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Alto y claro

José Antonio Carrizosa

jacarrizosa@grupojoly.com

Que las haya

La repetición de elecciones puede hacer reflexionar a Ciudadanos sobre el error que ha cometido

No lo duden. Si finalmente, como todo parece indicar hoy, las elecciones generales se repiten el próximo noviembre no será por desacuerdos en los programas de los que llevan meses mareando la perdiz y haciendo el paripé de negociar. Ni siquiera por el reparto de sillones y por si unos cogían el premio gordo de los ministerios o la pedrea de otras poltronas fuera del Consejo de Ministros. Tampoco porque decisiones claves para el país, como los Presupuestos del Estado o la política hacia Cataluña, quedarán finalmente condicionadas por los separatistas catalanes y por Bildu.

No. Se va a ir a elecciones exclusivamente porque así lo ha determinado el cálculo electoral de unos y otros, especialmente del ahora presidente en funciones. Pedro Sánchez sabe que abrir las urnas es jugársela, pero también es consciente de que tiene una oportunidad que quizás no se le repita en muchos años para consolidarse en su partido y dejar empequeñecida y raquítica a la izquierda de Pablo Iglesias, que si quiere ser algo tendrá que bailar al son que le toquen desde la calle Ferraz de Madrid.

Pero aun teniendo en cuenta todos estos aspectos, estoy por asegurar que la repetición de las elecciones no es una mala noticia para el país. Primero porque, aunque no cambien sustancialmente el panorama, la aritmética parlamentaria está tan ajustada que una correlación de fuerzas diferente es bastante posible, por lo que España tiene una oportunidad de alejarse de esa especie de Frente Popular con separatistas incluidos que es la única posibilidad a la que ha jugado Pedro Sánchez. Y segundo, porque, posiblemente, con los resultados en la mano, Ciudadanos reflexione y vea la dimensión del error que ha cometido abandonando el papel de bisagra garante de la estabilidad que le tocaba desempeñar y jugando a aprendiz de brujo para ocupar un liderazgo de la derecha que nunca va a tener.

Si al final las previsibles elecciones de noviembre clarifican, siquiera un poco, el panorama y refuerzan al PSOE como fuerza de centroizquierda y al PP como el referente del centroderecha seguro que España gana en estabilidad. Y eso será bueno para hacer frente a las turbulencias económicas que ya asoman en el horizonte, reforzar al Estado frente al desafío catalán tras la sentencia del Supremo y aumentar el crédito internacional de España en un momento en el que Europa se juega su futuro con el Brexit.

En este caso, como en tantos otros, quizás habrá que aplicar el viejo refrán de que no hay mal que por bien no venga. A ver si es verdad.

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