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Tras el sprint, más pausa

  • Después de reducir a la mitad su desventaja en apenas tres partidos y verse enganchado de nuevo a la pelea por la permanencia, el Córdoba se toma con más calma los próximos partidos

Eneko Jauregi celebra la victoria ante el Lugo junto a los jugadores de la escuadra gallega Kravets y Campillo. Eneko Jauregi celebra la victoria ante el Lugo junto a los jugadores de la escuadra gallega Kravets y Campillo.

Eneko Jauregi celebra la victoria ante el Lugo junto a los jugadores de la escuadra gallega Kravets y Campillo. / álex gallegos

"Antes íbamos a tumba abierta y seguimos así, pero ya vamos mirando por dónde tirarnos", advirtió José Ramón Sandoval a la conclusión del choque ante el Lugo. El técnico, aún en caliente, perfilaba el nuevo panorama que se le presenta al Córdoba después de haber reducido a la mitad la desventaja con la permanencia en apenas tres jornadas (de 13 puntos a siete) y verse enganchado de nuevo a una batalla para la que muchos lo daban por descabalgado. Así, con 12 encuentros aún por jugar y entre ellos finales a cara de perro como la del domingo ante el Nàstic (Nou Estadi, 18:00) -luego vendrán más duelos ante rivales directos como la Cultural o los ya desahuciados Lorca y Sevilla Atlético en un mes de abril que puede ser determinante-, en el vestuario son conscientes de que ahora las cosas pueden tomarse con relativa calma. No confundir con relajación, ni mucho menos, pues como se ha encargado de repetir el técnico en los últimos días, el equipo aún no ha hecho nada, ya que continúa hundido en esa zona de descenso a la que entró a la conclusión de la jornada 10, hace ya una vuelta.

Pero algo ha cambiado, y para bien, en clave blanquiverde. El triunfo ante el Lugo fue el tercero de manera consecutiva de un equipo que apenas había conseguido cinco en las 27 jornadas anteriores. Un pleno al nueve que ha servido para rebajar a la mitad la desventaja de 13 puntos -la máxima de toda la temporada- que el Córdoba acumuló tras la derrota ante el Granada en el debut de Sandoval en el banquillo. Un tres de tres que se vio por última vez para despedir la campaña pasada, con las victorias ante el Oviedo y el Girona en casa, y en la visita al Rayo en Vallecas que sirvió para atar la permanencia. Ojalá ahora el resultado final sea el mismo... aunque para eso aún queda mucho por hacer.

El Córdoba no enlazaba tres victorias desde el final del pasado curso: Oviedo, Rayo y Girona

Pero el CCF es consciente de que ya ha conseguido lo más difícil: reengancharse a una pelea para la que muchos lo daban ya por muerto tras quemar la bala del relevo en el banco en el derbi ante los nazaríes. Y lo ha hecho, además, aprovechando el estancamiento de algunos de sus rivales directos. Así, la serie -abierta- de tres alegrías seguidas que acumulan los blanquiverdes choca con las cuatro citas sin ganar de un Alcorcón al que han recortado ocho puntos en tres semanas (además de ganarle el goal average particular), los tres empates de un Barcelona B al que han quitado seis, o los cuatro reducidos al propio Nàstic, el Reus y el Almería.

Así, tras este espectacular sprint que ha sorprendido incluso a los propios futbolistas -"no esperábamos ir recortando tan rápido", dijo Aguza el domingo-, el Córdoba puede ir con un punto más de calma, sin tener que ir a cuchillo en todos los partidos desde el minuto uno. Es algo con lo que puede empezar a jugar ya ante un Nástic que ha visto reducido su colchón a sólo cuatro puntos y que en su estadio tiene serios problemas para ganar. Porque mantener una remontada a ese ritmo se antoja difícil, y ahora, enganchado de nuevo a la pelea, el cuadro de Sandoval debe empezar a mirar el calendario, con las 12 paradas que restan, y saber que vuelve a haber tiempo para culminar la reacción con éxito.

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