Daniel Sorando | Doctor en Sociología especializado en cambios en los centros urbanos

"El porcentaje de vivienda social en España es ridículo"

Daniel Sorando. Daniel Sorando.

Daniel Sorando.

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Doctor en Sociología por la Universidad Complutense de Madrid, además de haber completado un máster en Población, Sociedad y Territorio y un Curso de Posgrado de Formación de Especialistas en Investigación Social Aplicada y Análisis de Datos, Daniel Sorando ha realizado estancias de investigación en las universidades de Harvard y Brown, donde se especializó en el uso de los Sistemas de Información Geográfica para el análisis socio-espacial. Sorando es coautor, junto al arquitecto Álvaro Ardura, de la obra First we take Manhattan: la destrucción creativa de las ciudades, donde estudian el fenómeno de la gentrificación.

-¿Qué es la gentrificación (si queda alguien que no lo sepa)?

-Es el proceso por el cual un barrio que antes estaba estigmatizado se convierte en un barrio de moda y es comercializado por un valor mucho más alto que antes. Por lo que es un proceso de expulsión de los vecinos de toda la vida por la llegada de otros vecinos con un mayor poder adquisitivo. Hay un colectivo de artistas urbanos que dice: gentrificación no es un nombre de señora.

"Las entidades públicas han favorecido la gentrificación invirtiendo mucho dinero de todos"

-¿Es un fenómeno positivo o negativo?

-Es positivo para quienes son propietarios de viviendas y quieren alquilarlas por un precio mayor y es negativo para quienes quieren tener un centro urbano mezclado y complejo y, sobre todo, para los vecinos de toda la vida que se tienen que ir.

-¿Cómo afecta la gentrificación y la turistificación al derecho a la vivienda?

-La gentrificación impide que exista el derecho a la vivienda porque al aumentar el precio del alquiler de la vivienda provoca que ésta sólo sea accesible para determinadas capas sociales.

-La clase aburguesada provoca este fenómeno de expulsión pero, ¿no corre el peligro, a su vez, de ser expulsada por la clase alta?

-Así es. Los primeros gentrificadores son pioneros que allanan el camino para la llegada de inversores y pobladores más enriquecidos. La gentrificación es un modelo de olas. La primera ola es de gente de alto capital intelectual pero no alto capital económico, que hacen lo que una socióloga llama la "domesticación por el capuchino", pacifican el territorio con estilos de clases media y facilitan que luego vengan gente con más dinero.

-¿No existe una manera de regenerar un barrio sin desplazar a su población original?

-Ésa es la clave, es normal regenerar la ciudad de forma que todos los barrios tengan unas condiciones de vida digna, y se puede hacer sin expulsar a los vecinos en la medida en la que se hagan contrapesos como invertir en las viviendas sociales.

-De hecho, el porcentaje de viviendas sociales en España es algo bajo con respecto a otros países...

-No es algo bajo, es ridículo, es uno de los ámbitos en los que España tiene un Estado de bienestar más subdesarrollado en comparación europea, tiene 1,5% de alquiler social frente a países como Holanda, que tiene más del 20%.

-¿Las instituciones públicas tienen su culpa en este proceso de gentrificación?

-Claro, las entidades públicas han favorecido el proceso de gentrificación invirtiendo mucho dinero público, de todos, en barrios para que hagan negocio sólo unos pocos.

-Cuando lo interesante sería mejorar las condiciones económicas de las personas de esos barrios...

-Justo, pero ahora se lleva lo que nosotros llamamos el urbanismo exorcista: tratar de resolver problemas sociales interviniendo sobre espacios físicos, algo absurdo.

-Es desplazar un problema en vez de atajarlo.

-La gentrificación no hace que las personas más pobres vayan a la universidad o encuentren un trabajo, sino que venga a vivir gente con esas condiciones mientras que ellos se tienen que ir.

-¿La turistificación puede desplazar a la gentrificación?

-Sí. La turistificación es un tipo de gentrificación especialmente dañina para los barrios porque lo que hace es sustituir a las poblaciones previas por poblaciones temporales que no se comprometen con los barrios.

-Y también iguala los centro urbanos. Por ejemplo, al echar a la población de barrios castizos se acaba con parte de su elemento diferencial.

-La turistificación estandariza los centros urbanos de forma que acaba con el negocio que había creado porque termina con la complejidad, singularidad e historia de los barrios que van buscando los turistas. Para que te hagas una idea, se hizo una encuesta a los turistas de Barcelona y lo que menos les gusta a los turistas de la ciudad son los turistas.

-¿En España tenemos un problema con los pisos vacíos?

-Un gran problema. Ahora mismo muchos ayuntamientos están intentando poner en el mercado las viviendas vacías para que se cumpla la función social de la propiedad que es algo que está recogido en la Constitución española. Pero hay que recordar que mucha de la vivienda vacía es producto de la especulación, gente que reserva vivienda en barrios hasta que se revalorizan y luego hace el negocio.

-¿Un Estado tiene que regular esto?

-El Estado ha regulado el ámbito de la vivienda a favor de los propietarios y en contra de los inquilinos con la Ley de Arrendamientos Urbanos, con la regulación de las Socimi, con la falta de inversión en vivienda... No tenemos un libre mercado de la vivienda natural o salvaje sino que está definido por las políticas del Estado en una dirección y no en otra. Y somos una rareza en Europa, lo que ocurre en España apenas ocurre en otra sociedad europea, somos la sociedad claramente más volcada a favor de la propiedad.

-¿Por qué?

-Por el poder que ha llegado a tener el bloque inmobiliario-financiero en este país desde que fue favorecido, casi creado, por el franquismo y que la democracia no ha revertido.

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