RUTA DE PATIOS JUDERÍA-SAN FRANCISCO Judería-San Francisco: Remansos de paz y solera

  • Judíos, 6; Céspedes, 10; Samuel de los Santos Gener, 5; Martínez Rüker, 1; y Maese Luis, 22, 9 y 4 componen la ruta en la que se fusionan a la perfección la arquitectura moderna y antigua

Turistas en el patio Martínez Rücker, 1 Turistas en el patio Martínez Rücker, 1

Turistas en el patio Martínez Rücker, 1 / El Día

Ana Gutiérrrez, una de las propietarias del número 1 de Martínez Rücker, sostiene una taza a media mañana mientras un grupo de turistas se deleita con la belleza del patio que preside su residencia. Con toda tranquilidad, sentada y contemplando una escena que se repite cada día, asegura que este año “estamos teniendo menos visitas, unas 1.300 al día, cuando el año pasado eran unas 1.700”.

El de Gutiérrez es uno de los espacios que forman parte de la ruta Judería-San Francisco del Festival de Patios y, a ella parece no preocuparle mucho el hecho de que haya menos visitas, eso sí, según sus cálculos. Echa también la mirada hacia atrás y recuerda que empezaron a concursar en 1996 y que riegan las plantas un día y otro no durante tres horas. “Te sientes feliz y muy orgullosa porque hay gente maravillosa que te felicita”, asegura mientras un grupo de turistas se despide de ella no sin antes destacar la armonía de su patio y de la tranquilidad que en él se respira.

A pocos metros de esta casa y, sin abandonar el radio de influencia de la Mezquita-Catedral se encuentra la sede de la Cáritas de la parroquia del Sagrario en Samuel de los Santos Gener, 5. Y allí está Rafael Alonso cuidando de que no pase nada, que todo el mundo se sienta bien y respondiendo a cuantas preguntas llegan por parte del dispar y heterogéneo público que se acerca.

Varias personas visitan el patio de Samuel de los Santos Gener, 5 Varias personas visitan el patio de Samuel de los Santos Gener, 5

Varias personas visitan el patio de Samuel de los Santos Gener, 5 / Laura Martín

Mientras dos turistas orientales intentan encontrar la mejor pose para una fotografía, la veteranía y la sabiduría que dan los años hacen que Alonso asienta con la cabeza y no se extrañe de posturas ni poses por aquello de salir con la mejor cara y desde el mejor ángulo posible, por difícil o inverosímil que parezca. “Mira, esta casa es del siglo XVI, es de la parroquia del Sagrario y, además, es la sede de Cáritas”, relata, mientras señala que con el Festival de los Patios y también la Cruz de Mayo “mantenemos a una treintena de familias”.

Voluntarios de Cáritas se encargan del patio de Samuel de los Santos Gener, 5

Alonso, además, no oculta que acude de manera voluntaria al patio cada día y que son una quincena de personas las que hacen este trabajo de manera desinteresada. Realmente, anota, “lo tratamos como si fuera nuestro”. Eso si, también alude a comportamientos poco educados por parte de algún que otro turista que pretende sentarse en una mecedora que forma parte de la decoración de este recinto, que se riega durante cuatro horas un día y otro no.

En este recorrido por la Judería y San Francisco hay que acudir hasta la calle Judíos; en concreto, al número 6, donde Basilia Bolaños está sentada justo a la entrada y quien ya no se acuerda de cuántas veces dice al cabo del día eso de “por la derecha, por favor” a los turistas para evitar que las macetas que visten su patio sufran daños. Basilia vive en esta casa desde hace más de medio siglo y desde su privilegiado sitio ha recibido y recibe felicitaciones de los asistentes.

Una pareja en el patio de Judíos, 6 Una pareja en el patio de Judíos, 6

Una pareja en el patio de Judíos, 6 / Laura Martín

Dice con orgullo que el suyo es uno de los patios de la zona que más público recibe y, para ello, no tiene reparos en preguntar a la controladora de las visitas cuántas personas se acercaron hasta su casa el pasado sábado. Ella no se acuerda, pero insiste en que fueron “muchísimas”. Por cierto, que el número exacto fue 2.460, mientras que el domingo 1.901. Y aunque de un año para otro parece que la memoria no quiere acordarse demasiado, Bolaños sostiene que “este año hay más gente entre semana que durante los fines de semana”.

Se trata de un argumento que comparte Rosario Torrealba, responsable del patio de Céspedes, 10. “Viene mucha gente y más que otros años, pero entre semana. Supongo que lo hacen para evitar las colas del fin de semana”, sostiene. Helechos, esparragueras, geranios o cintas dibujan las paredes blancas de este patio, que se encuentra en una casa que data de 1815.

Algunos propietarios aseguran que tienen más visitas de lunes a viernes que los fines de semana

Sin embargo, Rosario desconoce con exactitud el número de macetas que tiene y no le duele prenda alguna en afirmar que “ni quiero saber el número de plantas que hay; hace mucho que nos las cuento”. Eso si, también destaca que tiene un cerezo en maceta y que, por cierto “lleva dos años echando cerezas”. Frutas aparte, otra singularidad de este espacio casi a los pies de la Mezquita-Catedral es que entre sus paredes hay hueco también para frases de autores célebres o alguna que otra afirmación que Rosario aprueba y que ella misma ha escrito a mano. Una de ellas es la siguiente: “Quien se burla de otra persona por sus defectos físicos deja al descubierto sus defectos mentales”.

Esta ruta llega también hasta la zona de San Francisco, en concreto, a la calle Maese Luis, donde compiten en belleza tres patios, que nada tienen que ver el uno con el otro. El primero de ellos –el número 4–, si se llega desde la calle San Fernando, es el de Sara Pulido, quien sentada en un taburete alto recibe con una sonrisa a todo aquel que descubre su patio, en el que la tranquilidad es la nota predominante.

Pasó mucho tiempo, según recuerda, hasta que su familia decidió presentarse al concurso hace seis años, pero desde entonces no fallan ninguna edición. “Muchos turistas preguntan sobre las especies que tenemos en el patio y este año hemos incorporado una colibrochoa”, destaca, mientras una señora no para de decir “qué precioso, qué precioso tiene el patio” y ella asiente.

A pocos metros, en el número 9 de Maese Luis, está Isabel López, propietaria de una casa en la que tampoco para de entrar gente y en cuyo patio hay elementos decorativos como una bruja de color salmón, que su marido compró en Suiza “hace muchos años”. Mientras, una de sus hijas explica la historia del patio, en el que suena el canto de los pájaros, el agua de una fuente y que embellecen los helechos, gitanillas, geranios y begonias, entre otros. Por cierto, que este patio se ha llevado varios premios y el año pasado, según anota, “un accésit” y también a la planta singular por la kentia que ocupa un lugar privilegiado.

En la calle Maese Luis se pueden visitar tres patios de manera consecutiva

A poca distancia, en el patio de Maese Luis, 22 los turistas entran de seis en seis “para que lo vean bien”, explica Luisa García, su propietaria. El suyo es un pequeño recinto, en el que no falta un pozo, en el que también hay hueco para su taller de cerámica, y en el que este año ha instalado un “jardín aéreo, con promedias y cintas en caída”, detalla. Esto del patio, anota, “es todo el año, no solo en mayo”, sostiene, mientras un turista de Salamanca pregunta qué tipo de plantas hay.

En esta ruta hay otros patios que están fuera de concurso y que también se pueden visitar, como el delZoco, en la calle Judíos, 21; el de la Casa Árabe, en la calle Samuel Santo Gener, 9; el Museo Arqueológico, en la plaza Jerónimo Páez; el Archivo Histórico Provincial, en Pompeyos, 6; los patios de los museos Fosforito, Bellas artes y el Julio Romero de Torres; y la plaza Ramón y Cajal, 7.

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