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Punto de vista

José Ramón del Río

jdel35@hotmail.com

Los ERE

Tampoco Iglesias ha estado a la altura de lo que de él cabía esperar. Una vicepresidencia bien vale un sonrojo

Anteayer se dictó la sentencia de los ERE, que enjuiciaba el pago de prejubilaciones, presuntamente ilegales. La sentencia, calificada de dura, juzga a dos ex presidentes de la Junta (Chaves y Griñán), 6 ex consejeros y 13 ex altos cargos, a los que se acusaba de prevaricación, malversación y asociación ilícita, y se les condena a algunos a prisión, por malversación de caudales públicos, hasta 7 años y 11 meses, y de inhabilitación hasta 19 años. Para estas graves condenas la sentencia los considera responsables de lo siguiente: no establecer ningún mecanismo para comprobar la pertenencia al colectivo afectado de los beneficiarios de las pólizas; no exigir justificación de la situación laboral de esos beneficiados, ni el seguimiento de esa situación, lo que permitió que se posibilitara el fraude. Para el caso de ayudas a empresas en crisis, declara la sentencia que faltó la oportuna convocatoria que permitiera la libre concurrencia o que se concedieran ayudas sin un objeto concreto y se añade que de este descontrol no era responsable la Consejería, sino el Gobierno en su conjunto, que previamente había optado por cambiar la presupuestación, al utilizarse las transferencias de financiación para las que no existía fiscalización previa. La responsabilidad civil, cifrada en 680 millones de euros, no se considera en la sentencia dictada, ya que la Junta de Andalucía se reservó el ejercicio de la acción para ejercitarla en vía civil y después del procedimiento penal. En la sentencia se dice que los ex presidentes "eran plenamente conscientes de la patente y palmaria ilegalidad de las ayudas". Sólo el interventor y el jefe del Servicio Jurídico, ambos funcionarios e imputados en la causa, han sido absueltos, de lo que me alegro y en especial por mi compañero, como lamento la condena de aquellos con los que coincidí en el Parlamento de Andalucía, equivocados en su actuación profesional -lo dice la sentencia-, pero que tengo por personas honorables.

Los que no han estado a la altura de las circunstancias son sus propios compañeros de partido. El secretario general del partido, señor Sánchez, manda al señor Ábalos a decir lo que él piensa, pero que no se atreve a decir: "Esto no es un caso del PSOE, sino de antiguos responsables de la Junta". Y me quedo esperando que Susana Díaz exprese sus condolencias a los condenados por unas actuaciones que se realizaron cuando ella estaba allí y se aprovechó de ellas. Tampoco Pablo Iglesias ha estado a la altura de lo que de él cabía esperar. Una vicepresidencia bien vale un sonrojo. Teresa Rodríguez no se muerde la lengua y pide que devuelvan lo que "habéis robado"

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