Córdoba CF - Getafe | La crónica ¡Adelante mis valientes! (1-0)

  • El conjunto blanquiverde avanza a la tercera eliminatoria de la Copa del Rey tras superar al Getafe

  • Willy adelantó en un notable primer tiempo a un CCF que supo sufrir cuando los azulones apretaron

Willy celebra su gol ante Etxeita, David Soria y su compañero Samu Delgado. Willy celebra su gol ante Etxeita, David Soria y  su compañero Samu Delgado.

Willy celebra su gol ante Etxeita, David Soria y su compañero Samu Delgado. / Juan Ayala

Con estos soldados se puede ir a la guerra de cabeza. Porque disfrutan igual cuando toca atacar que cuando el enemigo aprieta; porque mantienen la sonrisa cuando hay que celebrar y también cuando la ambulancia viene de camino. Y así todo es más fácil. La transformación que la llegada de Pablo Alfaro ha provocado en el Córdoba CF hacía tiempo que no se veía en el mundo del fútbol. Este equipo que es capaz de tumbar a todo un Getafe de Primera División (1-0) con una demostración de entereza y saber estar, pero también de buen fútbol, no se parece ni en el blanco de los ojos al que deambulaba por los campos hace algo más de un mes. Y gracias a Dios que es así, porque ahora da gusto verlo jugar, verlo sufrir, verlo ganar.

De momento, la serie es inmaculada, de cuatro victorias en cuatro partidos, todos con la portería a cero, lo que siempre es un plus. Ha habido batallas de todo tipo, pero en todas los guerreros blanquiverdes han dado la talla, y con creces. La que ofrecía este primer partido del año, ante un rival que hace nada paseaba sus colores por Europa, y que no se guardó absolutamente nada, era quizás la más exigente. Por venir de un parón, por ver el estadio otra vez con mucha gente, por ser la Copa... La solventó el Córdoba con un golazo de Willy Ledesma en la fase inicial, la de sus mejores minutos, que tuvieron continuidad hasta el descanso, y la abrochó luego con un segundo periodo en el que se agarró con todo, supo sufrir, siempre en pie, y acabó celebrando, que es lo que toca en noches así.

El técnico blanquiverde ya había avisado que la Copa del Rey le importa y mucho. Eso no quita que sea consciente de que el verdadero caballo de batalla está en la liga, que el domingo ya tiene preparada otra batalla. Tal vez por eso, su once inicial se pudo considerar como una prueba, de fuego real, para la cita ante el Betis Deportivo. Aparcada la rotación en la portería, el CCF plantó un 4-1-4-1, con apenas cuatro cambios respecto al último partido de 2020, con el que desde el primer momento neutralizó el 4-4-2 del Getafe, con muchas más rotaciones, por esa amenaza del descenso que le acecha en la competición liguera.

Esa disparidad de sensaciones se dejó notar desde el calentamiento y se puso en juego nada más arrancar el partido. El Córdoba salió más metido, con una marcha más, alternando el juego en corto y en largo para superar la presión azulona, y mordiendo tras pérdida como si le fuera la vida en ello. Para redondear la gran puesta en escena, y calcando una primera llegada al área en la que Willy pidió penalti por un leve toque por detrás de Chema -el punta extremeño puso de su parte exagerando la caída-, el 1-0 no se hizo se esperar. Moutinho la puso desde la derecha, de fuera a adentro, y Ledesma cabeceó entre los centrales lejos de los dominios de David Soria. Una fotocopia del tanto que ambos fabricaron para batir al Murcia, en el inicio del cambio de cara de los blanquiverdes en un último mes pletórico.

Con ventaja en el marcador, la escuadra local llegó a gustarse por momentos, haciendo correr a un rival que no terminaba de entrar en el partido. Con las ideas cada vez más claras con la pelota en los pies, con todos los jugadores de líneas altas ofreciendo alternativas al poseedor del esférico, sabiendo contemporizar en el medio campo propio, pero también lanzando a los espacios, el Córdoba se hizo dueño y señor del choque. Sobre todo porque, más allá de las capacidades técnicas, puso sobre el verde la intensidad, garra y coraje que siempre requiere el Getafe cuando está enfrente. Una viralidad que el árbitro quiso atar en corto a base de tarjetas, pero que sirvió para dibujar una guerra cuerpo a cuerpo con fútbol como el de antaño, sin lugar a los engaños que los nuevos tiempos han ido imponiendo a mayor velocidad de la requerida.

Moutinho sirve ante Iglesias el balón que Willly convirtió en el 1-0. Moutinho sirve ante Iglesias el balón que Willly convirtió en el 1-0.

Moutinho sirve ante Iglesias el balón que Willly convirtió en el 1-0. / Juan Ayala

Porque a pesar de que las ocasiones se fueron reduciendo a la nada, a pesar de que los porteros pasaron a ser meros espectadores, a pesar de que las áreas se convirtieron casi en un coto privado, el partido era muy atractivo. Con muchos detalles para el análisis, sobre todo en clave local. Como la solvencia de Djetei en el eje de la zaga, el crecimiento constante de Alberto del Moral como sostén -con posesión y sin ella- de la medular, o las ayudas para dar aire al equipo de Traoré, Mario o Willy. Y también, como no, el paso al frente de Jesús Álvaro, decidido a crear superioridad con sus desdoblamientos y cada vez más sólido en defensa.

Un factor, este último, que merece una reseña aparte para explicar la transformación del CCF tras el relevo en el banquillo. La solidaridad y el apoyo al compañero es innegociable. Así, a cada pérdida le acompaña casi por costumbre el despertar de una jauría de lobos hambrientos que va a robar, si es en campo rival, mejor que en el propio. Esfuerzos máximos que, bien realizados, se hacen cortos en el tiempo. Por ahí, el Getafe se fue al descanso sin dar siquiera trabajo a Becerra; Palaversa, con un zurdazo muy desviado en el minuto 40 fue el único que lo intentó, claramente sin el éxito buscado. Y eso que con el avance del crono el equipo azulón fue equilibrando el duelo, pero nunca imponiendo la teórica superioridad que le otorga su categoría.

La segunda mitad, teñida de azulón

Algo que José Bordalás buscó tras el paso por los vestuarios con un triple cambio al que poco después sumó un cuarto efectivo para ponerlo ya todo sobre el campo: Arambarri, Cucurella, Portillo y Mata para eliminar a jóvenes como Diaby, Palaversa, Patrick o Mamor, que antes de irse firmó la mejor oportunidad visitante: tras sentar a Xavi Molina, su zurdazo con intención, en busca del palo más alejado, encontró la felina respuesta de Becerra. Timor, con un latigazo lejano sin dirección, y Ángel, con un derechazo al que Djetei quitó parte de su veneno, volvieron a intentarlo para dar forma a un inicio de segundo tiempo de dominio total azulón al que puso rúbrica, momentánea, Arambarri con una aparición al espacio que achicó bien el cancerbero.

Ante ese sombrío panorama, Pablo Alfaro empezó a mover el banquillo. Porque el CCF robaba, pero la falta de frescura física ya no le permitía quedarse la pelota, dormirla, mantenerla lejos de su área con posesión o presión bien ordenada. Carlos Valverde fue el primero en ingresar en el verde para reforzar un lado derecho en el que estaba Moutinho (Samu equilibraba más y mejor el siniestro), y Piovaccari siguió sus pasos para dar un nuevo aire a la referencia, donde Willy ya quedó sin gasolina.

El técnico cordobesista tenía claro su guion, pero un mal gesto de Samu Delgado en una pelea con Iglesias por un balón suelto en la esquina del área tras dejada de Pío provocó un borrón que veremos a ver qué consecuencias tiene para el futuro: el conquense se fue lesionado y con evidentes gestos de dolor, por lo que con la obligada entrada de Alain Oyarzun quedaron cerradas las ventanas de sustituciones locales con más de 20 minutos por jugar y el Getafe apretando de lo lindo para intentar hacer valer su condición de equipo de Primera División.

Manu Farrando pide calma tras una parada de Becerra, que es felicitado por Xavi Molina ante Mata. Manu Farrando pide calma tras una parada de Becerra, que es felicitado por Xavi Molina ante Mata.

Manu Farrando pide calma tras una parada de Becerra, que es felicitado por Xavi Molina ante Mata. / Juan Ayala

Tras varios cabezazos blanditos con la firma de Xabi Etxeita, Ángel o Mata, los azulones tuvieron la ocasión más clara para empatar en el minuto 79, cuando Arambarri, entrando como un tren en segunda oleada se topó con la manopla de Becerra y el larguero tras conectar otro testarazo a quemarropa. Luego vinieron un puñado de saques de esquina, una aparición de Ángel en el segundo palo que no conectó con el esférico, y una última tentativa, de nuevo con la testa, del canario que murió en manos del meta cordobesista.

Ahí se esfumó el billete para la tercera eliminatoria para el Getafe, que incluso pudo encajar un segundo tanto ya en el alargue tras una buena combinación entre Traoré y Piovaccari que el italiano no pudo culminar por un pelo. No hizo falta. El gol de Willy fue suficiente para desbordar de alegría El Arcángel, que volvió a vivir una noche de fútbol espectacular, con la afición vibrando y en plena comunión con un equipo que no tiene techo. ¡Adelante mis valientes, que nos vamos a la guerra!

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