupojoly.com

Gente (normal) que vota a Vox

¿Puede una joven antitaurina, contra la caza y feminista dudar entre votar al Pacma o Vox? Sí, y gana Abascal...

Viajo en coche de Granada a Sevilla (¡no es un Blablacar ni le paso dietas a la Junta!) con tres compañeros normales. No digo los nombres para no exponerlos: ¡Vistalegre y Leganés en una caja de zapatos! Una amiga está dudando si ir a votar el domingo, otra confiesa que "por primera vez en su vida va a castigar al PP apoyando a Vox" y, quien va al volante lidiando con la A-92, nos revela que acaba de decantarse por Ínigo Errejón. Que en Sevilla, como en Málaga y Cádiz, "no es tirar el voto", que es una oportunidad para hacer una enmienda a la totalidad (desde la izquierda) a quienes llevan años conduciéndonos de decepción en decepción.

Ya hubieran querido Ana Blanco y Vicente Vallés moderar este debate. No hubieran sido necesarias tres largas horas (vibrantes por momentos, tediosas hasta la desesperación) para comprobar que ninguno de los candidatos será capaz de desactivar el bloqueo (todos hombres, por cierto, para una mayoría de mujeres). Matizo. Esto ocurre en el bloque progresista. Los partidos de centro-ultra-derecha, con un voto de más, con un escaño de más, se pondrán de acuerdo.

La opción Errejón podríamos verla como un ejercicio de utopía y casi de nostalgia, pero la papeleta a Vox suena a excentricidad. A pataleo y a radicalidad. "¿Santiago Abascal presidente? ¡Dios no lo quiera!". Esta frase mueve las conciencias. "Os voy a confesar algo: voy a votar a Vox". Rompe la espiral del silencio de Noelle-Neumann y afronta el desgaste: contraria a la caza, antitaurina y con serias dudas de apoyar al Pacma, la repetición electoral la ha convencido de que es Vox el partido que más conecta con sus principios, sus valores y su moral.

Defiende la vida por encima de todo (incluido un rechazo feroz al aborto), no se siente xenófoba pero cree que "ya toca meterle mano a la inmigración ilegal", lo de Cataluña deriva entre el despropósito institucional y el esperpento y, siendo profundamente feminista, admite que un caso cercano de denuncia falsa ha condicionado su visión sobre las políticas de igualdad. ¿Son estas elecciones un experimento? Aquí el consenso es unánime. Empezamos a divagar: quién gana con la abstención, quién con el voto en blanco y quién con el voto nulo. ¡Una cuadratura imposible! Si ya es difícil saber quién gana un debate, los análisis sobre el voto útil-inútil naufragan tanto como las encuestas.

¿Desayunamos mañana? Un "¡claro!" nos baja a la tierra. La vida sigue. Aunque haya gente (normal) que vote a Vox.

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