Crónica Levantisca

J. M. Marqués Perales

jmmarques@diariodecadiz.com

Ficciones 23-F

Hay quien rellena las lagunas de la Historia con la ficción, con la mentiras o con relatos pseudohistóricos muy brillantes

Seguro que sabe de alguien que relata, con cierta congoja, cómo vio en televisión a Antonio Tejero entrar en el Congreso la tarde del 23 de febrero de 1981. El cerebro humano se complica con estos sesgos. Las imágenes de TVE no se dieron hasta la mañana del 24; lo que sí se retransmitió aquella noche fue el mensaje del rey Juan Carlos, en el que subrayaba que "la Corona (...) no puede tolerar en formar alguna acciones o actitudes de personas que pretendan interrumpir por la fuerza" el proceso democrático que los españoles se habían dado a través de la Constitución.

No todos los errores sobre aquel 23-F son biológicos. El catedrático de Historia Contemporánea Juan Francisco Fuentes, autor de una sólida biografía de Adolfo Suárez, acaba de publicar en Taurus un libro sobre este suceso titulado El golpe que detuvo todos los golpes. De todos los capítulos me quedo con Verdades, mentiras y cintas de vídeo, donde expone una magnífica tesis sobre cómo rellenan algunos los huecos que la Historia no ha podido cubrir.

Hay decenas de casos históricos -casi todos- de los que no se conoce todo lo sucedido, y pensemos por cercanía temporal en los atentados del 11-S y del 11-M. Ante ello, hay quien recurre, explica el profesor, a la ficción; otros, a la mentira, y algunos a la pseudohistoria para construir un relato donde todo queda explicado y encajado. Sin fisuras. Hasta hay quien añade meticulosos diálogos que nunca escuchó ni leyó e, incluso, testimonios revelados de personas fallecidas, en un ejercicio tan literario como espiritista. Esto último, asegura Fuentes, es muy común entre el periodismo de investigación y en los escaparates de las librerías. Toda la verdad sobre...

La tesis de la participación del Rey en los sucesos de aquel día fue la de los acusados en el juicio, versión ampliada por la ultraderecha y rescatada, con el tiempo, por la extrema izquierda, con la participación de estelar de algún nacionalista desmelenado y las fantasías de alguna periodista con poderes de médium. Podemos y los independentistas catalanes, y lo vemos estos días, son los últimos heraldos de esta verdad.

¿Qué se estaría contando ahora si no hubiéramos visto a Juan Carlos I aquella noche parando el golpe y a Tejero y compañía, el día después, tratando de tirar al suelo a un militar anciano y de mayor rango? Veo que estos días alguien ha rescatado, de modo torticero, una portada de Diario 16 con un mensaje que el Rey le trasmitió aquella noche dramática a Jaime Milans del Bosch: "Juro que ni abdico ni me voy de España". Esa noche.

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