Directo
Se elevan a 41 los muertos en Adamuz tras localizarse un nuevo cadáver en el Iryo

Eduardo J. Pastor, abogado y escritor: "Paradas fue una víctima más del crimen de Los Galindos"

El autor publica 'Inocentes. Réquiem por cinco asesinados en el cortijo de Los Galindos', novela que procura dar voz a las víctimas del terrible suceso

El abogado y escritor Eduardo J. Pastor / Manuel Bascón
Gonzalo Gragera

20 de enero 2026 - 07:01

Son muchas las voces que han hablado del crimen de Los Galindos. Muchas las hipótesis. Las conjeturas. Los relatos. Las versiones. Cuando se han cumplido cincuenta años del terrible suceso, el abogado y escritor Eduardo J. Pastor (Paradas, 1978) publica ‘Inocentes. Réquiem por cinco asesinados en el cortijo de Los Galindos’, una novela que procura dar voz a aquellos que, a su juicio, no han recibido la atención debida: los cinco muertos de aquella calurosa mañana de julio de 1975.

Pregunta.Los Galindos es un caso que se ha investigado en lo judicial, en lo periodístico e incluso tratado en la ficción. Es decir: es un caso abordado desde todos los frentes posibles. ¿Por qué decide escribir una novela sobre el suceso?

Respuesta.Decido escribir ‘Inocentes’ para dar voz al pueblo. Considero que faltaba el punto de vista del pueblo. Es decir: qué pensaba el pueblo, qué sentía. Creo que tanto en la investigación periodística como en la judicial faltaba la voz de los asesinados.

P.El título, ‘Inocentes’, es significativo. Sospecho.

R.He querido que resonara ese grito, que resonara la palabra “inocentes”. En el crimen de Los Galindos siempre se ha buscado a los culpables. Unos culpables que, en un primer momento, tanto policial como judicialmente, fueron los muertos. Recordemos: primero fue Manuel Zapata, el capataz del cortijo –su cuerpo aparece tres días después de los asesinatos-. Las dos hijas de Manuel Zapata y de Juana se enteran el 22 de julio, día de los crímenes, de que su madre ha muerto. De muy mala manera, pues todos apuntan a que su padre ha sido el asesino de su madre y de sus compañeros. Una vez aparece el cuerpo de Manuel Zapata, y se descarta que sea el asesino, se le echa la culpa a otro muerto, que con los años se demostró que fue una víctima más. Nosotros hemos intentado dar la vuelta a ese enfoque. Nosotros hemos querido dar voz a los inocentes. A los muertos.

P.Cincuenta años después del crimen, ¿aún perdura esta terrible historia en la vida del pueblo?

R.Sí. Pero creo que ahora es el momento, cuando se han cumplido cincuenta años de los asesinatos, de zanjar. Y de dejar muy claro que Paradas fue una víctima más del crimen de Los Galindos.

P.¿Y aún hay miedo a hablar?

R.En Paradas nunca ha habido miedo a hablar. No es cierto cuando los periodistas dicen que sabemos más de lo que contamos. Nuestro silencio no viene por el miedo a hablar, sino por la necesidad de olvidar. Si se ha hablado en voz baja no ha sido por el miedo, sino por el shock tan grande que sufrió este pueblo.

En Paradas nunca ha habido miedo a hablar. No es cierto cuando los periodistas dicen que sabemos más de lo que contamos"

P.En este relato también se menciona una de las hipótesis que más fuerza toma en los últimos años: una gestión económica negligente pudo ser el motivo de los asesinatos.

R.En el pueblo de Paradas siempre descartamos esas historias que hablaban de disputas familiares, de amores encubiertos… Todo eso quedó descartado desde el primer momento. En Paradas, desde primera hora, se supo que aquí había un móvil económico, aunque este móvil se relacionaba con los cinco trabajadores muertos. Se trataba de un error, claro, pues el motivo no estaba entre la gente del pueblo, sino entre las altas esferas. Primero se estuvo investigando un desfalco en el trigo, y posteriormente el hijo del marqués está hablando de un desfalco de dinero en el cortijo, a cargo de su padre. Un dinero que iría destinado a unas inversiones en B que estaban haciendo en Utrera. Sea cual sea el móvil económico, este no se conocía en Paradas.  

P.También narra un hecho llamativo: ¿el marqués de Grañina durmió la noche de los asesinatos en el cortijo?

R.Sí, pero duerme con su hermano, no con el administrador, como se dice. El hermano del marqués, por otra parte, duerme en un coche, no en el cortijo. Esto aparece en el sumario y se ha hablado poco de ello. La segunda noche sí está ya el administrador.

P.Y al día siguiente de los asesinatos, la mañana del 23 de julio, ¿el marqués llama a unos transportistas para retirar pacas de paja?

R.La llamada no es por la mañana, sino en la misma madrugada de los crímenes. Esto también aparece en el sumario. El marqués viene de Málaga, de un entierro, y llega a su casa de la avenida de La Palmera, en Sevilla. Ahí se entera de lo ocurrido. Cuando el marqués viaja de Sevilla a Paradas, sobre las doce de la noche o una de la madrugada, hace dos llamadas telefónicas a dos camioneros para que retiren pacas de pajas. En el sumario figura un interrogatorio tanto a los camioneros como a sus mujeres. Todos testificaron que era cierto, que recibieron esas llamadas por parte del marqués. 

P.Describe al administrador de Los Galindos como un hombre oscuro.

R.El administrador es el personaje más oscuro de esta trama de Los Galindos. No ha hablado nunca. Lo que sabemos de él es poca cosa: que estuvo en la guerra con el marqués, después en la División Azul y que a la vuelta de la División Azul empezó a trabajar en la casa de los marqueses. Por el hijo del marqués sabemos que nunca fue un administrador, sino un apoyo, una persona de ayuda. No sabemos por ejemplo dónde ni en qué terminó. No sabemos más de él. También es muy oscuro el hijo del administrador, quien, como cuenta Juan Mateo [hijo del marqués], acompaña a su padre al cortijo en la noche del crimen. ¿Para qué? ¿Por qué? El hijo del administrador jamás acompañaba a su padre en el trabajo. Todo esto, por cierto, no se podía saber en Paradas. Todo esto lo sabemos por lo que cuenta el hijo del marqués. Lo que ahora estamos sabiendo no es por investigaciones judiciales ni periodísticas.

El administrador es el personaje más oscuro de esta trama de Los Galindos"

P.Hablando de su Paradas natal, y al margen de la trama central de la novela, este libro puede entenderse como una especie de tributo literario al pueblo. La descripción de sus calles, de sus gentes, de una época.

R.Una clave fundamental para entender la inocencia de los cinco asesinados es conocer al pueblo de Paradas. Para entender el crimen de Los Galindos hay que entender la vida del pueblo de Paradas.

P.Una historia que he subrayado: cuenta que la noche del 22 de julio de 1936 -39 años antes del crimen- acuchillaron La Magdalena penitente, obra de El Greco, que hace no mucho intentaron robar de la parroquia.

R.Paradas queda totalmente indefensa en la guerra, pues la guardia civil se va a Marchena, que era cabeza de partido. Los anticlericales aprovechan esta situación y se dedicaron a destrozar la iglesia del pueblo, aunque no la quemaron, ya que la gasolina estaba carísima. Entre estos destrozos, acuchillaron, en cuatro cuchillazos verticales, el cuadro de El Greco, La Magdalena penitente. Esto ocurre un 22 de julio de 1936, así es, precisamente día de la Magdalena, patrona del municipio vecino de Arahal. Aquella jornada, por cierto, metieron a cuarenta ricos, a tres curas y a dos beatos en el ayuntamiento. Y allí los quemaron vivos.

No hay comentarios

Ver los Comentarios

También te puede interesar

Lo último